
Mientras el plan renovable nacional enfrenta retos de transmisión, permisos, almacenamiento e inversión, parte de la transición ya ocurre en techos de empresas, naves, hoteles, gasolineras y comercios. Ahí participa Solea, firma mexicana enfocada en sistemas solares para comercio e industria, que ha instalado 22,000 paneles solares en siete años de operaciones.
El autoconsumo gana relevancia porque ayuda a reducir costos, gestionar demanda y avanzar en sostenibilidad. La regulación elevó de 500 a 700 kW el umbral de generación exenta y abre ruta a proyectos en sitio de hasta 20 MW.
Fundada en 2019, la empresa tomó mayor tracción en 2021, tras un levantamiento de capital. Desde entonces desarrolla proyectos energéticos para empresas. “Hoy tenemos el claro propósito de acelerar la transición hacia energías sostenibles para crear prosperidad y preservar nuestro planeta”, asegura en entrevista Jorge Islas, cofundador y codirector de Solea.
Ahorro, la puerta de entrada
La firma queretana se enfoca en el segmento CNI: comercio e industria. Atiende proyectos desde 50 kilowatts, equivalentes a unos 100 paneles solares y considera mercado meta a empresas con facturas eléctricas desde 30,000 pesos mensuales.
El ahorro sigue siendo el primer incentivo. “En la generalidad, yo pienso que el ahorro es la puerta de entrada”, reconoce Islas. Conforme avanza la conversación, también cobra relevancia la agenda ESG, sobre todo en compañías con matriz extranjera o integradas a cadenas productivas donde ya se solicitan métricas de energía renovable.
Los sectores que más adoptan estas tecnologías, según el directivo, son manufactura de alto consumo, automotriz, metalmecánica, plásticos, alimentos y bebidas, centros logísticos y distribución. También comienza a entrar el sector hotelero, impulsado por la mayor competitividad del almacenamiento.

Baterías para gestionar energía
El autoconsumo solar ya no se limita a instalar paneles. Para empresas con consumos más altos, las baterías empiezan a formar parte del diseño energético. Islas explica que, por debajo de facturas cercanas al medio millón de pesos, suele convenir más un sistema solar; mientras que en consumos superiores, especialmente desde un millón de pesos, cobra sentido combinar solar con almacenamiento.
El directivo aclara que las baterías no necesariamente dependen de un proyecto solar, sino de la estrategia de ahorro y gestión energética. La lógica consiste en usar energía solar durante el horario intermedio, cargar la batería en horario base por la noche y descargarla en horario punta.
“Estamos empezando a migrar de hablar de productos de ahorro a productos de gestión de energía. Cómo gestiono mi energía de manera inteligente”, comenta. Un sistema bien diseñado puede ayudar a administrar la demanda contratada, reducir cargos por capacidad y defender la operación ante cortes de suministro.
Financiar sin operar riesgo
Una de las barreras para acelerar estos proyectos sigue siendo financiera. Muchas empresas los analizan como CapEx tradicional, lo que puede frenar la decisión por el tamaño de la inversión. Islas considera que, además del retorno de inversión, los clientes deben revisar el valor presente neto, porque la vida útil de un sistema energético puede llegar a 20 años.
En el mercado existen esquemas como los PPA, contratos de venta de energía donde el cliente no invierte de inicio y paga una tarifa vinculada a la generación solar. “Si tú no generas la energía, no pagas, porque te estoy cobrando la generación de energía, no te estoy cobrando el equipo, no es un leasing, no es un crédito”, explica.
Solea opera como EPC, es decir, firma de ingeniería, procura y construcción. “Nosotros no somos una financiera, no financiamos proyectos, sino que los construimos y los llevamos a cabo”, precisa. Para esquemas financiados, trabaja con aliados especializados.
Entre sus casos menciona a Bicicletas Mercurio, en San Luis Potosí, donde desarrolló un proyecto de venta de energía que genera ahorros cercanos a 30% promedio de la facturación eléctrica. Solea también ha trabajado para industria francesa, retail, metalmecánica, pharma, manufactura, sector energético y gasolineras, bajo PPA y de contado.
De EPC a socio energético
Solea cuenta con proyectos desde Baja California Norte hasta Mérida, con enfoque natural en el Bajío. Hacia adelante, busca mantenerse en sistemas solares y almacenamiento, pero también participar en proyectos de autoconsumo de mayor escala. Islas señala que ya observan oportunidades para instalar hasta 20 MW en sitio mediante permisos con trámite más ágil, especialmente en grandes industrias con espacio suficiente y alto consumo eléctrico.
La empresa también evoluciona hacia un modelo de socio energético. “Ya no es solo generación de energía o almacenamiento de energía, sino cuáles son los problemas que tienes en la calidad de energía y en el consumo de energía interno en tu planta en los que yo te puedo ayudar”, explica.
Para Islas, quien junto con sus socios fundadores Florian Goutte y Daniela Rubio resultó finalista de la categoría En desarrollo del EY Entrepreneur Of The Year 2026 México, emprender en energía implica vender a empresas sin historial probado. Hoy, afirma, el portafolio ayuda a generar confianza. “Cuando hablamos con clientes ya les podemos decir: te puedo llevar a ver un proyecto, fíjate toda la lista de clientes que ya tengo”.
El reconocimiento representa para Solea una validación al trabajo iniciado hace algunos años. Jorge atribuye ese avance al equipo: “Somos una empresa muy fundamentada en nuestro equipo y aspiramos a tener a las estrellas del mercado trabajando con nosotros”.
Comenta y síguenos en LinkedIn: @Marisol García Fuentes y en X: @Energy21Mx
Este artículo se publicó originalmente en la revista Energy21 de julio 2026. ¡Consulta la edición completa!






