México tiene más de 5 gigawatts térmicos de capacidad instalada en calentadores solares, una cifra prácticamente equivalente a la capacidad instalada de generación distribuida fotovoltaica en el país, sin embargo, es un sector que casi no figura en el discurso energético nacional, señala Daniel García, presidente de la Asociación de Fabricantes Mexicanos de Energías Renovables (FAMERAC).
“Cuando hablamos de energía, casi siempre el discurso gira en torno a energía eléctrica y se deja afuera una parte muy importante que es la energía térmica”, explica García en entrevista.
De la demanda final de energía en el mundo, apunta, la electricidad representa apenas una cuarta parte, mientras que alrededor de la mitad corresponde a energía térmica, la que se usa para calentar agua, generar vapor o abastecer procesos industriales.
En México hay 3.8 millones de viviendas con calentador solar, frente a poco más de medio millón de contratos de interconexión de sistemas fotovoltaicos, de acuerdo con cifras del INEGI que el propio García cita.
Es decir, la tecnología solar térmica tiene mayor penetración residencial que la fotovoltaica, aunque reciba mucha menos atención mediática y regulatoria.
Ese liderazgo, explica, responde a razones económicas, pues instalar un calentador solar cuesta menos que un sistema fotovoltaico, y su adopción es especialmente alta entre los niveles socioeconómicos bajos, donde el gasto recurrente en gas para calentar agua resulta más difícil de sostener que la inversión inicial en un calentador solar.
Un mercado de 100 mdd anuales
Cada año se instalan en México alrededor de medio millón de metros cuadrados de calentadores solares, lo que representa un mercado valuado en cerca de 100 millones de dólares anuales, de acuerdo con García.
El sector crece a tasas de doble dígito desde la pandemia, entre 10% y 15% anual, y se espera un crecimiento superior al 10% este año.
Parte de esa expansión, agrega, se explica porque la tecnología no requiere permisos ni contratos de interconexión, a diferencia de los sistemas fotovoltaicos.
“Es una tecnología que no solo en México, sino a nivel mundial, está desregulada para la instalación”, dice, lo que permite un crecimiento orgánico del mercado.
En el ámbito industrial, México es líder mundial en instalaciones de energía solar térmica de gran escala, afirma García, gracias a su alta radiación solar y al encarecimiento de los combustibles fósiles en el país.
Pese a ese liderazgo, reconoce que el sector industrial es el segmento con menor penetración actual dentro del mercado solar térmico y el que tiene mayor potencial de crecimiento, pues el 67% de la energía final que consumen las industrias en México es energía térmica, no eléctrica.
García señala un episodio poco conocido en la historia reciente del sector energético mexicano, ya que en 2017, junto con el retiro del subsidio a la gasolina, el llamado “gasolinazo”, también se eliminó el subsidio al gas, un ajuste que calificó como “el gazazo” y que, a diferencia del primero, pasó prácticamente inadvertido en el debate público.
Desde entonces, el gas LP, el gas natural y el diésel utilizados para calentar agua o generar vapor se pagan a precio de mercado, sin subsidio alguno. Ese encarecimiento, sostiene García, ha sido uno de los principales motores del crecimiento sostenido de la solar térmica tanto en vivienda como en la industria.
Finalmente, el directivo adelantó que el próximo 3 de septiembre se llevará a cabo en la Ciudad de México, la feria Intersolar, un evento reunirá a los principales actores de fotovoltaica, solar térmica y almacenamiento de energía en México, con un congreso paralelo donde se espera participación de autoridades del sector y empresas.
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