
El estrecho de Ormuz volvió al centro de la conversación energética mundial. No sólo por su ubicación estratégica, sino por el volumen de hidrocarburos que atraviesa esa ruta y por la capacidad de cualquier disrupción para trasladarse a los precios internacionales.
Durante su participación en Norte Económico, podcast de Grupo Financiero Banorte, Aboud Onji, especialista en relaciones internacionales y experto en Medio Oriente, planteó que el conflicto entre Estados Unidos e Irán debe leerse también desde la energía.
“La energía es el centro de gravedad económico de la Tierra”, afirmó.
Según explicó, por el estrecho de Ormuz transita alrededor de 25% del comercio marítimo mundial de petróleo y 20% del gas natural licuado. Esa concentración convierte a la zona en un punto crítico para los mercados. “La disputa que está sucediendo ahí va a tener su efecto sí o sí a los precios del petróleo”, señaló.
La volatilidad ya se refleja, de acuerdo con el especialista, en la trayectoria reciente del crudo. Antes del inicio del conflicto, ubicó el barril alrededor de 65 dólares; posteriormente, tras el cierre del estrecho, señaló que llegó a 120 dólares. Para los primeros días de septiembre, indicó que el Brent rondaba los 94.96 dólares.
Ormuz, el cuello de botella energético
Onji describió el conflicto como un “pleito sobre lo que es el cuello de botella energético”. En su lectura, los últimos meses han seguido ciclos de ataque y calma, sin una resolución definitiva.
A ese escenario lo definió como una “zona gris”: una etapa en la que no existe una guerra abierta con un ganador claro, pero tampoco una paz estable. De los tres escenarios que expuso —mantener esa zona gris, alcanzar una negociación con mediación de Pakistán y Qatar, o entrar en una escalada mayor— consideró que el primero es el más probable en el corto plazo.
El componente energético, insistió, trasciende a los países que compran directamente petróleo o gas de la región. “No es una guerra de ideologías, como tratan de demostrarla. Es un tema de un conflicto bastante, bastante concentrado en el tema energético y su impacto evidentemente escala a todo el mundo”.
El efecto, añadió, se transmite por distintas vías: energía, comercio, manufactura y combustibles. En su intervención citó una estimación de la Organización Mundial de Comercio según la cual, si los precios del petróleo y del gas se mantienen elevados el resto del año, el crecimiento del PIB global podría reducirse hasta 0.3 puntos porcentuales.
México también recibe el impacto
Para México, Onji matizó que la reacción no necesariamente debe observarse sólo en el tipo de cambio. Explicó que el peso está más ligado a una canasta exportadora manufacturera que al precio directo del crudo, por lo que el efecto debe buscarse en otros componentes de la economía.
Uno de ellos son los combustibles. Señaló que en Estados Unidos el precio de la gasolina subió 24% desde el inicio del conflicto y que, en México, los mecanismos de control sobre la gasolina Magna reducen la visibilidad de ese movimiento, mientras que la Premium muestra una presión mayor.
También apuntó hacia los insumos vinculados al comercio exterior, los alimentos y la manufactura. “No necesariamente nosotros podemos decir ‘México no le afecta porque el peso es estable o el súper peso es estable’; tendremos que ver todo lo demás desde el mercado, desde la manufactura, desde todo lo relacionado directamente con los precios de combustible”.
En paralelo, el conflicto está modificando el equilibrio regional. Onji señaló que Arabia Saudita ha reforzado su papel como centro de decisión y aliado estratégico de Estados Unidos, mientras Pakistán y Qatar han ganado relevancia por su papel de mediadores. También destacó la posición de China, que ha mantenido vínculos con distintos actores.
Para el especialista, la señal a seguir será la capacidad de Irán para sostener su economía bajo presión y las posibles muestras de debilidad interna. Mientras eso no ocurra, su escenario base permanece sin cambios: ataques puntuales, periodos de calma y un conflicto sin definición inmediata.
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