México encabeza la lista de los diez países de mayor consumo mundial de diésel con el precio más alto por litro con 27.06 pesos, y también con el mayor monto de impuesto de 8.93 pesos por litro, equivalentes al 33% del precio total, la proporción más alta entre las diez economías analizadas, según datos de la consultoría Caraiva y Asociados.
La combinación coloca a México por encima de potencias con estructuras fiscales robustas como Canadá en donde el precio equivale a 26.89 pesos por litro, y Estados Unidos con 23.74 pesos por litro, y muy por encima de países productores de energía como Rusia con 17.11 pesos por litro, o Arabia Saudita, donde el diésel se vende en 5.41 pesos litro, el más barato del grupo.
Lo que distingue el caso mexicano no es solo el impuesto. El precio base sin impuestos en México ya es de 18.13 pesos, el tercero más alto del grupo, solo detrás de Estados Unidos (20.75) y Canadá (22.32), y por encima de economías como Japón (15.46), China (12.71) o Rusia (11.63).
Es decir, México no compensa un costo base elevado con impuestos bajos, como sí ocurre en Estados Unidos, donde el impuesto representa apenas 12.6% del precio, sino que acumula ambos factores: base alta y carga fiscal alta. El resultado es el precio final más elevado del grupo.
Carga fiscal que supera a Rusia y China
Al ordenar a los diez países por el porcentaje que representan los impuestos sobre el precio final, México también encabeza la lista, con 33.0%, seguido de Rusia con 32.0%, y China 30.0%. Más abajo se ubican Brasil con 24.0%, India 22.5%, Japón 18.0%, Canadá 17.0%, Indonesia 14.9%, Arabia Saudita con 12.9% y, al final, Estados Unidos, con la carga proporcional más baja del grupo con 12.6%.
México grava el diésel, en términos proporcionales, más que Rusia y China, dos economías con fuerte intervención estatal en el sector energético, y más del doble que Estados Unidos, su principal socio comercial.
De acuerdo con el análisis, México aplica un “estímulo al IEPS de diésel” y mantiene un precio tope acordado con las gasolineras, mecanismos diseñados para amortiguar el costo al consumidor. Aun con ese alivio, el país termina con el impuesto más alto del grupo, tanto en pesos como en proporción.
“La cifra abre una pregunta de fondo: si incluso con subsidio fiscal México lidera la carga impositiva del diésel, ¿qué tan amplia sería la brecha sin ese estímulo, y qué tan sostenible resulta ese costo para las finanzas públicas?”, indica el análisis.
Por otro lado, dentro del bloque comercial de Norteamérica, México resulta el más caro de los tres socios pese a partir de una base de precio menor que Estados Unidos y Canadá. La diferencia la explica casi por completo el impuesto, pues mientras Washington grava con 2.99 pesos por litro (12.6%) y Ottawa con 4.57 17%, México aplica 8.93 (33%).
El propio análisis subraya que el diésel “contiene el costo del autotransporte, que mueve la mayoría de la carga nacional” en México, lo que sitúa el hallazgo directamente en el terreno de la competitividad logística, ya que el país que más depende del transporte carretero para mover mercancías es también el que paga el diésel más caro entre sus dos socios comerciales.
México es un país productor de crudo a través de Pemex, y aun así encabeza la lista de precios más altos del grupo. En contraste, otros productores como Arabia Saudita y Rusia mantienen precios internos sustancialmente menores gracias a subsidios directos o restricciones a la exportación que priorizan el abasto doméstico.
Ser productor de petróleo no se traduce, en el caso mexicano, en un beneficio directo para el consumidor de diésel, indica el análisis.
México también registra el menor consumo diario entre los diez países analizados con 64 millones de litros al día, por debajo incluso de economías de tamaño comparable como Indonesia o Canadá (72 millones cada una).
¿A dónde va el beneficio fiscal?
El análisis de Caraiva y Asociados señala que el estímulo al IEPS y a la gasolina implica menor recaudación para el Estado mexicano. Sin embargo, ese costo fiscal no se refleja en un precio más competitivo frente a otros países, ya que México sigue siendo, con todo y subsidio, el mercado más caro del grupo.
La cifra abre la pregunta sobre la eficacia del mecanismo actual y hacia dónde se dirige realmente el alivio fiscal si no logra colocar al país por debajo de sus pares internacionales, añade.
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