
La decisión de Estados Unidos de no extender anticipadamente la vigencia del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) abre un periodo de incertidumbre que podría afectar la planeación de inversiones y aumentar la presión sobre México y Canadá durante las negociaciones, advirtió la firma financiera francesa Natixis.
En un análisis sobre el futuro del acuerdo comercial, la institución señaló que la administración del presidente Donald Trump optó por no comprometerse a una prórroga de 16 años del tratado, aunque tampoco decidió retirarse de él. Bajo este escenario, el T-MEC permanecerá vigente en sus términos actuales hasta el 1 de julio de 2036.
Para Natixis, la decisión representa una estrategia deliberada de Washington para conservar capacidad de negociación frente a sus socios norteamericanos.
“Estados Unidos simplemente ha decidido no decidir”, señaló la firma.
Consideró que la ambigüedad permite a la Casa Blanca mantener abierta la posibilidad de abandonar el acuerdo o endurecer medidas comerciales si México y Canadá no satisfacen sus demandas.
La principal repercusión inmediata no sería comercial, sino de inversión. La falta de certidumbre sobre las reglas que regirán el comercio regional en los próximos años dificulta que empresas manufactureras, automotrices y de exportación tomen decisiones de largo plazo sobre nuevas plantas, ampliaciones de capacidad o relocalización de operaciones.
Natixis prevé además que las tensiones comerciales podrían intensificarse antes de alcanzar una eventual solución negociada. El antecedente, recordó, es la estrategia utilizada por Trump durante su primer mandato: elevar la presión para obtener concesiones y posteriormente reducir las tensiones una vez alcanzados sus objetivos.
Uno de los puntos más sensibles será la renegociación de las reglas de origen en la industria automotriz. Estados Unidos busca incrementar el contenido estadounidense en los vehículos producidos en la región y ha planteado la posibilidad de exigir un mínimo de 50% de componentes fabricados en ese país.
De concretarse, la medida podría afectar directamente al sector automotriz mexicano, uno de los mayores generadores de exportaciones, inversión extranjera y empleo manufacturero. Una mayor exigencia de contenido estadounidense reduciría parte de las ventajas competitivas que México ha construido dentro de las cadenas regionales de suministro.
Según Natixis, es probable que México intente prolongar las negociaciones o buscar mecanismos para suavizar las exigencias estadounidenses. Sin embargo, esta estrategia también podría derivar en nuevas presiones por parte de Washington, incluyendo amenazas de retiro del tratado o la imposición de medidas comerciales adicionales.
La institución concluyó que el mayor riesgo para la economía regional no es una ruptura inmediata del T-MEC, sino un prolongado periodo de incertidumbre regulatoria que complique la planeación empresarial y retrase decisiones de inversión en América del Norte.
En ese contexto, la revisión del acuerdo podría convertirse en uno de los principales factores de riesgo para el sector exportador mexicano durante los próximos meses.
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