
En las estaciones de servicio gasolinero, donde el ritmo no se detiene y cada segundo cuenta, la llamada “Ley Silla” está poniendo a prueba algo más que el cumplimiento normativo, ya que está obligando a rediseñar toda la operación de un negocio tradicionalista, que tiene que adaptarse a los cambios para sobrevivir.
La reforma laboral que garantiza el derecho de los trabajadores a sentarse durante la jornada y prohíbe mantenerlos de pie de forma continua, impacta a un sector donde hasta 95% del personal operativo trabaja de pie. En el caso de los despachadores de gasolina, la adaptación va más allá de colocar una silla.
“El reto no es poner sillas, es diseñar protocolos de pausas inteligentes para no afectar el servicio”, afirma Roberto Díaz de León, director de Combured, cadena de alrededor de 50 estaciones, que habilitó zonas de descanso fuera del área de despacho por motivos de seguridad.
El modelo que adoptaron parte de una lógica operativa, que contempla pausas rotativas, no simultáneas, y áreas específicas de descanso. Cada hora, los trabajadores cuentan con 10 minutos para sentarse en estaciones ergonómicas ubicadas en zonas de corte o liquidación. Es un esquema que busca equilibrar ergonomía con eficiencia en un entorno altamente dinámico.
La medida, vigente desde 2025, busca reducir riesgos como fatiga, lesiones musculares y problemas circulatorios por permanecer de pie durante largos periodos. También pretende disminuir el ausentismo y mejorar la retención de personal.
Energy21 hizo un recorrido en cinco estaciones gasolineras de la CDMX, en tres de ellas los empleados afirmaron que sí contaban con un lugar para sentarse durante la jornada de trabajo, mientras que en otras dos desconocían del tema.
Impacto en el negocio
El reto también es operativo. Las pausas durante la jornada pueden impactar los tiempos de atención o la percepción de servicio. “El despacho es dinámico, no puedes perder ritmo”, advierte Díaz de León. Además, las estaciones enfrentan costos adicionales en infraestructura, capacitación y supervisión, así como riesgos por un uso inadecuado de los tiempos de descanso.
Desde el ángulo legal, el cumplimiento no es opcional. De acuerdo con Eduardo E. García, especialista de la consultoría laboral MX Legal, el 100% de las 14,000 estaciones del país gasolineras está obligado a implementar la ley, dado que sus trabajadores cumplen con el supuesto de permanecer de pie durante la jornada.
El problema es cómo hacerlo. “No se trata solo de poner sillas, sino de establecer áreas específicas y programas de pausas con registro”, explica el experto. Además, deben integrarse estudios de riesgo, comisiones de seguridad e higiene y documentación que respalde el cumplimiento ante una eventual inspección
Sanciones
El marco regulatorio contempla sanciones relevantes. El incumplimiento puede derivar en multas de hasta 5,000 veces la Unidad de Medida y Actualización (UMA), cerca de 587,000 pesos, conforme a la legislación laboral vigente, e incluso en clausuras parciales si existe riesgo para los trabajadores. En algunos casos, las sanciones pueden aplicarse por cada empleado afectado, lo que eleva significativamente la exposición para las empresas, indica Eduardo E. García.
Aunque hasta ahora no se han generalizado las inspecciones específicas, el experto anticipa que la autoridad laboral comenzará a intensificarlas a partir de julio de este año, una vez que se consoliden los mecanismos administrativos.
En ese contexto, el sector gasolinero enfrenta el dilema estructural de cumplir con una obligación laboral legítima sin comprometer la operación. La solución, coinciden los entrevistados, pasa por la gestión inteligente del tiempo y el espacio.
La aplicación de esta reforma en gasolineras deja de ser un tema de mobiliario para convertirse en un reto operativo, donde el desafío es mantener la eficiencia sin afectar el servicio.
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Esta nota se publicó originalmente en la revista Energy21 edición mayo 2026. ¡Consulta la edición completa!





