
México se prepara para una nueva etapa en el desarrollo del hidrógeno verde, industria que puede convertirse en una extensión natural de la transición energética al aprovechar el crecimiento de las renovables, la descarbonización industrial y la sustitución gradual de combustibles fósiles.
En entrevista, Israel Hurtado, presidente de la Asociación Mexicana de Hidrógeno y Movilidad Sostenible, señala que el país cuenta con una cartera de alrededor de 30 proyectos vinculados con la producción de hidrógeno, con una inversión potencial cercana a 23,000 millones de dólares.
Sin embargo, la industria aún está en fase temprana. De acuerdo con el especialista, solo dos proyectos están en operación: las plantas de Grupo INFRA en Querétaro y San Luis Potosí. Otros 27 avanzan en distintas etapas, desde evaluaciones ambientales y sociales hasta ingeniería y selección de tecnología.
“México empezó un poco más tarde que otros países”, explica Hurtado, al comparar el avance nacional con Chile, Estados Unidos, Canadá y Europa.
A pesar del rezago, Hurtado considera que México tiene una ventaja competitiva por el tamaño de su economía y su base industrial. Un proyecto de hidrógeno puede alcanzar mayor escala por la demanda potencial de sectores como manufactura, transporte pesado, industria química y generación eléctrica. La expectativa es que la industria acelere hacia 2030 y que, en tres años, varios proyectos entren en operación o estén cerca de hacerlo.
La condición para producir hidrógeno
El desarrollo del hidrógeno verde dependerá de la expansión renovable, pues requiere electricidad limpia para separar hidrógeno y oxígeno mediante electrólisis. En ese contexto, Israel Hurtado ve positivo el plan para sumar más de 22,000 MW renovables hacia 2030, dentro de una estrategia que contempla más de 32,000 MW adicionales.
Sin embargo, advierte que el reto no está solo en generar más energía, sino en fortalecer transmisión, modernizar el sistema eléctrico, digitalizar la red, impulsar redes inteligentes y ampliar el almacenamiento.
“Si queremos producir más hidrógeno verde necesitamos más energía renovable”, señala, al tiempo que destaca que México debe avanzar hacia un modelo donde generación limpia y almacenamiento funcionen de manera conjunta.

Regulación para acelerar inversiones
Uno de los factores que ha limitado el crecimiento del hidrógeno en México es la falta de una estrategia nacional específica. Hurtado explica que, mientras otros países cuentan desde hace años con hojas de ruta y políticas definidas, México apenas consolida su marco de desarrollo.
La señal positiva es que la Secretaría de Energía trabaja en una hoja de ruta del hidrógeno renovable, que podría dar certidumbre a inversionistas. La industria también dialoga con autoridades para avanzar en normas de producción, transporte, almacenamiento y uso.
El especialista señala que en la administración anterior hubo avances limitados, con algunos lineamientos, pero sin una estrategia integral. Ahora observa mayor apertura institucional, participación de CFE e interés gubernamental en incorporar al hidrógeno a la transición energética.
Almacenamiento, clave para la nueva matriz energética
Para Hurtado, el hidrógeno no debe verse como una tecnología aislada, sino como parte de un sistema energético más amplio en el que también participan las energías renovables y el almacenamiento.
México enfrenta el desafío de integrar una mayor cantidad de generación solar y eólica sin perder estabilidad en la red eléctrica. Por ello, considera necesario aumentar la capacidad de almacenamiento, siguiendo ejemplos como Estados Unidos, donde las baterías acompañan de manera creciente la expansión de la generación renovable.
La industria mexicana del hidrógeno apuesta a que los próximos años serán determinantes. Con una cartera millonaria de proyectos, nuevas políticas públicas y una mayor incorporación de energías limpias, el país busca dejar atrás la etapa de expectativa y avanzar hacia una industria capaz de competir en el mercado internacional.
Comenta y síguenos en X: @Adri_Telecom / @Energy21Mx
Este artículo se publicó originalmente en la revista Energy21 de julio 2026. ¡Consulta la edición completa!






