
México se acelera hacia la electrificación de su transporte, pero el mayor obstáculo no está en la tecnología disponible, sino en la infraestructura eléctrica y en la falta de difusión sobre este mercado, ya que poca gente sabe de sus beneficios tanto económicos como ambientales, señala Miguel Ángel González, Head of Electrification Business en ABB.
“Desde el punto de vista social, nos hace falta más difusión, más concientización de todos para optar por ese tipo de tecnología. Desde el punto de vista de inversión, se requieren montos muy altos, que a lo mejor el gobierno no está ahorita 100% preparado para asumir en su totalidad”, explica el directivo, en entrevista.
Solo en la Ciudad de México, el padrón vehicular ronda los 3 millones de autos, cifra que González describe como “gigantesca”. Si una parte relevante de ese parque migra a vehículos eléctricos sin que la red esté modernizada, advierte, el consumo por carga podría volverse masivo y generar afectaciones en el sistema eléctrico nacional.
Pese al reto, el directivo destaca que el sistema eléctrico nacional se mantiene estable. “Es muy raro que tengamos afectaciones, a menos que sea por una tormenta o un fenómeno natural. El servicio es muy bueno. Yo creo que estamos yendo en una buena dirección pero vamos paso por paso”, afirma.

Avances desde dentro
La multinacional ABB tampoco se queda al margen del cambio. La compañía aplica una política interna de autos eléctricos en todos sus niveles, desde el ejecutivo hasta la gerencia media, e instala cargadores tanto en sus oficinas como en los domicilios de sus colaboradores. “Estamos impulsando también, estamos siendo consumidores y parte de esa transición energética”, afirma González.
La urbanización acelerada del país suma presión adicional al sistema eléctrico. González identifica a la edificación como el segmento con mayor crecimiento porcentual de demanda en los próximos años, ya que se estima un avance cercano al 10%, impulsado por ciudades que crecen “de manera exponencial”, no solo en la Ciudad de México, sino también en la frontera norte, en Tijuana, Nuevo León y Sonora.
“Ya existe una gran base instalada de edificios, pero muchos de ellos requieren modernizarse, y otros necesitan cierta infraestructura para cumplir con el nivel de certificaciones que hoy exigen, de forma global, las diferentes entidades de gobierno”, explica el directivo. Esta transformación urbana, agrega, es una megatendencia a nivel mundial de la que México no es la excepción.
Minería
La industria pesada avanza con otra lógica. Minería, metales y cemento crecerán en demanda eléctrica apenas entre 2% y 3% en los próximos años, un ritmo menor al de otros sectores porque estas industrias ya operan bajo una lógica de eficiencia energética, en donde la electricidad representa una parte significativa de sus costos de operación, de modo que buscan reducir su consumo, o hacerlo más eficiente, para sostener mejores márgenes de rentabilidad.
Detrás de buena parte del fenómeno está el nearshoring. González ubica ahí una de las prioridades centrales del negocio de electrificación de ABB en México, con la llegada de nuevas compañías al país dispara la necesidad de infraestructura eléctrica nueva, tanto para edificios como para movilidad e industria pesada.
“El país está preparado en cuanto a capacidad de generación. En cuanto a infraestructura, no. Es ahí donde nosotros contribuimos, como ABB, para poder modernizar esa rama de la industria”, resume González.
La transición energética de México, añade, no llegará de golpe, sino que llegará paso por paso, conforme el país vaya dejando atrás su dependencia de los combustibles fósiles.
Comenta y síguenos en X: @Adri_Telecom / @Energy21Mx
Este artículo se publicó originalmente en la edición de septiembre de la revista Energy21. ¡Consulta la edición completa!









