
Cuatro empresas privadas, de un total de 24 participantes, concentran alrededor del 55% de la capacidad de generación eléctrica total adjudicada dentro de los contratos mixtos de la CFE, consolidándose como los principales ganadores del proceso.
Se trata de las empresas Thermion Energy, Oak Creek, Terralia Energía y Campo y Fisterra Energy. De los 7 mil 411 megawatts (MW) asignados en 37 proyectos, estas compañías suman más de 4 mil 124 MW, una proporción significativa dentro del universo total de licitantes.
El esquema favoreció a desarrolladores con capacidad financiera, acceso a capital internacional y proyectos suficientemente maduros para sortear los filtros técnicos y regulatorios.
Thermion Energy, el gran ganador
La empresa mexicana Thermion Energy emerge como el actor dominante. La firma obtuvo más de mil 600 MW distribuidos en seis plantas solares y un proyecto híbrido en Sonora, el noreste y la Península de Yucatán.
Su portafolio implica una inversión cercana a los mil 600 millones de dólares, con costos de generación estimados entre 55 y 65 dólares por megawatt-hora. A esto se suma un componente de 480 MW en sistemas de almacenamiento con baterías (BESS), que representan otros 432 millones de dólares.
Sin embargo, el tamaño de su apuesta también es su principal riesgo, ya que deberá cerrar financieramente múltiples proyectos en paralelo mientras gestiona estudios de interconexión en distintas regiones del país.
La estadounidense Oak Creek en segundo lugar
En segundo lugar se ubica la estaodounidense Oak Creek, con mil 160 MW que combinan generación solar y eólica en Tamaulipas y Nuevo León. Su inversión ronda los mil 160 millones de dólares, con costos que varían entre 50 y 85 dólares por megawatt-hora dependiendo de la tecnología.
El desarrollo incluye 348 MW de almacenamiento, con un costo estimado de 313 millones de dólares. No obstante, su viabilidad depende de la construcción del corredor de transmisión I19 Noreste–Centro. Sin esa infraestructura, una parte relevante de su capacidad, particularmente la eólica, podría quedar sin posibilidad de evacuar energía.
Terralia Energía y Campo, en el tercer sitio en materia de generación adjudicada, se posiciona como uno de los casos más agresivos en términos tecnológicos. Con 705 MW adjudicados en Baja California Sur y Yucatán, la empresa contempla una inversión de alrededor de 705 millones de dólares, pero destaca por incorporar almacenamiento equivalente al 45% de su capacidad instalada, el nivel más alto del proceso.
Este componente eleva su inversión en baterías a unos 285 millones de dólares y le permite ofrecer energía más firme, aunque introduce incertidumbre regulatoria, ya que el dimensionamiento del almacenamiento podría ser ajustado por el CENACE conforme a estudios del sistema.
Fisterra Energy completa el grupo de mayor concentración con 659 MW en proyectos ubicados en Yucatán, Campeche y Sonora, con una inversión estimada en 659 millones de dólares.
Sus costos de generación se ubican entre 50 y 65 dólares por megawatt-hora, mientras que su componente de almacenamiento asciende a 198 MW, con un valor cercano a los 178 millones de dólares. El principal desafío para esta empresa no está en la construcción, sino en la red: la Península de Yucatán opera bajo condiciones cercanas a un sistema aislado, con limitaciones estructurales que ponen en riesgo la evacuación de la energía generada.
La concentración en estas cuatro empresas señala que el nuevo esquema eléctrico mexicano privilegia a desarrolladores capaces de asumir riesgos complejos en financiamiento, interconexión y regulación. Si bien el proceso marca el regreso de la inversión privada tras años de parálisis, también evidencia que el acceso al mercado está lejos de ser homogéneo.
Comenta y síguenos en X: @Adri_Telecom / @Energy21Mx





