
En la economía global actual, países como Estados Unidos, China, India, el Reino Unido y la Zona Euro influyen en el desempeño de distintas regiones. Sin embargo, desde 2023 Estados Unidos y China se mantienen como los principales ejes de la dinámica económica mundial. En este contexto, la cercanía geográfica adquiere valor estratégico y el nearshoring ofrece ventajas logísticas y comerciales.
La cercanía geográfica también influye en dinámicas sociales y laborales, como la movilidad hacia economías con mayor estabilidad. En este contexto, México se posiciona como un destino atractivo para el nearshoring por su proximidad con Estados Unidos y Canadá y por el marco comercial del T-MEC, que abre oportunidades para fortalecer la integración productiva y las cadenas de suministro regionales.
Cadenas regionales para Norteamérica
En este contexto surge el friendshoring, una estrategia de integración regional que aprovecha la cercanía con Estados Unidos para fortalecer las relaciones comerciales entre países aliados y enfrentar los retos derivados de nuevas políticas comerciales y de seguridad. Este enfoque promueve la integración de cadenas de valor y suministro entre países vecinos, fortaleciendo el comercio regional y la producción de bienes y servicios destinados al mercado norteamericano.
Para México, esta estrategia representa una oportunidad para atraer inversión extranjera directa mediante alianzas entre empresas nacionales y compañías de la región u otros continentes. Estas asociaciones pueden reducir costos, fortalecer la proveeduría regional y generar mayores ingresos fiscales. Además, frente a las restricciones comerciales aplicadas en Estados Unidos desde 2025, el friendshoring permite integrar productos regionales en las cadenas de suministro de América del Norte y aprovechar las reglas del T-MEC.
Además, a través de alianzas productivas y comerciales entre economías cercanas, se fortalecen las cadenas de suministro regionales y la competitividad frente a otros mercados. Un ejemplo es el modelo Friend-Near, impulsado por el gobierno estadounidense y el Banco Interamericano de Desarrollo para financiar proyectos de ensamblaje, prueba y empaquetado de semiconductores en Costa Rica, México y Panamá, con el fin de fortalecer una cadena regional para la industria tecnológica.
La integración regional también permite aprovechar el nearshoring de México con Estados Unidos mediante alianzas de proveeduría que fortalezcan la producción de bienes y servicios destinados al mercado norteamericano. Las restricciones comerciales hacia algunos países asiáticos abren espacio para que empresas de la región sustituyan parte de esas importaciones con producción regional.
En este sentido, el esquema Friend-Near entre México y Centroamérica puede impulsar el desarrollo de micro, pequeñas, medianas y grandes empresas orientadas a un mercado común, así como la generación de capacidades productivas y talento especializado. Otra oportunidad se encuentra en la industria automotriz, donde la producción de arneses eléctricos, componentes esenciales para los vehículos, podría desarrollarse mediante redes regionales de proveeduría organizadas en clusters industriales. Este modelo permitiría asegurar el suministro para plantas automotrices en la región y reducir costos logísticos frente a importaciones asiáticas.
Energía en la lógica del nearshoring
El nearshoring también ha impulsado el intercambio de productos del sector energético, como hidrocarburos, petrolíferos, petroquímicos y gas natural. En este contexto, México mantiene un intercambio relevante de refinados con Estados Unidos. El crudo maya, de tipo pesado, genera entre 30% y 40% de petrolíferos que se exportan para un segundo proceso de refinación. Además, la producción nacional de gas natural sigue siendo limitada, por lo que México importa principalmente desde Texas, Nuevo México y Arizona.
Estos productos se utilizan para atender la demanda interna a través de las empresas públicas del Estado, principalmente PEMEX y CFE. Con las nuevas leyes del sector energético promulgadas el 18 de marzo de 2025, se establecen esquemas que permiten desarrollar proyectos mediante contratos mixtos y programas de inversión en los que participan empresas privadas en conjunto con nacionales.
No obstante, para aprovechar plenamente el nearshoring energético en México es necesario garantizar condiciones de seguridad para las inversiones, fomentar la participación de particulares y fortalecer un entorno competitivo que responda tanto a las necesidades de los consumidores como a las de las empresas públicas.
Esto puede lograrse mediante el fortalecimiento de la infraestructura de almacenamiento de petrolíferos para ampliar los días de inventarios mínimos establecidos por la SENER, así como con la autorización de más permisos en el downstream, incluyendo marcas distintas a PEMEX y la apertura de importaciones desde Estados Unidos. Estas medidas permitirían ampliar la disponibilidad de petrolíferos con precios y calidades competitivas, reforzando el abastecimiento ante contingencias o tensiones geopolíticas. Al mismo tiempo, los programas de inversión buscan modernizar infraestructura energética e impulsar proyectos estratégicos en el sector.
Conclusiones
El nearshoring energético entre México y Estados Unidos podría contribuir a modernizar la infraestructura para el procesamiento de hidrocarburos, ampliar la competencia en el mercado de petrolíferos y fortalecer el abastecimiento mediante permisos de importación y mayor capacidad de almacenamiento. A su vez, las medidas implementadas por el SAT y las autoridades regulatorias buscan mejorar la recaudación fiscal, combatir el huachicol y fortalecer la formalidad en el mercado energético.
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Esta columna se publicó originalmente en la edición de marzo de la revista Energy21.







