
La falta de actualización de las Bases del Mercado y de las reglas de generación distribuida se perfila como el principal talón de Aquiles regulatorio para la transición energética en México, frenando la certidumbre operativa que exigen los proyectos privados.
De acuerdo con un análisis del Instituto de Desarrollo, Energía y Ambiente (IDEA), aunque el país avanza en compromisos climáticos, como la meta de alcanzar un 38.5% de generación limpia para 2030 bajo la NDC 3.0, y cuenta por primera vez con instrumentos de planeación vinculantes como el PLADESE (2025–2039), el sector urge de definiciones normativas para concretar su potencial.
“Una de las condiciones que necesitan los proyectos es la actualización y publicación de las Bases del Mercado, pues nos darán certeza sobre cómo operará el sector bajo el nuevo marco jurídico”, dijo Rocío Ramírez, coordinadora de Electricidad de IDEA.
A esto se suma la necesidad de emitir las disposiciones administrativas para la generación distribuida bajo el nuevo límite de 0.7 megawatts (MW), una figura clave para detonar proyectos de pequeña escala con beneficios comunitarios.
En paralelo, el sector enfrenta el reto mayúsculo de materializar los 11 gigawatts (GW) en energías renovables que ya cuentan con permiso o están en proceso de contratación, producto de las convocatorias de proyectos prioritarios y esquemas de desarrollo mixto impulsados por la Secretaría de Energía (SENER).
El instituto remarcó que el éxito de estos proyectos dependerá de que se ejecuten en los plazos previstos y mantengan costos competitivos.
Finalmente, el organismo destacó que el autoconsumo (mediana escala, mayor o igual a 0.7 MW) se consolida como la vía más rápida para que el sector privado acelere su descarbonización y fortalezca su competitividad, siempre y cuando el marco regulatorio termine de clarificar las reglas del juego para la inversión.
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