
El Plan de Expansión del Sistema Eléctrico Nacional de México enfrenta mayores riesgos en su ejecución que en la disponibilidad de financiamiento, de acuerdo con un análisis de Fitch Ratings.
La calificadora considera que la estructura prevista para financiar el desarrollo de nueva generación protege, en buena medida, a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) de las necesidades de capital asociadas con la expansión. Por ello, señala que la ejecución de los proyectos y el control de costos serán factores relevantes para su evaluación crediticia.
Fitch destacó también el interés del mercado por el sector energético mexicano, respaldado por un marco regulatorio que incluye la Ley del Sector Eléctrico de 2025, la regulación secundaria para proyectos mixtos y nuevas disposiciones para almacenamiento eléctrico.
Bajo este escenario, la agencia identifica como principales riesgos la capacidad del sector privado para ejecutar los proyectos y aportar capital, más que la disponibilidad de recursos financieros.
El plan contempla incorporar 32 gigawatts (GW) de nueva capacidad hacia 2040, de los cuales al menos 22 GW corresponderían a energías renovables. Para alcanzar esta meta se requeriría una inversión cercana a 37,500 millones de dólares.
La CFE aportaría 79% de la capacidad adicional, en línea con su papel estratégico dentro del sistema eléctrico y su carácter de empresa de propiedad estatal.
Proyectos mixtos sumarían 16.7 GW
De acuerdo con el Plan de Desarrollo 2026-2030 de la CFE, el esquema de proyectos mixtos permitirá desarrollar 16.7 GW, equivalentes a cerca de 70% de la inversión en generación que la empresa prevé incorporar.
En estos proyectos, empresas privadas invertirían junto con la CFE. Fitch señala que, con base en la información disponible, los socios privados asumirían los riesgos financieros de la inversión y los riesgos operativos derivados de estas estructuras.
Si los contratos definitivos confirman este esquema, una insuficiencia de capital privado o sobrecostos se traducirían principalmente en una incorporación más lenta de nueva capacidad y no necesariamente en deuda adicional para la CFE o en mayores requerimientos de apoyo gubernamental, explicó la calificadora.
Fitch precisó que actualmente no incorpora los proyectos bajo esquemas mixtos ni sus estructuras de financiamiento dentro de sus consideraciones de calificación. Su ejecución dependerá de los términos finales de los contratos y de que éstos cuenten con condiciones que permitan su financiamiento.
La calificadora mantiene la nota de la CFE alineada con la calificación soberana de México, debido a su importancia estratégica como empresa eléctrica integrada y a su propiedad gubernamental.
La CFE financiará con recursos propios el resto de sus inversiones en generación. Esto contempla capacidad térmica adicional para responder a la intermitencia de las fuentes renovables, así como proyectos iniciados durante la administración anterior.
Fitch advierte, sin embargo, que los mecanismos identificados hasta ahora no cubren la totalidad del plan. La CFE ha identificado fuentes de financiamiento para alrededor de 24 GW de los 32 GW previstos, mientras que el sector privado financiaría otros 6.75 GW.
Estos últimos proyectos se desarrollarían sin los mecanismos de reparto de riesgos ni el apoyo en permisos previsto para los proyectos mixtos, por lo que estarían expuestos a mayores desafíos de ejecución.
Los retos
Para Fitch, los permisos y la capacidad disponible en ingeniería, procura y construcción (EPC, por sus siglas en inglés) figuran entre los factores que podrían retrasar el desarrollo de los proyectos, independientemente de que exista financiamiento.
La participación de la CFE en la agilización de permisos y autorizaciones regulatorias representa, según la calificadora, una ventaja para los calendarios de ejecución.
Fitch indicó que dará seguimiento a los contratos que se firmen bajo el esquema de proyectos mixtos, particularmente para confirmar que los inversionistas privados asuman el riesgo de inversión.
También observará el ritmo de las interconexiones y los permisos, así como el comportamiento de los costos de los proyectos comprometidos.
La calificadora señaló que la implementación de los proyectos mixtos permitirá evaluar la capacidad del sector energético mexicano para responder al crecimiento de la demanda eléctrica.
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