
La electrificación de flotas empresariales puede realizarse sin afectar la productividad ni detener operaciones, siempre que la transición se base en planeación y análisis de datos, señaló Constantino Rodríguez, Head Comercial de Vemo.
El directivo indicó que el principal reto no es la adopción de vehículos eléctricos, sino diseñar una estrategia operativa que permita mantener el desempeño mientras se avanza hacia la descarbonización.
“La electrificación de flotas se ha transformado en una decisión operativa y de negocio”, afirmó.
Como primer paso, explicó, las empresas deben realizar un diagnóstico de su operación actual, que incluya variables como tipo de carga, kilometraje y rutas frecuentes, con el objetivo de identificar qué trayectos pueden migrar a esquemas eléctricos y en qué momento.
Otro elemento clave es la infraestructura de recarga. Rodríguez señaló que es necesario evaluar si existe capacidad instalada o si se requiere desarrollar estaciones adicionales, en función del tamaño de la flota y sus necesidades operativas.
Planeación
En este proceso, la planeación de los tiempos de recarga resulta determinante. “El objetivo es que no compitan con los tiempos operativos”, por lo que recomendó programar la carga en periodos de menor uso de las unidades, evitando interrupciones en el servicio.
El acompañamiento técnico también es un factor relevante para reducir riesgos durante la transición. Contar con talleres certificados y personal capacitado en vehículos eléctricos permite minimizar tiempos de inactividad asociados al cambio tecnológico.
Asimismo, destacó la importancia del monitoreo en tiempo real para mantener la eficiencia operativa. A través de plataformas de gestión de flotas, las empresas pueden supervisar variables como ubicación de unidades, estado de baterías, desempeño de la infraestructura de recarga y programas de mantenimiento.
En este sentido, mencionó herramientas como ZEE (Zero Emission Ecosystem), desarrollada por Vemo, que facilitan la gestión integral de la operación sin necesidad de intervención manual en cada vehículo.
Rodríguez agregó que modelos de arrendamiento de vehículos e infraestructura, acompañados de asesoría especializada, permiten a las empresas avanzar en la electrificación de sus flotas sin comprometer la continuidad de sus operaciones.
La compañía sostuvo que, bajo un enfoque gradual y planificado, la transición hacia flotas eléctricas puede optimizar recursos y mantener la productividad, al tiempo que impulsa modelos de movilidad más eficientes.
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