El presupuesto de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) pasaría de 554,567 millones de pesos en 2026 a 523,747 millones de pesos en 2027, un recorte real de 8.5%, de acuerdo con el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) 2027.
El ajuste llega en un momento en que la demanda eléctrica del país presiona la capacidad instalada del sistema, indicó Marcial Díaz Ibarra, experto dela consultoría QUA Energy.
El análisis señala que la consolidación de proyectos de nearshoring, la expansión de centros de datos, el avance de la electromovilidad y la integración de nuevas fuentes renovables están elevando el consumo de energía a un ritmo que no necesariamente coincide con la trayectoria del presupuesto asignado a la empresa productiva del Estado.
El riesgo no está en generar, sino en transportar
De acuerdo con el análisis, el verdadero foco de atención no es la capacidad de generación eléctrica del país, sino la infraestructura de transmisión y distribución.
México puede contar, en el papel, con suficiente capacidad instalada para generar electricidad, pero sin la red necesaria para llevar esa energía hasta los centros de consumo, el potencial económico del sector se diluye, advierte el documento.
El recorte a CFE ocurre en paralelo a un ajuste de mayor escala en el sector energético. El presupuesto del Ramo 18, correspondiente a la Sener, pasaría de aproximadamente 267 mil millones de pesos en 2026 a 85,634 millones en 2027, una reducción que a primera vista representa un hachazo cercano al 69%.
Sin embargo, el análisis de QUA Energy precisa que esa caída está distorsionada por las transferencias que la Sener canaliza a Pemex para el pago de amortizaciones de deuda y créditos bancarios, las cuales se reducirían en 2027 a 81,103 millones de pesos, una disminución de casi 70% respecto al respaldo otorgado en 2026.
Al descontar esa partida extraordinaria, el gasto operativo propio de la Sener en realidad aumentaría 10.7% en términos reales, de 4,090 a 4,531 millones de pesos.
La apuesta por el capital privado
El documento plantea que, si el Estado busca acotar las transferencias a sus empresas públicas sin sacrificar el ritmo de inversión en infraestructura, la participación del capital privado se perfila como un complemento necesario, tanto en exploración y producción de hidrocarburos como en el desarrollo de infraestructura eléctrica y esquemas de generación.
Todo este reordenamiento presupuestal ocurre en el marco de la meta de Hacienda de reducir el déficit público a 3.9% del Producto Interno Bruto (PIB) durante 2027, lo que acorta los márgenes de maniobra para sostener apoyos extraordinarios al sector energético.
Para el análisis de QUA Energy, la pregunta de fondo que deja el PPEF 2027 es si el país transita hacia un modelo donde CFE y Pemex deban responder con mayor eficiencia operativa y esquemas de inversión complementaria, en lugar de depender del auxilio presupuestal directo del Estado, y si ese reacomodo será compatible con las necesidades de infraestructura que exige el crecimiento de la demanda eléctrica nacional.
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