La política comercial de Estados Unidos podría endurecerse aún más en los próximos meses, ante la posibilidad de nuevos aranceles derivados de una investigación en curso sobre exceso de capacidad manufacturera a nivel global, lo que elevaría la incertidumbre para el comercio internacional.
De acuerdo con un análisis de Banco Base, la administración de Donald Trump mantiene abiertas diversas investigaciones bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, entre ellas la relacionada con sobrecapacidad industrial, cuyos resultados podrían derivar en medidas adicionales que se sumarían a los aranceles ya anunciados.
Esta nueva ronda de gravámenes, que ya entró en vigor este 24 de julio, impone aranceles de entre 10% y 12.5% a importaciones provenientes de cerca de 60 economías, en el marco de una ofensiva comercial basada en prácticas como el trabajo forzoso en cadenas de suministro.
Para México, el impacto inmediato es limitado, pues las exportaciones que cumplen con las reglas de origen del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) permanecen exentas, lo que preserva el acceso preferencial al mercado estadounidense. En contraste, los productos que no califican enfrentarán un arancel de 10%, el nivel mínimo dentro del nuevo esquema.
Esta condición coloca a México en una posición relativamente ventajosa frente a países sin acuerdos comerciales con Estados Unidos, que estarán sujetos a gravámenes de hasta 12.5%, e incluso mayores si se acumulan con otros aranceles vigentes.
Además, se mantienen exclusiones para sectores estratégicos como automóviles, acero, aluminio y productos farmacéuticos, los cuales ya cuentan con medidas comerciales específicas, evitando un deterioro adicional en estas industrias.
El nuevo paquete arancelario también responde a la necesidad de la administración estadounidense de reconfigurar su política comercial, luego de que la Suprema Corte invalidara los aranceles impuestos bajo la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA). Con ello, Washington evita un periodo sin medidas comerciales generalizadas y consolida el uso de la Sección 301 como herramienta central de presión.
A nivel global, la medida representa un endurecimiento del entorno comercial, ya que la mayoría de las economías enfrentará aranceles generalizados, con posibles efectos acumulativos. Esto podría elevar el arancel efectivo promedio de Estados Unidos, presionar la inflación y afectar el crecimiento económico mundial.
Aunque el peso mexicano ha mostrado apreciación, Banco Base advierte que no se descartan episodios de volatilidad cambiaria, especialmente si se concreta una nueva escalada arancelaria derivada de las investigaciones en curso.
El principal riesgo es que la actual ronda de aranceles no sea la última, en un escenario donde la política comercial de Estados Unidos apunta a mantenerse como un factor de presión recurrente sobre el comercio global, añade Banco Base.
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