
México elevará su dependencia del gas natural de EU para la generación eléctrica de 70% en 2025 a 84% hacia 2030, lo que incrementará su vulnerabilidad energética, advirtió Esteban Mothe, analista de BloombergNEF.
Durante el Congreso Conjunto de Asociaciones de Energía, el especialista señaló que la dependencia del gas estadounidense no sólo representa un reto para la transición energética, sino también para la seguridad energética de México, particularmente ante el contexto geopolítico y la renegociación del T-MEC.
Mothe explicó que cerca de tres cuartas partes de la generación eléctrica mexicana provienen actualmente de combustibles fósiles. El gas natural representa alrededor de 63%, mientras que el petróleo aporta 8% y el carbón 3%.
El problema, agregó, es que México mantiene una baja participación de energías renovables, de apenas 13.4% de la generación eléctrica, mientras países como Brasil y Chile han incrementado con mayor rapidez la participación de solar y eólica.
De acuerdo con BloombergNEF, la limitada expansión renovable está relacionada con la caída de las inversiones en el sector después del máximo registrado entre 2017 y 2019, así como con cambios regulatorios y dificultades para obtener permisos.
Aunque Mothe consideró que las recientes modificaciones legales y regulatorias apuntan en una dirección positiva, estimó que la ejecución de los proyectos será menor a la meta planteada por el Gobierno. Mientras el plan oficial contempla incorporar alrededor de 29 GW de nueva capacidad hacia 2030, BloombergNEF estima unos 19 GW de solar, eólica y almacenamiento.
El analista destacó además el potencial del almacenamiento y el autoconsumo como nuevos motores de expansión eléctrica. BloombergNEF prevé cerca de 15 GW de generación distribuida y autoconsumo, mientras que el almacenamiento podría convertirse en uno de los mercados de mayor crecimiento en México.
Mothe señaló que México debe aprovechar las experiencias de Brasil y Chile para anticiparse a problemas de congestión de las redes eléctricas, derivados de una mayor penetración de generación solar. En este sentido, las baterías permitirían desplazar parte de la generación hacia las horas de mayor demanda.
A largo plazo, BloombergNEF estima que la transición del sistema energético mexicano llevaría las fuentes limpias a alrededor de 80% de la capacidad eléctrica hacia 2050, frente al nivel actual cercano a 38%.
Sin embargo, el gas natural mantendría un papel relevante incluso en ese escenario debido a su capacidad para respaldar la generación intermitente y a los bajos precios del gas estadounidense.
Para Mothe, el reto central será acelerar la incorporación de renovables y almacenamiento sin profundizar la dependencia de un combustible cuya oferta proviene, cada vez más, de un solo proveedor externo.
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