El Gobierno federal aplicará un estímulo fiscal de 61.80% al IEPS del diésel, el más alto entre los combustibles, durante la semana del 21 al 27 de marzo de 2026, con el objetivo de contener el precio al consumidor ante presiones en los costos base.
La Secretaría de Hacienda informó que el estímulo implica que los consumidores dejarán de pagar ese porcentaje del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), lo que se traduce en un descuento directo en el precio final del combustible.
En el caso del diésel, el estímulo equivale a 4.55 pesos por litro, mientras que la cuota efectiva a pagar se reduce a 2.81 pesos por litro.
Para las gasolinas, los apoyos son menores, pues la regular o Magna tendrá un estímulo de 24.08%, equivalente a 1.61 pesos por litro, mientras que la Premium contará con un estímulo de 7.47%, es decir, 0.42 pesos por litro.
El mecanismo funciona como un ajuste fiscal, ya que cuando aumentan los costos del combustible en el mercado, por factores como precios internacionales, tipo de cambio o logística, el Gobierno reduce el IEPS para evitar que ese incremento se refleje completamente en el precio al consumidor.
Un análisis de la consultoría Caraiva y Asociados señala que, en el caso de la gasolina Magna, el precio al público se ha mantenido casi estable debido a esta reducción del impuesto, pese a que el precio en terminales, referencia del costo base, aumentó de 11.5 a 13.1 pesos por litro, lo que refleja presiones del mercado.
De no aplicarse el estímulo fiscal, el precio final habría aumentado más de 1.5 pesos por litro, según la firma. En este sentido, la estabilidad observada en estaciones de servicio no responde a una baja en costos, sino a una intervención fiscal que compensa el alza.
Para la semana analizada, la consultoría proyecta que el precio de la Magna podría alcanzar 23.71 pesos por litro, impulsado por el encarecimiento del componente base.
En el caso del diésel, el mayor estímulo fiscal responde a un incremento sostenido en sus costos, asociado a factores como logística, referencias internacionales y tipo de cambio. La reducción del IEPS ha permitido contener el precio visible al consumidor, aunque la presión subyacente se mantiene.
Para la gasolina Premium, el aumento reciente en precios también se explica por el encarecimiento en terminales. La disminución del IEPS ha amortiguado el impacto, sin que se observe un incremento relevante en los márgenes comerciales de las estaciones de servicio.
El análisis indica que las presiones provienen principalmente del mercado y no de ajustes en ganancias de distribuidores, por lo que el comportamiento de los precios está ligado a factores estructurales.
Añade que la continuidad del estímulo fiscal será determinante para evitar que los incrementos en costos se trasladen de forma directa al consumidor final.
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