
La principal causa detrás de este incremento será la movilidad aérea y logística derivada de un torneo que por primera vez se realizará de manera simultánea en tres países, México, Estados Unidos y Canadá, y con un mayor número de partidos y sedes, advirtió el directivo de la firma especializada en bonos ambientales y proyectos de regeneración ecológica, en videollamada desde Francia.
“Organizar un mundial en un país ya representa un reto logístico enorme, pero hacerlo en tres países triplica la complejidad. El problema principal son los vuelos y toda la movilidad asociada al torneo”, explicó.
Estados Unidos concentraría alrededor del 78% de las emisiones previstas para el torneo organizado por la FIFA, mientras que México aportaría el 14% y Canadá el 8%.
El directivo señaló que el torneo podría movilizar alrededor de 15 millones de visitantes y alcanzar una audiencia global de 3 mil 500 millones de espectadores, factores que dispararán el consumo energético y las emisiones vinculadas al transporte aéreo, terrestre, hospedaje y logística.
Aviones, los más contaminantes
Según los análisis revisados por Nat5, entre 37% y 50% de la huella de carbono del Mundial provendría específicamente de los vuelos internacionales y regionales de aficionados, selecciones, patrocinadores y personal operativo.
“El Mundial de Qatar ya había roto récords históricos de emisiones por toda la infraestructura construida, pero este será todavía más grande por la movilidad entre países y las distancias involucradas”, sostuvo.
Hinojos advirtió que el problema no radica únicamente en el volumen puntual de emisiones, sino en la tendencia creciente de grandes eventos internacionales que continúan expandiendo su impacto climático pese al agravamiento de fenómenos asociados al calentamiento global.
“A mí lo que más me preocupa es que no vemos una acción real para contrarrestar estos efectos. El cambio climático ya está teniendo consecuencias visibles en temperaturas extremas, sequías, lluvias atípicas, incendios y migraciones”, afirmó.
El especialista explicó que las emisiones generadas por eventos masivos no producen impactos inmediatos y localizados, sino que se acumulan en la atmósfera y contribuyen al desarreglo climático global con efectos diferidos en el tiempo.
En ese contexto, alertó que México enfrenta una vulnerabilidad particular debido a problemas estructurales de estrés hídrico y fenómenos climáticos extremos cada vez más frecuentes.
“En México ya existen zonas muy vulnerables a la sequía y al mismo tiempo vemos lluvias extraordinarias que rebasan la infraestructura hidráulica, como ocurre actualmente en Ciudad de México”, comentó.
El CEO de Nat5 mencionó que el cambio climático ya comienza a impactar cadenas de suministro, producción agrícola, disponibilidad de agua y patrones migratorios, fenómenos que podrían intensificarse durante las próximas décadas.
Posible solución
Como alternativa, la empresa propone mecanismos de compensación y regeneración ambiental asociados al Mundial, mediante esquemas donde parte del costo de boletos, eventos y actividades financie proyectos de restauración ecológica, conservación de biodiversidad y recuperación de ecosistemas.
“Si el CO2 es la externalidad económica de nuestra era, entonces cada evento debería generar también una externalidad positiva. Que cada boleto contribuya a restaurar bosques, conservar agua o proteger biodiversidad”, planteó.
Nat5 ya implementa un esquema similar en festivales masivos de música electrónica en Europa y México, donde cada entrada incluye aportaciones para proyectos ambientales medibles y auditables mediante tecnología.
Para Hinojos, el Mundial de 2026 representa una oportunidad para replantear la organización de eventos globales bajo criterios de economía regenerativa y no únicamente de sostenibilidad.
“No basta con hablar de sostenibilidad de manera aspiracional. Necesitamos una economía que realmente regenere y restaure el planeta”, concluyó.
Comenta y síguenos en X: @Adri_Telecom / @Energy21Mx





