
El uso de estímulos fiscales al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) para contener el precio de las gasolinas en México implica un alto costo fiscal y no resuelve las presiones inflacionarias, de acuerdo con un análisis del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF)
El mecanismo aplicado por el gobierno consiste en reducir el IEPS cuando suben los precios internacionales de los combustibles, con el objetivo de evitar incrementos al consumidor.
Sin embargo, el organismo advierte que esta medida no elimina el problema de fondo, sino que traslada su impacto a las finanzas públicas.
Subsidio costoso, impacto limitado
En 2022, el gasto en estímulos a gasolinas alcanzó cerca de 400 mil millones de pesos, equivalente a más del 10% de los ingresos tributarios.
Este monto superó el destinado a rubros como infraestructura y también implicó efectos adicionales, como menor recaudación de IVA y ajustes fiscales relacionados con Petróleos Mexicanos (PEMEX).
El IMEF señala que el subsidio es generalizado, ya que no distingue entre niveles de ingreso. En la práctica, los hogares de mayores recursos, que consumen más combustible, concentran una mayor proporción del beneficio.
Asimismo, el análisis subraya limitaciones estructurales del esquema.
México importa más del 70% de la gasolina que consume, por lo que el aumento en los precios internacionales también eleva el costo de las importaciones, reduciendo el efecto compensatorio de mayores ingresos petroleros.
En materia inflacionaria, el organismo indica que el estímulo al combustible solo contiene parcialmente las presiones.
El encarecimiento energético impacta otros insumos, como fertilizantes y costos de producción agrícola, lo que se refleja en mayores precios de alimentos y servicios.
“De esta forma, aunque el precio de la gasolina se mantenga estable, la inflación se traslada a otros componentes de la economía”, señala el organismo.
El control de precios en combustibles, advierte el IMEF, no elimina el fenómeno inflacionario, sino que modifica su composición.
Finalmente, el instituto advierte que el uso intensivo de estímulos fiscales reduce el margen de maniobra del Gobierno ante choques prolongados en los precios de la energía, al comprometer recursos públicos en un esquema de alto costo y efectividad limitada.
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