
México vive una ventana de oportunidad marcada por la reconfiguración de las cadenas globales de suministro, pero el nearshoring no se ganará solo con ubicación, seguridad o calidad de vida. En Yucatán, la posibilidad de atraer más industria dependerá de tres variables: infraestructura energética, certeza regulatoria y capacidad institucional para responder con velocidad.
La competencia por capitales, industrias y proyectos ya no se define únicamente por costos laborales o posición geográfica. Las empresas también observan tiempos de respuesta, certeza jurídica, infraestructura disponible, capacidad energética y abasto, advirtieron expertos durante el webinar ¡A romper barreras! Cómo detonar la inversión en México, el caso Yucatán, encuentro convocado por México Evalúa.
La barrera burocrática
La tramitología destaca como una de las principales barreras para atraer y retener inversión. De acuerdo con una investigación de México Evalúa, una empresa en Yucatán puede perder cientos de miles de pesos por esperar la resolución de un trámite para comenzar a operar. En algunos casos, el costo de oportunidad por trámites estatales y municipales puede superar el medio millón de pesos.
El estudio identificó 295 oportunidades de mejora regulatoria en Yucatán y sus municipios. Más del 85% está relacionado con eficiencia gubernamental, lo que evidencia margen para digitalizar procesos, homologar criterios, reducir duplicidades y eliminar visitas innecesarias a oficinas públicas.
Desde el sector empresarial, David Reyes, presidente de Coparmex Mérida, planteó que la complejidad administrativa, la duplicidad de requisitos y los procesos lentos de inspección funcionan como “un freno de mano invisible” para la inversión. “No podemos competir con las inversiones del siglo XXI utilizando procesos administrativos y herramientas del siglo XX”, afirmó.
Energía para competir
El componente energético aparece como una condición crítica para que Yucatán convierta el nearshoring en crecimiento industrial. México Evalúa documentó que la región produce apenas 60% de la electricidad que consume, por lo que depende de interconexiones limitadas mientras la demanda crece aceleradamente.
Marcial Díaz, vicepresidente del IMEF Yucatán, advirtió que los grandes capitales buscan colocar sus recursos donde encuentren “certeza, seguridad y ganancia”, por lo que la falta de infraestructura suficiente y la sobrerregulación pueden restar atractivo a los proyectos energéticos y de inversión.
“La energía se volvió una variable central en la competitividad económica”, dijo Mariana Campos, directora General de México Evalúa. Cada interrupción eléctrica, retraso en infraestructura o incertidumbre regulatoria incrementa el costo de capital, reduce competitividad y puede alejar inversiones clave.
El gobierno estatal reconoció que alrededor del 40% de la energía que consume la península de Yucatán proviene de otras zonas del país. Para modificar esa condición, se impulsa la construcción de dos centrales de ciclo combinado que agregarían alrededor de 1,500 MW a la matriz energética, aunque esto también abre nuevas necesidades en transmisión y transformación para llevar la energía a los puntos donde se requiere.
Desde la perspectiva del IMEF Yucatán, el estado tiene potencial para desarrollar proyectos de infraestructura energética, pero aún enfrenta rezagos. Díaz ejemplificó que los parques fotovoltaicos representan alrededor de 20% de las necesidades eléctricas del estado, mientras que los proyectos eólicos suman cerca de 200 MW, equivalentes a alrededor de 5% de la energía, por lo que la entidad todavía depende de otras fuentes para cubrir cerca de 75% de su demanda.
La Agencia de Energía de Yucatán también destacó que existe una cartera relevante de proyectos energéticos por más de 4.5 billones de dólares, además de obras federales como el gasoducto Mayakán, que alimentará a las centrales de ciclo combinado y atraviesa cuatro estados. En el caso de Yucatán, el proyecto involucra 11 municipios y 21 comunidades, lo que vuelve indispensable homologar criterios regulatorios.
“Los industriales generalmente cuando llegan al estado lo primero que preguntan es: ¿me puedes dar energía?, ¿hay certeza, la seguridad de que tendré suministro energético?”, señaló Mirelle Segovia, directora de Transición y Eficiencia Energética de la Agencia de Energía de Yucatán.
Reglas más claras
La mejora regulatoria no busca eliminar reglas, sino hacerlas más claras, proporcionales y predecibles. Bajo esa lógica, el gobierno de Yucatán expuso avances para homologar criterios en 18 municipios ubicados en corredores industriales, donde detectó diferencias en cobros, tarifas sin relación con el tamaño de los proyectos, unidades de medida distintas y procesos administrativos heterogéneos.
La propuesta apunta a reducir discrecionalidad, fortalecer certeza jurídica y ordenar trámites como la constancia de factibilidad, la licencia de uso de suelo y la licencia de urbanización. Para la licencia de uso de suelo se planteó homologar el costo en 35,193 pesos por hectárea.
Finalmente, México Evalúa y ESZ Smart Solutions propusieron un memorando de reformas con tres acciones: fortalecer la calidad normativa, optimizar trámites y estandarizar procesos.
La meta es dar mayor claridad a empresas y autoridades, reducir pasos innecesarios, avanzar hacia ventanillas únicas y eliminar requisitos duplicados. El reto será pasar del diagnóstico a la ejecución para que Yucatán pueda ofrecer energía suficiente, trámites ágiles y reglas claras al ritmo que exige la inversión.
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Este artículo se publicó originalmente en la revista Energy21 de junio 2026. ¡Consulta la edición completa!






