
La industria automotriz enfrenta uno de sus mayores desafíos desde la entrada en vigor del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), debido a que la imposición de aranceles por parte de Estados Unidos ha comenzado a afectar la competitividad de Norteamérica, con impactos visibles en la producción, las exportaciones y la fuerza laboral, advirtió Odracir Barquera, director general de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA).
Durante el panel “El futuro de la industria automotriz”, realizado en el Mexico’s Nearshoring & Logistics Auto Industry Summit, el especialista destacó que el sector es el principal generador de divisas del país, con 103 mil 642 millones de dólares, cifra 25% superior a la suma de los recursos generados por las remesas y el turismo durante 2025. Además, aporta alrededor de 30% de las exportaciones mexicanas.
La industria está integrada por 36 plantas de manufactura operadas por 13 armadoras en 11 estados del país, infraestructura que ha permitido consolidar a México como uno de los principales participantes del sector automotriz mundial.
Caen producción y empleos
El entorno comercial actual, sin embargo, ha comenzado a pasar factura. De acuerdo con Barquera, el sector perdió entre 120 mil y 130 mil empleos durante el último año y medio, mientras que la incertidumbre provocada por la política comercial estadounidense también redujo la fabricación de vehículos.
Los resultados del primer semestre de 2026 confirman esta tendencia. La producción automotriz disminuyó 0.4%, con un millón 996 mil 304 unidades fabricadas respecto del mismo periodo del año anterior.
Aunque las exportaciones registraron un ligero avance de 1.4% frente al mismo periodo de 2025, al sumar un millón 689 mil 245 vehículos, todavía no se observa una recuperación sólida, enfatizó el directivo.
En contraste, el mercado interno continúa creciendo, impulsado por una mayor oferta de marcas y vehículos. Durante los primeros seis meses del año se vendieron 754 mil 518 unidades, lo que representó un incremento de 5.3% en comparación con el mismo periodo de 2025.
Uno de los principales mensajes del panel fue que los aranceles aplicados bajo la Sección 232 —mecanismo que busca proteger los intereses de seguridad nacional de Estados Unidos— no solo afectan a México, sino a toda Norteamérica.
Barquera sostuvo que la estrategia estadounidense ha restado competitividad a la región frente a otros productores globales, como Corea del Sur, Japón y la Unión Europea, que enfrentan menores cargas arancelarias y menos requisitos regulatorios para exportar al mercado estadounidense.
Además, advirtió que la política proteccionista tampoco está fortaleciendo la producción de Estados Unidos. Mientras Norteamérica perdió participación en la producción mundial de vehículos durante 2025, China incrementó su producción y cuota de mercado, lo que contradice el objetivo de fortalecer la manufactura regional.
T-MEC, clave para competir
Para Barquera, el T-MEC continúa siendo el principal instrumento para preservar la competitividad de la industria automotriz norteamericana. En este sentido, consideró que la revisión del acuerdo deberá enfocarse en fortalecer las reglas de origen para las nuevas tecnologías, mejorar la facilitación comercial y brindar mayor certidumbre jurídica a las inversiones, en lugar de endurecer los requisitos.
“Estás cambiando el modelo de libre comercio, que es el modelo en el que todas las empresas han creído en esta región y llegaron a invertir. Es la base de la competitividad de la región, que es lo que estamos tratando de hacer entender a Estados Unidos”, sostuvo.
El directivo subrayó que es prioritario alcanzar un acuerdo en materia arancelaria durante la cuarta ronda de conversaciones que sostendrán México y Estados Unidos en septiembre.
De no lograrse avances, el calendario político estadounidense podría retrasar las negociaciones hasta después de las elecciones intermedias de noviembre, lo que prolongaría la incertidumbre para la industria.
Barquera planteó un escenario positivo, en el que uno de los acuerdos sería reducir los aranceles, y otro negativo, en el que no se registren avances y el sector tenga que “seguir como estamos”.
Para la industria automotriz, el reto inmediato será mantener la integración regional que durante más de tres décadas convirtió a Norteamérica en una de las zonas manufactureras más competitivas del mundo, en un contexto en el que la presión arancelaria y la competencia asiática están redefiniendo el mapa global del sector.
Esta nota se publicó originalmente en T21.
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