La transición energética, entendida como el proceso de adopción de fuentes de energía más limpias y sostenibles en sustitución de las fuentes fósiles, ha sido presentada como la solución a la crisis ambiental global. No obstante, la investigadora Aleida Azamar Alonso sostiene que este concepto es más un espejismo político y narrativo que una realidad tangible.
En su más reciente libro “El Multicolor de la Energía”, la doctora en Economía Internacional por la Universidad Complutense de Madrid, argumenta que lo que realmente estamos viviendo no es una transición energética, sino una acumulación de energía, una de las principales conclusiones de su obra.
“No hemos dejado de utilizar combustibles fósiles como el petróleo, el gas o el carbón, sino que hemos incorporado otras fuentes como la energía solar, eólica o la biomasa. En lugar de sustituir las energías más contaminantes, lo que estamos haciendo es añadir nuevas formas de producción energética a la matriz existente”, explica Azamar.
Esta perspectiva desafía la narrativa predominante que presenta a las energías renovables como la solución definitiva para enfrentar la crisis climática. La investigadora subraya que la producción de tecnologías limpias también conlleva un elevado impacto ambiental y social, especialmente debido a la extracción de minerales críticos como el litio, cobalto, níquel y cobre.
“El costo ambiental de fabricar una torre eólica o un panel solar es considerablemente alto, ya que requiere una gran cantidad de recursos minerales y energía”, advierte.
El libro, dividido en 6 capítulos…
Continúa leyendo el texto en la RevistaE21 en la edición marzo 2025.
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