
Por primera vez en dos décadas, la producción nacional de gasolinas y diésel en México superó al volumen de combustibles importados al corte de mayo de este año, revirtiendo una tendencia de dependencia externa iniciada en 2004, de acuerdo con Ramsés Pech, experto de la consultoría Caraiva y Asociados.
La elaboración interna de líquidos clave alcanzó los 672 mil barriles diarios, superando las compras al extranjero, que disminuyeron a 614 mil barriles diarios.
Este resultado marca una reducción significativa frente a 2025, cuando la producción era de 593 mil barriles y la importación se situaba en 669 mil barriles diarios. Con este movimiento, la dependencia externa del país cayó al 48%.
El experto explicó que el incremento en la oferta interna proviene principalmente de un aumento real de la producción en las refinerías de 286 mil barriles diarios en los últimos tres años, impulsado por una mayor operación del Sistema Nacional de Refinación que elevó su utilización del 60 al 69%, la entrada en operación parcial de la refinería Olmeca en Dos Bocas, la disminución de paros no programados y un mayor procesamiento de crudo nacional.
A la par, la caída sostenida de las importaciones se explica por una menor demanda ligada a la eficiencia vehicular y por ajustes fiscales, específicamente un Impuesto Especial sobre Producción y Servicios negativo que reduce los incentivos para importar.
Esto se complementa con la estrategia del Estado de controlar la válvula de entrada al mercado mediante la limitación de permisos a privados, lo que facilita reducir las compras externas cuando sube la producción local.
La hegemonía de Pemex
Pemex mantiene una hegemonía dominante sobre toda la cadena de suministro. La empresa estatal controla actualmente el 78% de las ventas nacionales de gasolinas con 704 mil barriles diarios y el 69% del diésel con 304 mil barriles diarios.
Asimismo, de las 14 mil 407 estaciones de servicio operativas en el país a mayo de 2026, la franquicia Pemex concentra el 62% con 8 mil 925 gasolineras, logrando recuperar terreno tras haber tocado un mínimo de 6 mil 900 estaciones en 2022 mediante el uso de descuentos por volumen a sus franquiciatarios.

Por el contrario, las marcas privadas abarcan el 38% del sector de estaciones, lideradas por Mobil con 713 estaciones, Oxxo Gas con 569 y G500 con 491.
En el ámbito del comercio exterior, Pemex también concentra el 68% de las importaciones de gasolinas con 299 mil barriles diarios y el 73% del diésel con 65 mil barriles diarios.
Los privados retienen el porcentaje restante a través de solo cinco empresas con permisos vigentes que son Valero, ExxonMobil, Koch, Marathon y ShelI, y que se limitan exclusivamente a gasolinas y diésel, mientras que combustibles como la turbosina, el gas LP y el combustóleo ingresan casi en su totalidad por la vía del Estado.
A pesar de estos avances, Ramsés Pech precisa que estos indicadores representan una menor dependencia pero no una soberanía energética completa.
México todavía importa más de 610 mil barriles diarios de combustibles y sigue dependiendo parcialmente del exterior para el abasto de crudo ligero utilizado en las mezclas de refinación.
La sostenibilidad a largo plazo de este esquema enfrenta riesgos importantes, como los elevados costos de refinación interna que superan los costos de importación, la persistencia de paros no programados en las plantas nacionales y el hecho de que Dos Bocas aún no opera al máximo de su capacidad.
Mantener este control de mercado resulta crítico para las finanzas de la petrolera estatal, ya que las estaciones de servicio y las ventas de combustibles en el territorio nacional aportan actualmente el 45% de los ingresos totales de Pemex, añadió.
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