
La guerra en Oriente Medio ya comenzó a trasladarse a la economía mexicana a través del encarecimiento de los energéticos, presionando la inflación y complicando el panorama para la política monetaria del Banco de México.
De acuerdo con un análisis de Gabriela Siller, directora de análisis de Grupo Financiero Base, el repunte en los precios internacionales del petróleo, impulsado por la tensión entre Estados Unidos e Irán, ya se refleja en los precios internos. En marzo, la inflación de energéticos en México se aceleró a 1.06% mensual, su mayor nivel para un mes similar desde 2022, revirtiendo dos meses de caídas.
Este comportamiento ocurre en un momento en el que el petróleo ha registrado incrementos abruptos desde el inicio del conflicto. El WTI cotiza cerca de los 99 dólares por barril, con un alza acumulada de casi 48% desde finales de marzo, mientras que el Brent se mantiene elevado, consolidando un entorno de precios energéticos altos a nivel global.
Uno de los factores clave detrás de este repunte es la disrupción en el flujo energético global ante el riesgo en el Estrecho de Ormuz, una de las rutas más importantes para el transporte de crudo. La reducción en el tránsito de buques en esa zona ha elevado la percepción de riesgo sobre la oferta, impulsando los precios.
El impacto energético se suma a presiones internas, configurando un escenario inflacionario más complejo. La inflación general en México se ubicó en 4.59% anual en marzo, hilando su segundo mes por encima del 4%, impulsada principalmente por el componente no subyacente.
En particular, los productos agropecuarios mostraron un repunte significativo, con una inflación mensual de 4.52%, mientras que frutas y verduras registraron un alza de 10.75%, la más alta en registro para un periodo comparable. Factores como la inseguridad, menor producción agrícola y tensiones comerciales han limitado la oferta, elevando los precios.
Este doble choque, energético externo y agropecuario interno, refuerza el riesgo de que la inflación se mantenga elevada por más tiempo del previsto.
Banxico, ante el dilema de pausar recortes
En este contexto, Grupo Financiero Base revisó al alza su pronóstico de inflación a 4.20% y advirtió que el Banco de México podría verse obligado a modificar su postura monetaria.
La persistencia de presiones inflacionarias, particularmente en servicios, que se mantienen por encima del 4%, y el repunte en energéticos, elevan la probabilidad de que el banco central pause los recortes a la tasa de interés para evitar un deterioro en su credibilidad.
Además, el componente de expectativas cobra relevancia, pues un relajamiento prematuro podría generar desconfianza en el compromiso del banco central con su objetivo de inflación del 3%.
A pesar del entorno de incertidumbre global, el peso mexicano mostró una apreciación moderada al inicio de la sesión, cotizando alrededor de 17.41 unidades por dólar. Sin embargo, el comportamiento ha sido lateral, reflejando cautela entre los inversionistas ante el riesgo de episodios de volatilidad.
El aumento en la aversión al riesgo responde a la falta de un cese al fuego definitivo en el conflicto. Declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien advirtió sobre la posibilidad de intensificar los ataques si no se alcanza un acuerdo, han elevado la tensión en los mercados.
Mercados globales reaccionan con cautela
El entorno geopolítico también ha impactado a los mercados financieros. Las principales bolsas a nivel global registraron pérdidas, mientras que los precios de activos refugio como el oro mostraron avances moderados.
En paralelo, el alza en los precios de los energéticos ha comenzado a trasladarse a los costos de producción en México. El Índice Nacional de Precios Productor registró un incremento mensual de 1.72% en marzo, su mayor avance desde 2020, anticipando mayores presiones inflacionarias en los próximos meses.
En Estados Unidos, los indicadores económicos muestran un enfriamiento moderado. El crecimiento del PIB fue revisado a la baja, mientras que el ingreso personal registró su primera caída mensual desde mayo de 2025. No obstante, la inflación medida por el índice PCE se mantiene en niveles elevados, lo que complica el margen de acción de la Reserva Federal.
Este entorno de menor crecimiento con inflación persistente añade presión a economías como la mexicana, altamente vinculadas al ciclo estadounidense.




