La apertura derivada del Plan México y la creciente demanda insatisfecha de electricidad en el sector industrial crearon un entorno favorable para la inversión privada, marcando un cambio de timón respecto a las políticas de la administración anterior, afirmó José Antonio Aguilar, presidente del Consejo de Vive Energía.
En entrevista con Energy21, el directivo mencionó que las señales regulatorias actuales responden a la necesidad urgente de garantizar insumos energéticos para las nuevas plantas manufactureras que buscan establecerse en el país.
“Sin lugar a dudas lo es (un cambio de timón), yo creo que las señales que está enviando la autoridad el día de hoy son señales que responden a una realidad, que es de una demanda energética insatisfecha”, afirmó el directivo.
Este escenario ha derivado en un esquema de mayor apertura donde conviven tanto proyectos del brazo estatal de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) como de la iniciativa privada.
Yucatán, la “isla energética”
En este contexto de reactivación, Vive Energía ejecuta actualmente un plan de inversión de entre 300 y 350 millones de dólares para el desarrollo de casi 250 megawatts (MW) de capacidad eólica y almacenamiento en dos centrales prioritarias ya asignadas, ubicadas en Guanajuato y la Península de Yucatán.
Aguilar identificó a la Península de Yucatán como un punto estratégico dentro de su modelo de negocio debido a sus condiciones de “isla energética”.
La zona enfrenta un severo cuello de botella logístico al operar con una sola línea de transmisión de 400 kilovoltios (kV) y un único ducto de gas natural, actualmente en proceso de ampliación, mientras registra las tasas de crecimiento de demanda eléctrica más altas del país.
Para responder a esta saturación de red, la empresa apostó por la combinación tecnológica de parques eólicos con sistemas de almacenamiento en baterías.
Aguilar detalló que, si bien incorporar baterías casi duplica el costo de inversión por megawatt instalado respecto a un parque eólico convencional, el esquema resulta altamente rentable en el mercado actual.
El modelo financiero se sostiene en dos factores, por un lado las atractivas tarifas de capacidad que paga el sistema eléctrico por la inyección regulada mediante baterías, y por otro lado el perfil del viento en Yucatán, que permite a las turbinas generar electricidad durante la noche.
Esta complementariedad permite cargar las baterías fuera de las horas pico, inyectar energía a la red en momentos críticos e incrementar de forma sustancial los ingresos por firmeza y capacidad.
Evolución
Con 15 años en el mercado desde su fundación entre 2011 y 2012, Vive Energía evolucionó de ser un vehículo ligado a un fondo de capital privado a una plataforma independiente.
A lo largo de su trayectoria, la firma ha construido proyectos emblemáticos en la Península, como una central de 90 MW, de las primeras asignadas en las subastas eléctricas, y un parque eólico de 70 MW bajo el esquema de autoconsumo en Dzilam de Bravo.
En la actualidad, la compañía opera con una estructura diversificada de socios globales, entre los que figuran Dragados (España), Grupo Cobra y del conglomerado francés Vinci, entre otros.
La estrategia a largo plazo de la firma busca consolidar un modelo integral de suministro (one-stop shop) para clientes industriales, combinando la generación propia y comercialización de energía con servicios de eficiencia energética en planta, para reducir los costos operativos de la manufactura nacional.
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