
El gobierno federal plantea un giro progresivo hacia la exploración en aguas profundas como eje para sostener las reservas de hidrocarburos en el largo plazo, las cuales representarán hasta 90% de la incorporación de nuevos recursos hacia 2036, de acuerdo con el Plan de Desarrollo del Sector Hidrocarburos (PLADESHi).
Desde la llegada del entonces presidente Andrés Manuel López Obrador, México dejó de apostar por los campos en aguas profundas, debido a su complejidad técnica y altos costos.
El documento establece que la reposición de reservas es clave para compensar la declinación natural de los campos en producción. Para ello, fijó una meta de incorporar 7,292 millones de barriles de petróleo crudo equivalente (MMbpce) entre 2026 y 2039, mediante una ejecución sostenida de actividades exploratorias.
El plan prevé 274 MMbpce en 2026, un incremento progresivo hasta alcanzar un máximo de 822 MMbpce en 2029, y posteriormente una estabilización con niveles de 513 MMbpce en 2036, justo en el punto en que las aguas profundas asumirían el papel predominante. Hacia el final del periodo, los volúmenes disminuirían hasta 87 MMbpce en 2039.
En el corto plazo, la exploración continuará concentrándose en zonas tradicionales. Entre 2026 y 2030, las aguas someras aportarían hasta 46% de las reservas a incorporar, mientras que las áreas terrestres contribuirían con alrededor de 20%.
Sin embargo, el propio plan anticipa una transición hacia entornos de mayor complejidad técnica, en los que las aguas profundas adquirirán un peso creciente hasta dominar la incorporación de recursos en la siguiente década.
Proyectos estratégicos
Este cambio se acompaña de un portafolio de proyectos estratégicos que combinan desarrollos en tierra, aguas someras y aguas profundas. Entre ellos destaca Lakach, un proyecto en aguas profundas con un volumen estimado de 660 millones de barriles equivalentes y un periodo de desarrollo previsto entre 2026 y 2035.
Lakach forma parte de la estrategia para fortalecer la producción de gas natural. En conjunto con otros desarrollos, permitiría alcanzar una producción de hasta 446 millones de pies cúbicos diarios (MMpcd) en 2031, de los cuales este campo aportaría aproximadamente 200 MMpcd.
En paralelo, el plan incluye proyectos en tierra como Ixachi, considerado uno de los principales desarrollos de gas del país. Este campo cuenta con recursos estimados de 400 millones de barriles de aceite y 3,118 mil millones de pies cúbicos de gas, y se proyecta que alcance su pico de producción en 2027, con una participación de más de 21% en la producción nacional de gas.
Campos en tierra y aguas someras
La cartera de exploración y extracción se amplía con al menos 10 proyectos terrestres (CIEP), entre ellos Altamira, Amatitlán, Magallanes, Miahuapan y Tierra Blanca, así como desarrollos en aguas someras como Bacab-Lum y proyectos adicionales en distintas regiones del país.
Asimismo, se contemplan campos en desarrollo y evaluación como Sini-Caparroso-Pijije-Escuintle, Tamaulipas Constituciones, Tupilco Terciario, Macuil-Paki, Rabasa, Cinco Presidentes-Rodador, San Ramón y Madrefil-Bellota, con horizontes operativos que se extienden entre 2026 y 2045.
El plan vincula esta estrategia exploratoria con la meta de mantener una plataforma de producción de 1.8 millones de barriles diarios de hidrocarburos líquidos hasta 2039, lo que dependerá directamente de la capacidad de incorporar nuevas reservas de manera sostenida.
En este contexto, el énfasis en aguas profundas responde al potencial geológico aún no desarrollado y a la necesidad de sostener la producción en el largo plazo, mediante la incorporación continua de recursos y el desarrollo de nuevos campos en zonas de mayor complejidad técnica.





