
La reforma laboral publicada en el Diario Oficial de la Federación el 3 de marzo de 2025, con implementación gradual hasta 2030, marcará un cambio estructural en la operación de múltiples sectores productivos. Impulsada por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), la medida reduce progresivamente la jornada máxima semanal de 48 a 40 horas, privilegiando el bienestar de las y los trabajadores.
En el caso de las estaciones de servicio que operan 24/7 —actividad regulada por instancias como la Secretaría de Energía (SENER), la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO) y la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA)— el impacto no es menor. Más allá del enfoque laboral, la reforma obliga a replantear el modelo operativo tradicional basado en tres turnos de ocho horas.
La reducción gradual: el efecto matemático
La disminución anual de dos horas en la jornada semanal máxima, considerando seis días laborables, modifica de forma sustancial el tiempo efectivo por turno. Si se descuentan los 30 minutos de alimentos establecidos en la Ley Federal del Trabajo y los periodos de descanso asociados a la llamada “Ley Silla” (pausas obligatorias en puestos estáticos), el tiempo operativo real por trabajador se reduce progresivamente:
* 2027: 46 horas / 6 días = 7.66 horas brutas → 6.66 horas efectivas
* 2028: 44 horas / 6 días = 7.33 horas brutas → 6.33 horas efectivas
* 2029: 42 horas / 6 días = 7.00 horas brutas → 6.00 horas efectivas
* 2030: 40 horas / 6 días = 6.66 horas brutas → 5.66 horas efectivas
El resultado es claro: para 2030, tres turnos ya no cubren las 24 horas de operación continua. Tres jornadas de 5.66 horas sumarían apenas 16.98 horas, generando un déficit operativo superior a siete horas diarias. En términos prácticos, muchas estaciones deberán migrar de tres a cuatro turnos.
Impactos operativos y financieros
El cambio implica consecuencias directas:
- Incremento en plantilla laboral. Pasar de tres a cuatro turnos representa un aumento estimado de entre 30% y 40% en costos de nómina, incluyendo salarios, cuotas al IMSS y prestaciones.
- Mayor complejidad logística. Más turnos implican más procesos de capacitación, mayor rotación y ajustes en supervisión, controles volumétricos y protocolos de seguridad.
- Impacto sectorial agregado. Considerando que en México operan alrededor de 14,000 estaciones de servicio, la creación de un turno adicional podría representar un impacto económico de aproximadamente $400,000 mil pesos anuales por estación de servicio, dependiendo de la estructura laboral de cada permisionario.
Más que un ajuste laboral: un rediseño operativo
La reforma laboral 2025–2030 no es únicamente una modificación en horas trabajadas; es un detonador de rediseño operativo para los negocios 24/7. En el sector gasolinero, donde la continuidad del servicio es obligatoria y la supervisión regulatoria es permanente, la planeación estratégica será determinante.
Las estaciones de servicio deberán anticiparse con modelos de eficiencia, automatización, digitalización de procesos y rediseño de esquemas de supervisión para mitigar el impacto financiero sin comprometer cumplimiento normativo ni calidad en el servicio.
En resumen, la reducción gradual de la jornada laboral de 48 a 40 horas obligará a las estaciones de servicio que operan las 24 horas a replantear su estructura de turnos. Para 2030, el esquema tradicional de tres jornadas será insuficiente, lo que podría llevar a la implementación de cuatro turnos diarios.
El desafío no es menor. La pregunta no es si el cambio ocurrirá, sino qué tan preparados están los operadores para gestionarlo con visión estratégica, disciplina financiera y cumplimiento regulatorio.
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