La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó que en abril sostendrá un encuentro con la directora general de Petrobras, Magda Chambriard, para evaluar una posible alianza energética con Petróleos Mexicanos (PEMEX), enfocada en exploración en aguas profundas.
El acercamiento ocurre tras una propuesta directa del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, quien planteó a México la posibilidad de que ambas petroleras colaboren en proyectos de hidrocarburos en el Golfo de México.
La mandataria mexicana señaló que el encuentro permitirá conocer a detalle el planteamiento técnico y financiero antes de tomar una decisión.
La delegación brasileña sostendrá reuniones con el director de PEMEX, Víctor Rodríguez Padilla, así como con la titular de la Secretaría de Energía, Luz Elena González Escobar. Paralelamente, Sheinbaum recibirá a los representantes de Petrobras para revisar el alcance de la propuesta.
El posible acuerdo se concentra en la exploración y producción en aguas profundas, donde Brasil se ha posicionado como uno de los líderes globales. Petrobras cuenta con experiencia probada en el desarrollo de campos complejos en el presal, un conocimiento técnico que resulta relevante para México, cuyo potencial en aguas profundas permanece en gran medida sin explotar.
La eventual alianza aparece como una vía para fortalecer las capacidades de PEMEX en un rubro que exige altos niveles de inversión, tecnología especializada y gestión de riesgos. A diferencia de otros proyectos energéticos, la propuesta, al menos en esta etapa, se limita al petróleo y no contempla desarrollos vinculados al gas natural.
El anuncio también se inserta en una estrategia más amplia de cooperación bilateral. Días antes, Lula da Silva informó sobre una conversación con Sheinbaum para impulsar la relación económica entre ambos países, con énfasis en el sector energético. México ha manifestado interés en el desarrollo de biocombustibles, particularmente etanol a partir de caña de azúcar, industria en la que Brasil tiene liderazgo internacional.
El eventual acuerdo con Petrobras no sólo implicaría acceso a conocimiento técnico para México, sino también una señal de apertura hacia esquemas de colaboración internacional en un momento en que PEMEX enfrenta retos estructurales en producción, reservas y balance financiero.
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