
La regulación planteada para las instalaciones de autoconsumo de combustibles marcará un cambio relevante para las empresas de autotransporte y logística en México. Lo que por años fue una práctica operativa para abastecer flotas propias ahora se convertirá en una actividad regulada, con nuevas obligaciones administrativas, técnicas y de cumplimiento que podrían modificar la forma en que diversas compañías administran el suministro de combustibles.
En entrevista con T21, Alberto Valdivieso, director general de F. RUIZ e Hijos, empresa especializada en la comercialización y distribución de combustible a nivel nacional, explicó que la regulación deriva de las modificaciones a la Ley de Hidrocarburos de marzo de 2025 y el reglamento correspondiente, publicado el 3 de octubre de ese año en el Diario Oficial de la Federación (DOF), el cual establece una definición específica para el despacho de autoconsumo y fija nuevas obligaciones para quienes almacenan y suministran combustibles destinados exclusivamente a vehículos propios.
El directivo señaló que la regulación define al autoconsumo como la actividad de recibir, almacenar y suministrar petrolíferos únicamente para vehículos propiedad o posesión del permisionario y vinculados con su actividad económica, sin posibilidad de comercializar el combustible a terceros. Asimismo, indicó que estas operaciones deberán realizarse en instalaciones que cumplan con los requisitos técnicos y regulatorios establecidos por la autoridad.
“La Ley del Sector Hidrocarburos define con claridad las actividades de despacho de autoconsumo, de almacenamiento y transporte para usos propios y usuarios finales, por lo que será a partir de estas definiciones que la autoridad deberá desarrollar y completar el marco regulatorio de los petrolíferos”, explicó, al tiempo que detalló que, de acuerdo con diversas fuentes consultadas, se estima que en México existen poco más de 20 mil autoconsumos.
Desde agosto de 2014, en la Ley de Hidrocarburos se define el almacenamiento y expendio de combustibles, indicó Valdivieso, aunque no estaba plenamente definida como una actividad independiente. Con el nuevo reglamento, las empresas de logística y autotransporte dejarán de considerar el abastecimiento interno únicamente como una operación administrativa para asumir un esquema de cumplimiento regulatorio más amplio.
“Pasará de ser una actividad operativa a una actividad regulada”, resumió el directivo, quien agregó que la autoridad aún trabaja en un acuerdo complementario para precisar el alcance de algunas disposiciones y reducir la incertidumbre que actualmente existe entre los usuarios del esquema de autoconsumo.

Nuevas obligaciones
Desde la perspectiva de la empresa, el principal reto no será únicamente cumplir con los nuevos requisitos administrativos, sino evaluar el impacto que tendrán sobre la estrategia operativa de cada compañía. Valdivieso subrayó que las organizaciones deberán analizar si mantener instalaciones de autoconsumo continúa siendo conveniente frente a las nuevas obligaciones regulatorias.
Entre esas obligaciones, mencionó el cumplimiento de controles volumétricos, medidas de seguridad industrial, protección ambiental y mecanismos que permitan acreditar el origen lícito del combustible. La regulación también busca cerrar espacios al llamado huachicol físico y fiscal, por lo que la supervisión llegará hasta el usuario final.
De acuerdo con el Observatorio Ciudadano de la Energía, el huachicol fiscal —contrabando de combustibles mediante irregularidades en importación y facturación— alcanzó 123 mil 500 millones de pesos (mdp) en el país durante 2025, ante lo que es necesario tener medidas de control en este sector.
Valdivieso consideró que las empresas que ya operaban bajo altos estándares de ingeniería, seguridad y cumplimiento enfrentarán una transición más sencilla. En contraste, aquellas instalaciones que no cumplan con requisitos técnicos o ambientales tendrán mayores dificultades para adaptarse al nuevo entorno regulatorio.
Para los distribuidores de combustibles, la regulación representa un papel distinto. Al contar con experiencia en materia regulatoria desde la apertura del mercado energético, ahora deberán convertirse en un apoyo para que las nuevas empresas reguladas comprendan las obligaciones derivadas del reglamento y puedan cumplirlas sin afectar su operación.
“(Nosotros) ya conocemos gran parte del marco regulatorio y creo que nosotros debemos de brindar la mejor guía e información posible a estos nuevos regulados de autoconsumo y de usos propios, pero también estando conscientes que no todas las empresas estarán listas para asumir la carga regulatoria reciente del sector”, enfatizó Valdivieso.
El directivo señaló que será indispensable que organismos como la Comisión Nacional de Energía (CNE) y el Servicio de Administración Tributaria (SAT) difundan con claridad el contenido de la regulación, de manera que transportistas y empresas de logística conozcan sus responsabilidades y los costos asociados al cumplimiento.

Uno de los aspectos que más preocupa al sector es el registro obligatorio que deberá realizarse una vez que la autoridad publique las disposiciones finales. Valdivieso recomendó que las empresas se inscriban oportunamente, ya que quienes permanezcan fuera del padrón podrían enfrentar restricciones para adquirir combustible a distribuidores autorizados, afectando directamente la continuidad de sus operaciones.
“Si no están dentro de los listados de la autoridad, los distribuidores podrían no estar en posibilidades de venderles”, advirtió, al señalar que la intención de la medida es dimensionar el mercado de autoconsumo y fortalecer la supervisión del sector.
Respecto a las alternativas para el autotransporte, el directivo prevé que el mercado se reconfigure. Algunas empresas continuarán operando bajo el esquema de autoconsumo, mientras que otras optarán por incrementar el abastecimiento mediante estaciones de servicio, dependiendo de la evaluación económica y regulatoria que realicen. Sin embargo, descartó una disminución en la demanda de combustibles para transporte.
Una empresa con casi un siglo de historia
Fundada en 1935, de forma poco convencional, F. RUIZ e Hijos inició en el negocio de ventas de marquetas de azúcar, que requerían ser calentadas con combustible, “imagino que petróleo o algún derivado pesado en aquel entonces”, subrayó Valdivieso.
“Derivado del consumo, fueron comprando más y después se adquirió una pequeña pipa. Cuando les sobraba producto, lo fueron vendiendo a otros sectores que lo requerían para su consumo propio y entonces vieron que eso también generaba negocio y, a partir de ahí, se fue comprando producto y creciendo y así nació la empresa”, recordó.
RUIZ e Hijos ha atravesado prácticamente todas las etapas regulatorias del sector energético mexicano: de la relación cercana con Petróleos Mexicanos (Pemex) como único proveedor, pasando por la apertura de la reforma energética de 2013-2014, hasta el actual proceso de centralización de Pemex.
Con 90 años de trayectoria, que cumplió en diciembre de 2025, la compañía ha orientado parte de su estrategia hacia soluciones tecnológicas para el control de suministro, monitoreo de tanques y asesoría regulatoria.
Actualmente prepara un proyecto de almacenamiento en Ciudad de México para fortalecer su infraestructura y acompañar a sus clientes durante la implementación del nuevo marco para regular el sector, con el propósito de evitar interrupciones operativas y mantener la competitividad de las empresas de autotransporte y logística.
Esta nota se publicó originalmente en T21.
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