
La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) arrancó formalmente esta semana en medio de una creciente disputa comercial por los aranceles al acero y aluminio, sectores que se perfilan como uno de los principales focos de tensión entre ambos países.
Las reuniones iniciadas en la Ciudad de México marcan el comienzo de una nueva etapa rumbo a la revisión conjunta del acuerdo comercial de Norteamérica, proceso encabezado por el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, junto con funcionarios de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), informó la Secretaría de Economía.
Uno de los temas prioritarios para el gobierno mexicano será cuestionar el esquema arancelario de hasta 50% aplicado por Estados Unidos a ciertos productos de acero y aluminio, medida que México considera incompatible con el modelo de integración regional del T-MEC.
“Nosotros siempre sostendremos que en un enfoque sistémico no debería haber aranceles entre nosotros”, afirmó Ebrard.
El funcionario explicó que México también busca analizar cómo las tarifas comerciales impuestas por Washington a regiones como la Unión Europea o Corea del Sur terminan afectando indirectamente la competitividad de la industria instalada en Norteamérica.
La industria automotriz aparece igualmente como uno de los sectores más sensibles dentro de la negociación.
México insistirá en revisar el funcionamiento de las reglas de origen y el impacto que las nuevas políticas comerciales estadounidenses están teniendo sobre las cadenas regionales de manufactura, particularmente para las empresas automotrices que operan en territorio mexicano.
Además de autos, acero y aluminio, la agenda de negociación incorpora sectores estratégicos vinculados con la reconfiguración global de cadenas de suministro y el nearshoring.
Entre ellos destacan dispositivos médicos, minerales críticos y temas de seguridad económica, industrias que han ganado peso geopolítico ante la disputa tecnológica y comercial entre Estados Unidos y China.
Las negociaciones también contarán con participación paralela del sector privado. La delegación estadounidense llegó acompañada por congresistas bipartidistas del Comité de Ways and Means, así como por alrededor de 60 empresarios de diversos sectores productivos.
Ebrard confirmó que ambas partes ya acordaron un calendario de negociación para las próximas semanas. La segunda ronda se realizará en Washington los días 16 y 17 de junio, mientras que una tercera reunión quedó prevista para la semana del 20 de julio nuevamente en Ciudad de México.
“Es una de las negociaciones comerciales más importantes del mundo”, afirmó el secretario de Economía.
Aunque el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, no asistió a esta primera ronda, Ebrard aseguró que ello no afecta el nivel de las conversaciones, debido a que Washington envió a los principales funcionarios técnicos de la USTR involucrados en el diálogo bilateral.
“Los ánimos son muy buenos. Tenemos una relación de trabajo muy amigable”, sostuvo.





