El mercado de combustibles en México atraviesa un proceso de reconfiguración derivado de la reducción del contrabando, cambios en la dinámica competitiva y un entorno internacional volátil, de acuerdo con Reynaldo Arroyo, director general de Maosa.
En entrevista con Energy21, con motivo del Midstream Forum 2026, el directivo dijo que uno de los principales ajustes, señaló, es que el mercado “se sinceró” tras el cierre de espacios al ingreso de combustibles ilegales.
Durante los últimos años, el contrabando, incluido el llamado huachicol fiscal, generó distorsiones relevantes en precios y competencia, al permitir la comercialización de producto sin el pago de impuestos.
Con mayores controles en aduanas, explicó, las condiciones se han emparejado entre los participantes formales, lo que ha permitido recuperar participación a jugadores que operan bajo cumplimiento regulatorio.
Este reordenamiento ha modificado la estructura del mercado en un corto periodo, reduciendo la presencia de producto irregular y fortaleciendo a distribuidores tradicionales.
Mayor volatilidad
En este contexto, Arroyo subrayó que el combustible, al ser un commodity, no se diferencia por su naturaleza, sino por la forma en que se entrega. La competencia, dijo, se centra en el servicio, es decir, garantizar suministro continuo, cumplir con la trazabilidad del producto, ofrecer atención permanente y sostener relaciones operativas y financieras con los clientes.
Elementos como la disponibilidad del producto, la logística eficiente y la capacidad de respuesta ante contingencias son, desde su perspectiva, los factores que determinan la preferencia del mercado, más allá del precio.
El directivo anticipó que 2026 será un año de alta volatilidad, con precios sujetos a factores geopolíticos, particularmente los conflictos en Medio Oriente.
Importaciones
A esto se suma la dificultad para importar combustibles en condiciones competitivas, lo que ha llevado a ajustes en la estrategia de los participantes.
Señaló que la normalización del mercado no será inmediata, incluso si cesan las tensiones internacionales, debido a los tiempos que requiere la cadena de suministro para estabilizarse.
Finalmente, Arroyo destacó la evolución del papel de los distribuidores en el sector. Explicó que empresas como Maosa pasaron de operar únicamente como concesionarias encargadas del transporte y almacenamiento de combustibles, a convertirse en actores estratégicos dentro de la cadena de valor.
Este cambio se consolidó tras la reforma energética, que abrió el mercado a nuevas formas de comercialización, alianzas y competencia. En ese proceso, indicó, la experiencia acumulada en logística y operación permitió a estas empresas adaptarse a un entorno más complejo y asumir funciones clave en la distribución nacional.
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