
El registro obligatorio de líneas móviles ya afectó a los usuarios; durante el primer trimestre de 2026 se observó una desconexión cercana al millón de líneas, en un giro atípico para una industria que históricamente ha mantenido una trayectoria de crecimiento sostenido.
Datos de la consultoría The Competitive Intelligence Unit (CIU), detallan que AT&T encabezó las pérdidas, con una disminución de 577 mil líneas totales en el periodo. Telcel reportó una caída de 391 mil líneas, ambas asociadas principalmente a ajustes en su base de usuarios de prepago.
En conjunto, estos resultados configuran una pérdida cercana a un millón de líneas en el trimestre, sin considerar aún la totalidad del mercado, lo que apunta a un cambio estructural en la dinámica del sector.
El impacto se concentra en el segmento de prepago, que representa la mayor parte de las líneas móviles en el país y que, por su naturaleza, usuarios de menor ingreso, alta rotación y contratación ágil, es especialmente sensible a cambios regulatorios. La introducción del registro obligatorio ha elevado las barreras de entrada y permanencia, afectando directamente a este universo.
En paralelo, el ecosistema de Operadores Móviles Virtuales (OMV) como Bait, Virgin Mobile, Newww o FreedomPop, también entró en terreno negativo. Estos operadores registraron una caída estimada de 74 mil líneas, con lo que su base se ubicó en 37.0 millones.
Se trata de la primera contracción trimestral desde el segundo trimestre de 2019, lo que rompe una racha de crecimiento continuo de más de siete años y marca un punto de inflexión para este segmento.
Detrás de esta contracción no solo está la reducción neta de líneas, sino un fenómeno más amplio relacionado con el freno en la incorporación de nuevos usuarios. El análisis de los indicadores operativos muestra que el principal efecto del registro no ha sido un incremento en las desconexiones, sino una desaceleración significativa en las altas.
En este contexto, Telcel registró una caída de 1.2 millones en adiciones brutas frente al trimestre previo, mientras que AT&T reportó un recorte de 1.4 millones en el mismo indicador respecto al cierre de 2025. Por su parte, los OMV sufrieron el mayor ajuste, con una reducción de 3 millones de adiciones brutas.
Este comportamiento evidencia que el registro obligatorio introduce fricciones operativas, mayores requisitos, validaciones adicionales y procesos más complejos, que inciden directamente en la contratación de servicios móviles. En consecuencia, se ralentiza la expansión natural de la base de líneas, afectando tanto a operadores tradicionales como a nuevos entrantes.
Además, la caída en las adiciones brutas a niveles comparables, e incluso inferiores, a los observados durante la pandemia subraya la magnitud del choque regulatorio sobre el mercado.
Otro elemento que agrava el panorama es el avance limitado en la implementación del registro frente al universo total de líneas, lo que sugiere que, aun en una fase incompleta, los efectos negativos ya son tangibles.
“Los datos apuntan a un fenómeno de contracción regulatoria, en el que una política orientada a fortalecer la trazabilidad de los usuarios termina por reducir la base de líneas y alterar el ciclo de crecimiento del sector”, señala CIU.
El resultado es una tensión creciente entre los objetivos de seguridad y la necesidad de ampliar la conectividad, en un país donde el acceso a servicios móviles sigue siendo un habilitador clave para la inclusión digital y el desarrollo económico, añade la consultoría.
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