El Plan Estratégico 2025-2035 de Petróleos Mexicanos (PEMEX), presentado como un faro en la oscuridad, promete guiar a la paraestatal hacia la soberanía y la autosuficiencia energética, corrigiendo el rumbo que, según cita el propio texto, fue desviado por “36 años de políticas neoliberales; sin embargo, los expertos coinciden en que éste corre el riesgo de quedar como un conjunto de buenas intenciones.
En el mundo real, donde los barriles de crudo y los millones de dólares chocan con la geología y las finanzas públicas, el Plan es recibido con una mezcla de esperanza y escepticismo. Como experto en el sector, Pedro Aguirre Portilla, CEO de Verifigas, lo resume con una frase:
“Es mejor tener un plan para PEMEX que no tenerlo, pero algunas de sus metas pareciera que quedan en sueños, afirma.
“El Plan sin duda es ambicioso, pero con rumbo. Los próximos 2 años serán realmente claves y las empresas estaremos muy atentas”, considera a su vez Alberto de la Fuente, presidente de la Asociación Mexicana de Empresas de Hidrocarburos (AMEXHI) y director general de Shell México.
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