
Aunque en México se ha avanzado en la investigación y producción de biocombustibles, aún existen desafíos que frenan su promoción y adopción, como es la normatividad y la aplicación de incentivos fiscales.
Jorge Aburto, profesor de la Facultad de Química de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), señaló que el poco interés por parte de inversionistas en este tipo de proyectos es otro de los obstáculos que enfrenta el sector de combustibles renovables.
“Que haya inversionistas, que vean que esto tiene sentido y que cuentan con la seguridad económica y legislativa para poner ese dinero. Los hoteleros de Cancún nos han comentado que gastan alrededor de 150 millones de dólares (mdd) para la recolección y disposición de sargazo, y están convencidos que en lugar de tener esa inversión a fondo perdido, es mejor tener una inversión para empezar a tener dividendos”, explicó durante el webinar Retos y oportunidades de los biocombustibles en México, organizado por la Asociación Mexicana de Hidrógeno y Transformación Energética y Mitsubishi Corporation.
Recordó que junto con la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC) y Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA) y otras autoridades, se encuentran trabajando en el mapa conceptual del proyecto piloto a pequeña escala para obtener SAF (combustible sostenible de aviación).
En ese sentido, se prevé la construcción de una biorrefinería en Veracruz, cuya inversión sería de aproximadamente 3.4 mdd. Indicó que además los ingenios azucareros podrían aportar el etanol necesario.
“Se ha estimado que en México la materia disponible permitiría tener entre 3.5 y 7 millones de barriles al año de biocombustibles renovables o SAF que significa entre el 10% y 20% de la demanda actual. Estamos muy lejos de poder identificar las materias primas que se requieren, por eso no hace sentido actualmente hablar de hidrógeno renovable”, expuso.
Dijo que en el caso del SAF, el precio mínimo de venta sería de aproximadamente un dólar por litro en la producción de 225 mil barriles por día, mientras que en el diésel verde sería de aproximadamente 0.8 dólares por litro por 250 mil barriles diarios.
El especialista indicó que buscaron un acercamiento con la biorrefinería de Dos Bocas para poder usar cerca de un millón de toneladas de azúcar de caña, con el objetivo de producir alrededor de mil 400 toneladas de etanol por día.
“Es posible que en algún momento, las refinerías pudieran integrar el uso de hidrógeno renovable, ya sea para sus operaciones convencionales, como siempre lo han hecho, o para una operación híbrida”, expuso.
Jorge Aburto consideró que una opción para la producción de biocombustibles sería la utilización de sargazo, aunque este material se debe recolectar en altamar, para posteriormente realizar un tratamiento de estabilización y eliminación del exceso de sal de mar, y otros procesos para obtener el diésel renovable o el SAF.
En este sentido, aseguró que la actual administración federal ha construido un marco legal inicial para la producción de biocombustibles, pero es necesario reconstruir la cadena de valor, además del uso de etanol para la producción del SAF a partir de caña de azúcar, sorgo, residuos agroindustriales y agrícolas, así como el sargazo.
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