
La calificadora S&P Global Ratings advirtió que no ve condiciones para que Pemex logre la meta de producir 1.8 millones de barriles diarios durante el sexenio de la presidenta Claudia Sheinbaum, debido al deterioro operativo, la falta de grandes descubrimientos y las limitaciones financieras que arrastra la empresa.
“Qué pasa que nosotros no vemos que la producción llegue a este nivel”, afirmó Fabiola Ortíz, directora de calificaciones del sector corporativo de América Latina de S&P, durante un webinar organizado por el Comexi.
La directiva explicó que la petrolera mexicana no cuenta actualmente con proyectos de gran escala comparables con Cantarell o Ku-Maloob-Zaap, que durante años sostuvieron buena parte de la plataforma nacional de producción.
“Hoy por hoy no tenemos un proyecto de esa envergadura para lograr mitigar esta caída”, señaló.
De acuerdo con S&P, la estrategia implementada en la administración pasada logró contener temporalmente el desplome de producción mediante la incorporación de pequeños campos petroleros, aunque con una vida útil limitada y altas tasas de declinación.
“Sí logran mitigar esta caída, pero al final la declinación es de uno o dos años y otra vez venimos con caídas importantes”, explicó Ortíz.
La calificadora considera que Pemex enfrenta un problema estructural, ya que necesita inversiones multimillonarias y capacidades técnicas que actualmente no puede financiar por sí sola.
“Pemex por sí solo, dadas las condiciones financieras actuales que tiene la compañía, no puede hacer estas inversiones”, sostuvo.
Contratos mixtos, aún insuficientes
En ese contexto, S&P considera que la apertura a contratos mixtos y asociaciones privadas representa una de las pocas alternativas viables para intentar sostener la producción petrolera mexicana. Sin embargo, la participación privada sigue siendo limitada.
La analista recordó que el gobierno anunció la asignación de 21 contratos mixtos hacia 2026, aunque hasta ahora únicamente se han adjudicado siete, y en proyectos considerados pequeños.
Además, los futuros desarrollos más relevantes estarían ligados a aguas profundas y ultra profundas, donde Pemex carece tanto de experiencia técnica como de capacidad financiera.
“Son contratos más complicados que necesitan mayor experiencia y obviamente mayores inversiones”, dijo.
Ortíz señaló que empresas como Petrobras podrían convertirse en socios naturales debido a su especialización en aguas ultra profundas, un segmento donde la petrolera brasileña domina gran parte de la tecnología operativa.
Aun así, S&P advirtió que México todavía no logra generar suficiente atractivo para atraer inversiones privadas de gran escala.
Refinación sigue bajo presión
El análisis de la calificadora también apuntó hacia el deterioro del sistema nacional de refinación, que continúa operando con baja utilización, accidentes, mantenimiento insuficiente y disrupciones operativas.
Aunque el gobierno federal ha impulsado modernizaciones en refinerías como Tula o Salina Cruz, S&P considera que los resultados todavía están lejos de reflejarse plenamente en la operación.
La excepción sigue siendo Deer Park, en Texas, considerada por la calificadora como “la joyita de la corona” de Pemex.
Según Ortíz, la refinería mantiene niveles de utilización cercanos a 87% de capacidad, muy por encima del desempeño observado en el Sistema Nacional de Refinación mexicano.
Deuda y flujo negativo
Más allá de la producción, S&P identifica el principal problema de Pemex en su flujo de caja negativo y en el peso de su deuda financiera.
La calificadora recordó que la petrolera enfrenta vencimientos cercanos a 13 mil millones de dólares este año, cubiertos principalmente mediante apoyo presupuestal del gobierno federal.
Aunque 2027 luce manejable, S&P advirtió que 2028 representa un reto mucho más complejo por la magnitud de los vencimientos acumulados.
“Pemex va a seguir requiriendo aportaciones del gobierno para cubrir los vencimientos de deuda”, afirmó Ortíz.
Para S&P, el problema central es que los apoyos gubernamentales siguen funcionando como medidas temporales y no como una solución estructural de fondo.
“Lo que ha venido haciendo el gobierno es tapando hoyos”, sostuvo la directiva.





