
En México el 48% de la población no cuenta con suministro constante de agua en sus hogares, y no se trata de un fenómeno aislado a un sector específico, sino de una problemática aque afecta a la mayoría de los estratos sociales, según explica Alejandro Arellano, Head de Innovación de Rotoplas.
En entrevista, el directivo detalla que el origen del problema es multifactorial, debido a la densidad poblacional, a las zonas con baja precipitación pluvial y regiones donde, aun existiendo lluvia, falta la ingeniería necesaria para aprovecharla. Esta combinación de factores explica por qué incluso quienes reciben agua no siempre cuentan con la presión suficiente para sus actividades diarias, una carencia que se agudiza en hogares con niños o adultos mayores.
Arellano identifica además el fenómeno del “agua de tandeo”, presente en ciudades como la capital del país, particularmente en Iztapalapa, una de las demarcaciones en donde se ha hecho común el suministro por pipas. Para estos hogares, subraya, la necesidad de almacenamiento resulta igual de indispensable que para el resto.
Un mercado sin estadísticas sobre mantenimiento
Más allá del acceso al agua, el directivo expone un vacío de información poco discutido, ya que no existe una estadística general sobre la frecuencia con la que los hogares mexicanos dan mantenimiento a sus sistemas de almacenamiento. Rotoplas documenta, a partir de estudios cualitativos con sus propios clientes, un comportamiento mayormente reactivo, donde los usuarios atienden el problema cuando detectan mal olor o cambios de color en el agua, no de forma preventiva.
Arellano atribuye parte de esta desatención a la ausencia de un referente técnico de confianza en los hogares, y describe un patrón generacional, ya que el mantenimiento recae históricamente en algún familiar, no en un especialista. También reconoce que las campañas gubernamentales que en el pasado promovían el lavado periódico de tinacos han perdido continuidad.
Además, los tinacos son artículos del hogar que no se cambian en mucho tiempo. El sitio especializado Reyco del Valle detalla que la mayoría de los tinacos o cisternas de polietileno de buena calidad están diseñados para durar entre 10 y 20 años. Cuándo entran a sus 10 años de vigencia es necesario estrechar las rutinas de inspección, porque el material comienza a envejecer.
La exposición constante al sol lo va desgastando y sus capas antibacteriales pueden ir perdiendo efectividad, lo que compromete la seguridad de su contenido, indica.
Por otro lado, el directivo de Rotoplás explica que el tiempo que las familias permanecen en casa aumentó la demanda diaria de agua desde que se implementó el trabajo remoto, al punto de que un tinaco que antes rendía hasta tres días hoy alcanza apenas uno, lo que obliga a muchos hogares a ampliar su capacidad de almacenamiento, ya sea por crecimiento familiar o por nuevas rutinas domésticas.
La infraestructura eléctrica, otro factor en juego
Arellano señala también que la variabilidad del voltaje eléctrico en zonas de rezago rural y urbano representa un reto adicional para cualquier sistema de bombeo doméstico, un problema que rara vez se discute al hablar de acceso al agua, pese a que ambos servicios están interconectados en la vida diaria de los hogares.
El directivo concluye que la raíz del problema de suministro en México no tiene una solución única, sino que responde a factores transversales, infraestructura, clima, planeación urbana, que exceden la capacidad de resolución del sector privado.
“Nuestra responsabilidad es entender que hay una problemática y poder crear tecnología y opciones que ayuden a solucionarla”, añade.
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