
El petróleo dejó de comportarse como un mercado predecible y hoy responde cada vez más a factores geopolíticos y riesgos globales, lo que abre un nuevo frente de incertidumbre para economías como la mexicana. Así lo advierte un análisis del Departamento de Estudios de Capitaria, que señala que el crudo ha entrado en una fase de alta volatilidad con implicaciones directas en ingresos públicos, inflación y tipo de cambio.
Volatilidad extrema, presión fiscal
De acuerdo con el informe, el West Texas Intermediate (WTI), referencia clave para México, ya no se rige exclusivamente por la oferta y la demanda. En cambio, su comportamiento está cada vez más condicionado por eventos externos difíciles de anticipar.
Este cambio representa un riesgo relevante para las finanzas públicas, dado que el país mantiene una dependencia parcial de los ingresos petroleros. Históricamente, el mercado ha registrado episodios extremos, con desplomes acumulados superiores al 80% y caídas diarias cercanas al 40%.
“Hoy el petróleo es mucho más que un commodity. Es un activo que refleja el nivel de tensión global, y eso introduce una capa adicional de incertidumbre para economías como la mexicana”, explicó Kevin Carvajal, Especialista en Mercados y Estrategias de Inversión de Capitaria.
Geopolítica redefine el mercado
El análisis identifica que la geopolítica ha retomado un papel central en la formación de precios del crudo. Tensiones en Medio Oriente –particularmente entre Irán, Israel y Estados Unidos– incrementan el riesgo sobre el suministro energético global, incluyendo rutas clave como el Estrecho de Ormuz.
En este contexto, el mercado puede reaccionar incluso ante expectativas de riesgo. “El petróleo está empezando a anticipar escenarios. Basta con que aumente el riesgo de interrupción para que el precio incorpore esa expectativa”, señaló Carvajal.
Impacto en inflación y tipo de cambio
El informe advierte que un entorno de mayor volatilidad tiene efectos directos sobre la economía mexicana. Por un lado, puede presionar los precios de combustibles y transporte, impactando la inflación. Por otro, puede generar movimientos en el tipo de cambio, dada la relevancia del sector energético en la balanza externa.
Además, la incertidumbre complica la planeación fiscal y energética, en un momento donde la estabilidad de ingresos resulta clave para el gasto público.

Un mercado de eventos extremos
Capitaria subraya que el cambio en el comportamiento del petróleo es estructural. El mercado ha mostrado movimientos diarios de hasta 43.7% y rebotes superiores al 30%, reflejando la presencia de eventos extremos o “shocks de cola”.
“El error es analizar el petróleo como un promedio. Es un activo de episodios extremos. Y en el contexto actual, estos episodios pueden ser más frecuentes”, concluyó el especialista.
En este escenario, el petróleo deja de ser únicamente una fuente de ingresos para México y se consolida como un factor de riesgo que puede amplificar choques externos y presionar la estabilidad macroeconómica.
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