Petróleos Mexicanos (PEMEX) cerró 2025 con el peor nivel de producción de crudo sin socios desde 2020, al promediar 1 millón 619 mil barriles diarios, lo que representó una caída anual de 7% frente a 2024, según las estadísticas publicadas hoy.
El dato confirma un deterioro sostenido en la principal variable operativa de la empresa estatal y marca su resultado más débil desde el año en que la pandemia de COVID-19 golpeó a la industria petrolera.
La producción de crudo sin socios viene disminuyendo de forma casi continua en los últimos años. En 2023, PEMEX producía en promedio 1 millón 855 mil barriles diarios; en 2024 el volumen bajó a 1 millón 741 mil barriles, y en 2025 se profundizó el descenso hasta los 1 millón 619 mil barriles diarios.
En solo dos años, la petrolera perdió más de 230 mil barriles diarios de producción propia.
Aunque hubo ligeros repuntes hacia la segunda mitad del año, la plataforma se mantuvo mayormente por debajo de los 1.65 millones de barriles diarios, con algunos meses, como marzo, acercándose a mínimos de 1.59 millones, por lo que no se trató de un bache temporal, sino de una trayectoria descendente persistente.
Los datos de la empresa apuntan a que el retroceso está ligado principalmente a la menor producción de crudo pesado, que ha sido históricamente la columna vertebral de PEMEX.
La declinación natural de campos maduros en regiones clave, especialmente en el litoral del Golfo de México, pesa más que los avances en crudos ligeros y superligeros, que no han logrado compensar la pérdida total de volumen.
En cuanto a producción de hidrocarburos líquidos, que incluye crudo, condensados y líquidos del gas, el panorama para la empresa sigue siendo retador. En 2025, PEMEX, con y sin socios, promedió alrededor de 1 millón 759 mil barriles diarios, cifra 8% menor a la del año anterior.
Los condensados se han posicionado como un amortiguador estadístico, aunque cada vez con menor capacidad para sostener la plataforma total.
Con la producción de crudo en su nivel más bajo de los últimos cinco años, la petrolera enfrenta una presión creciente para cumplir sus metas y sostener su aportación a las finanzas públicas, además de que se aleja de la meta de 1.8 millones de barriles de crudo por día que fijó la presidenta Claudia Sheinbaum al inicio de su gestión.
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