Organizaciones ambientales y sociales se mostraron en contra de las recientes declaraciones de la presidenta sobre el posible análisis para producir gas no convencional en México, al considerar que abrir la puerta al fracking contradice el compromiso previo de prohibir esta técnica y profundiza la dependencia a combustibles fósiles.
Las asociaciones lideradas por la Alianza Mexicana Contra el Fracking, durante la conferencia matutina, se mencionó que un “grupo de expertos” evaluará la factibilidad de producir gas no convencional con reciclaje de agua y otros químicos, lo que para las organizaciones representa, en los hechos, el desarrollo de fracking bajo otra denominación.
Según el posicionamiento, la discusión se enmarca en la estrategia gubernamental de revertir la dependencia del gas importado y fortalecer la soberanía energética, línea que también se ha reiterado desde la presentación del Plan Estratégico de Pemex 2025-2035. No obstante, los firmantes sostienen que esta narrativa omite los impactos ambientales y sanitarios asociados a la explotación de yacimientos no convencionales.
El documento advierte que la exploración de recursos de “geología compleja” implica el uso intensivo de agua que, tras el proceso de fractura hidráulica, queda fuertemente contaminada y fuera del ciclo natural, lo que hace técnicamente posible pero económicamente inviable su tratamiento y reciclaje a gran escala. Asimismo, señala que la industria suele emplear agua dulce por su menor costo.
Las organizaciones también argumentan que la dependencia de México al gas no se explica por la ausencia de fracking, sino por la transformación deliberada de la matriz energética hacia este combustible, al que califican como principalmente metano, un gas con alto potencial de calentamiento en el corto plazo.
En materia de impactos locales, las asociaciones refieren que los compuestos utilizados en la fractura hidráulica pueden ser tóxicos y cancerígenos, incluyendo sustancias como benceno, acrilamida y formaldehído, con posibles efectos en la salud y el desarrollo fetal.
El posicionamiento añade que diversos países han prohibido el fracking por riesgos ambientales y de salud, entre ellos Francia, Alemania, Costa Rica y Uruguay, así como varios estados de Estados Unidos.
También recuerda que en México se han presentado al menos nueve iniciativas legislativas para prohibir la técnica y que existe oposición social desde hace más de una década en comunidades potencialmente afectadas.
Finalmente, las organizaciones firmantes hicieron un llamado a mantener la prohibición del fracking en el país y a no impulsar la explotación de yacimientos no convencionales bajo el argumento de seguridad o soberanía energética.
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