La calificadora Moody’s alertó que una interrupción extendida del tránsito por el Estrecho de Ormuz detonaría un encarecimiento persistente del crudo y elevaría la aversión global al riesgo, en un contexto ya marcado por tensiones geopolíticas en Medio Oriente.
El paso marítimo, que conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y por el que fluye cerca de una quinta parte del petróleo mundial, principalmente desde Arabia Saudita y Kuwait, opera hoy con severas restricciones.
Aunque no se han reportado daños directos a infraestructura energética crítica, el tránsito se ha ralentizado ante el retiro de coberturas por parte de aseguradoras y la decisión de navieras de evitar la zona mientras continúan las hostilidades, señaló la firma.
Para Moody’s, un cierre prolongado presionaría los riesgos de refinanciamiento de compañías energéticas con flujos cíclicos, que además enfrentan altos costos de insumos. También anticipó potenciales afectaciones operativas para empresas de infraestructura expuestas a oleoductos, terminales de gas natural licuado y transporte energético en la región.
La calificadora advirtió que, más allá del impacto inmediato en los flujos físicos, un proceso político desordenado en Irán mantendría elevada la prima por riesgo aun si la disrupción material fuera breve.
Por otro lado, la aviación, el turismo y logística resentirían restricciones de espacio aéreo, cautela de viajeros y disrupciones operativas, particularmente en hubs del Golfo como Dubái, Doha y Manama.
En el ámbito portuario, un cierre extendido sería negativo desde el ángulo crediticio para terminales de Emiratos Árabes Unidos que dependen exclusivamente de Ormuz como acceso marítimo, como Jebel Ali de DP World y el Puerto de Khalifa de Abu Dhabi Ports Company PJSC, apuntó la calificadora.
Moody’s añadió que los recientes ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel y la posterior represalia iraní elevaron de forma abrupta el riesgo geopolítico y empujaron al alza los precios de la energía.
De prolongarse el choque, complicaría la trayectoria de tasas y las decisiones de los bancos centrales. La incertidumbre política, incluidos escenarios de liderazgo en Irán y llamados externos a un cambio de régimen, añade volatilidad sobre la duración y alcance del conflicto.
Por otro lado, el presidente Donald Trump instruyó a la Corporación Financiera de Desarrollo de Estados Unidos a otorgar seguros y garantías para el comercio marítimo, incluidos petroleros, que crucen el Golfo, y abrió la puerta a que la Marina estadounidense escolte buques si fuera necesario. La medida busca contener el alza de los combustibles y estabilizar los mercados en medio del riesgo creciente para las principales rutas marítimas.
Trump reconoció que los consumidores podrían enfrentar precios más altos por un periodo acotado, aunque anticipó una corrección una vez superada la crisis.
Al cierre de esta nota, los envíos por Ormuz permanecían en gran medida bloqueados, con buques dañados o varados y amplias zonas del espacio aéreo regional cerradas o restringidas.
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