
Petróleos Mexicanos (PEMEX) profundizó sus pérdidas en el primer trimestre de 2026 al registrar un resultado negativo de 46 mil millones de pesos, por encima de la pérdida neta de 43.3 mil millones reportada en el mismo periodo de 2025, a pesar de una menor carga fiscal derivada de la reducción en impuestos y derechos.
El deterioro en el resultado financiero se explica por una combinación de factores operativos y financieros. Por un lado, los ingresos totales por ventas y servicios cayeron 7.6% anual, al ubicarse en 365.7 mil millones de pesos, impactados principalmente por una fuerte contracción de 25.3% en las exportaciones de crudo, derivada de menores volúmenes comercializados. Esta caída fue parcialmente compensada por un crecimiento de 4.2% en ventas nacionales, impulsadas por mayores precios y volúmenes de gasolinas, diésel y turbosina.
En el frente operativo, la petrolera enfrentó presiones adicionales por el incremento en el deterioro de activos fijos, asociado a paros no programados en plantas y equipos del segmento de transformación industrial, lo que afectó la producción. A esto se sumaron mayores costos por depreciación, mantenimiento y servicios auxiliares, reflejando los retos estructurales en la operación del sistema de refinación.
En contraste, el costo de ventas mostró una reducción de 3.3%, al ubicarse en 277 mil millones de pesos, debido a menores compras de productos, menos pozos no exitosos y una menor variación de inventarios. Asimismo, la carga fiscal total disminuyó a 47.1 mil millones de pesos, desde los 57.1 mil millones del año previo, como resultado de una menor extracción de hidrocarburos y del nuevo esquema fiscal que sustituyó derechos previos por el Derecho Petrolero para el Bienestar.
Sin embargo, estos alivios no fueron suficientes para contener el deterioro del resultado neto. La empresa registró un impacto relevante por factores financieros, entre ellos un costo de 10 mil millones de pesos en instrumentos derivados, en contraste con un rendimiento observado un año antes, así como una pérdida cambiaria de 8.9 mil millones de pesos, en un entorno de depreciación del peso frente al dólar.
La deuda financiera se ubicó en 79 mil millones de dólares, una reducción de 7.3% respecto al cierre de 2025, aunque sigue en niveles elevados para los estándares de la industria.
PEMEX avanzó en su estrategia de financiamiento y mercado. Durante el trimestre regresó al mercado local con una emisión de certificados bursátiles por 31.5 mil millones de pesos, la cual registró una demanda de 2.5 veces el monto colocado, reflejando el apetito de inversionistas pese al entorno financiero complejo.
En materia de inversión, la empresa ejerció 25.9 mil millones de pesos, equivalente al 20.4% de su CAPEX anual, con un enfoque prioritario en exploración y extracción para compensar la declinación natural de campos maduros. También continuó con el plan de rehabilitación de refinerías para mejorar la confiabilidad operativa y elevar la producción de combustibles.
Proyectos estratégicos
Entre los proyectos estratégicos destaca el arranque de actividades en el campo Trion, desarrollado en asociación con Woodside Energy, con una inversión estimada superior a 10 mil millones de dólares, considerado clave para el desarrollo de aguas ultraprofundas en México.
En el entorno externo, los precios internacionales jugaron a favor. La Mezcla Mexicana de Exportación promedió 68.04 dólares por barril, un aumento de 5.2%, mientras que los precios de gasolinas y diésel registraron incrementos de hasta 11.2%, impulsados por tensiones geopolíticas en Medio Oriente. No obstante, este contexto favorable no logró compensar la caída en volúmenes ni las presiones operativas internas.
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