
La decisión de Toyota de invertir 3 mil 600 millones de dólares en una nueva planta en Texas y trasladar parte de la producción de su camioneta Tacoma desde Baja California hacia Estados Unidos podría anticipar un efecto dominó en la industria automotriz instalada en México, advirtió Gabriela Siller, directora de Análisis Económico de Banco Base.
La armadora japonesa informó que construirá una nueva instalación de 2.5 millones de pies cuadrados dentro de su complejo industrial de San Antonio, Texas, la cual entrará en operación en 2030 y generará alrededor de 2 mil empleos.
Una vez concluida, parte de la producción de la Tacoma dejará la planta de Toyota Manufacturing Baja California para trasladarse a Estados Unidos, aunque la empresa mantendrá la fabricación del modelo en Guanajuato.
Siller dijo a Energy21 que el anuncio resulta particularmente relevante debido a que Toyota ha sido una de las armadoras menos afectadas por la política arancelaria impulsada por el presidente Donald Trump.
“La marca Toyota es de las que mayor contenido estadounidense tiene y por lo tanto paga un menor arancel promedio en sus exportaciones hacia Estados Unidos. De hecho, era de las pocas que habían incrementado sus exportaciones junto con Chrysler y General Motors”, explicó.
Efecto dominó
La economista señaló que si una empresa con una posición relativamente favorable frente a los aranceles decide trasladar producción a Estados Unidos, otras automotrices con mayores costos arancelarios podrían evaluar movimientos similares para preservar su competitividad.
“Si esto pasó con Toyota, las otras podrían como efecto dominó decidir irse de México para no perder competitividad”, indicó.
De acuerdo con Banco Base, las exportaciones mexicanas de vehículos de marcas como Mazda, Audi, BMW, Volkswagen, Kia, Nissan y Ford han registrado las mayores caídas desde la entrada en vigor de los nuevos aranceles estadounidenses, mientras que Chrysler, General Motors y Toyota han mostrado un mejor desempeño gracias a mayores niveles de contenido regional.
Siller también vinculó el anuncio con el aumento de la incertidumbre sobre el futuro de la relación comercial entre México y Estados Unidos.
“No es casualidad que este anuncio se dé poco después de que Estados Unidos haya optado por las revisiones anuales. Esto es resultado de la mayor incertidumbre sobre la relación comercial entre México y Estados Unidos”, afirmó.
Al preguntarle sobre las razones de fondo detrás de la decisión de Toyota, la analista resumió los factores en dos elementos: “incertidumbre e incremento en costos”.
La especialista advirtió que una eventual reubicación gradual de producción automotriz hacia Estados Unidos podría reflejarse en menores exportaciones mexicanas de vehículos, una reducción en los flujos de inversión extranjera directa y afectaciones al empleo formal.
Además, señaló que los movimientos de producción suelen ir acompañados de ajustes en las cadenas de suministro, lo que podría afectar a proveedores establecidos en México.
La industria automotriz ha sido históricamente uno de los principales motores exportadores del país. Sin embargo, los cambios en la política comercial estadounidense y la incertidumbre sobre el futuro del T-MEC están comenzando a influir en las decisiones de inversión de las armadoras con operaciones en Norteamérica.
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