
Los bioenergéticos podrían aportar hasta 40% de la energía primaria que consume México si se aprovecha el potencial de biomasa y residuos urbanos, afirmó Jorge Islas Samperio, subsecretario de Planeacion y Transición Energética de la Sener.
Durante la inauguración del VI Foro Nacional de Biogás, el funcionario señaló que la regulación actual ya reconoce a los biocombustibles como posibles sustitutos de combustibles líquidos, sólidos y gaseosos, lo que les da un carácter “universal” dentro de la transición energética.
“Si estas fuentes de energía las promocionamos podemos hacerlas parte de la transición energética y si sumamos la biomasa con residuos urbanos, nos dice que el 40% de la energía primaria que consumimos puede venir de los biocombustibles”, dijo.
Sin embargo, reconoció que México enfrenta importantes rezagos regulatorios y de infraestructura para desarrollar el sector.
Entre los principales pendientes mencionó la necesidad de incorporar a los biocombustibles dentro de la planeación energética vinculante, desarrollar mapas de ruta y establecer instrumentos normativos claros para su producción, distribución, comercialización y uso.
También admitió que aún falta regulación para permitir mezclas de combustibles líquidos con biocombustibles y que el país todavía no cuenta con una planta de biomasa destinada a generar electricidad.
Además, subrayó la necesidad de formar capital humano especializado y fortalecer la coordinación institucional para acelerar el desarrollo de la industria.
A su vez, Juan José Vidal Amaro, subsecretaria hidrocarburos de la Sener, afirmó que México apenas aprovecha una fracción mínima del potencial energético de sus residuos orgánicos, pese a que estos podrían cubrir hasta 20 por ciento de la demanda nacional de gas.
Indicó que el país recicla únicamente 9.6% de los residuos orgánicos que genera, mientras que el resto termina en tiraderos.
“Los residuos orgánicos fueron considerados durante décadas como un problema, pero hoy son un recurso importante que puede traducirse en energéticos modernos, sostenibles y de baja huella de carbono”, señaló.
Añadió que el biogás ofrece una ventaja estratégica porque puede integrarse a la infraestructura gasífera existente y contribuir a la generación distribuida.
El funcionario también reveló que la Secretaría de Energía y el Instituto Mexicano del Petróleo trabajan en un estudio para incrementar el contenido de bioetanol en las gasolinas.
Por su parte, Elizabeth Mar Juárez, directora del Instituto Mexicano del Petróleo (IMP), destacó que el organismo desarrolla tecnologías para degradar PET y transformarlo en compuestos menos complejos que permitan producir hidrógeno limpio.
Explicó que el objetivo es llevar estas innovaciones más allá de la etapa de laboratorio para convertirlas en herramientas de competitividad industrial y bienestar social.
“Lo relevante es que no solo funcione en un laboratorio”, comentó.
Finalmente, Guillermo Gómez, presidente del Consejo Nacional de Biogas, añadió que el biogás y el biometano dejaron de ser únicamente una discusión tecnológica para convertirse en una conversación centrada en eficiencia energética.
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