
Gracias a la reducción de emisiones contaminantes y la estabilidad que aporta al sistema energético, el Gas Natural Licuado (GNL) es considerado como el ‘pasaporte verde’ de los energéticos para competir a nivel internacional.
Carlos Boone, director de Asuntos Corporativos de Énestas, destacó que el GNL permite reducir hasta el 30% de las emisiones de CO2 en comparación con otros combustibles, además de eliminar los óxidos de azufre prácticamente en su totalidad.
“Más allá del beneficio ambiental, el GNL aporta una estabilidad operativa que minimiza riesgos de interrupción en la cadena de suministro. En el contexto actual, esta tecnología no solo asegura la continuidad de la producción, sino que funciona como un ‘pasaporte verde’ indispensable para competir en el comercio internacional”, comentó Boone.
Estos beneficios colocan al GNL como un aliado estratégico en la toma de decisiones de desempeño operativo y metas de descarbonización sin sacrificar la competitividad, pues si incorporación en la canasta energética fortalece su posicionamiento en mercados más exigentes.
En el comercio internacional, la sostenibilidad juega un papel fundamental en la transición energética, aquí se decide quien participa y quien se queda fuera en el crecimiento global.
Datos de la International Gas Union (IGU) refieren que el GNL y el gas natural, son las únicas fuentes de energía capaces de reducir las emisiones industriales de manera inmediata en procesos de alta intensidad térmica.
Esto les permite a las empresas mantener sus operaciones de manera competitiva en los mercados internaciones bajo regímenes de impuestos al carbono, asegurando que el 80% de la demanda industrial proyectada para 20240 se concentre en regiones que integran el GNL en la base de su eficiencia operativa.
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