El repunte de los precios del petróleo provocado por las tensiones geopolíticas en Medio Oriente podría traducirse en ingresos adicionales por hasta 262.6 mil millones de pesos para el Gobierno mexicano, luego de que la cotización del crudo se ubicara muy por encima de lo previsto en el Paquete Económico 2026, según cálculos propios con base en datos del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).
El precio de la Mezcla Mexicana de Exportación cerró el martes en 77.54 dólares por barril, nivel superior al estimado de 54.9 dólares por barril considerado en el presupuesto federal para este año.
De acuerdo con cálculos basados en el IMCO, cada dólar adicional en el precio del petróleo genera alrededor de 11.6 mil millones de pesos en ingresos extra para el Gobierno Federal.
Bajo ese supuesto, la diferencia actual de más de 22 dólares por barril respecto al precio presupuestado implicaría recursos adicionales cercanos a 262.6 mil millones de pesos para las finanzas públicas.
El repunte en los precios del crudo ocurre en medio de la escalada del conflicto entre Irán y Estados Unidos, que ha incrementado los riesgos sobre el tránsito marítimo en el Estrecho de Ormuz, un punto estratégico por donde circula aproximadamente uno de cada cinco barriles de petróleo que se comercian en el mundo.
Las amenazas sobre buques petroleros en esa ruta han elevado las preocupaciones sobre una posible interrupción del suministro global, lo que llevó a los mercados a reaccionar con fuertes alzas en las cotizaciones.
Según el análisis del IMCO, las tensiones en Medio Oriente han impulsado los precios internacionales del petróleo a niveles no vistos desde la Invasión rusa de Ucrania. En ese contexto, los futuros del Brent y del West Texas Intermediate (WTI) han registrado incrementos de hasta 49% y 61%, respectivamente, mientras que la mezcla mexicana ha avanzado alrededor de 40%.
Presión en combustibles
Para México, un aumento en el precio del petróleo tiene efectos mixtos sobre las finanzas públicas. Por un lado, incrementa los ingresos petroleros que recibe el gobierno por exportaciones y derechos de producción.
Sin embargo, también genera presiones al alza en los precios de los combustibles, lo que puede obligar al gobierno a aplicar estímulos fiscales al impuesto especial sobre producción y servicios (IEPS) para evitar aumentos al consumidor.
Esta política reduce o incluso elimina temporalmente la recaudación de ese impuesto, lo que puede compensar parcialmente el beneficio de los mayores ingresos petroleros.
El impacto fiscal del repunte del petróleo será particularmente relevante en un momento en que el gobierno busca mantener el precio de la gasolina regular por debajo de 24 pesos por litro, una meta que ha sido sostenida mediante acuerdos con el sector gasolinero y el uso de estímulos fiscales.
El IMCO advierte que, si el precio promedio del crudo llegara a 90 dólares por barril durante el año, los ingresos adicionales para el gobierno podrían ascender a 406 mil millones de pesos, aunque el beneficio final dependerá del nivel de subsidios aplicados al IEPS para contener el precio de los combustibles.





