El mercado de combustibles en México comienza a mostrar una distorsión inusual, pues en las estaciones más caras del país, el diésel y la gasolina Premium ya prácticamente cuestan lo mismo, ambos por encima de los 34 pesos por litro, de acuerdo con datos de PetroIntelligence.
Al corte del 30 de marzo de 2026, el precio más alto registrado para la gasolina Premium alcanza los 34.10 pesos por litro en una estación de PEMEX, en Sinaloa, mientras que el diésel llega a 34.74 pesos por litro en Baja California Sur, en una gasolinera sin imagen comercial visible a través de Google Maps.
La diferencia entre ambos es marginal, reflejando una presión generalizada sobre los combustibles más costosos.
Este comportamiento contrasta con los promedios nacionales, donde el diésel se ubica en 28.75 pesos por litro y la Premium en 27.94 pesos, todavía con una brecha más clara, aunque cada vez más estrecha.
Brecha extrema de 20 a 34 pesos por litro
El contraste en el país es marcado, pues mientras en las estaciones más caras los precios superan los 34 pesos, en las más baratas la gasolina Premium se vende hasta en 20.69 pesos por litro y el diésel en 20.40 pesos, lo que implica diferencias de hasta 14 pesos por litro.
En gasolina regular, la dispersión también es significativa, ya que va desde 29.20 pesos por litro en Guanajuato hasta 18.19 pesos en Ciudad Juárez.
A nivel estatal, Quintana Roo y Baja California Sur concentran los precios más altos, mientras que Tamaulipas y Baja California destacan por los niveles más bajos, consolidando una brecha regional persistente en el mercado.
Presión internacional
El encarecimiento de los combustibles responde, en gran medida, al contexto internacional. La guerra en Medio Oriente ha elevado los precios del petróleo y del gas natural, impactando directamente los costos de refinación y distribución.
Con referencias internacionales del gas por arriba de los 17 dólares por mmBtu en Europa y más de 20 dólares en Asia, la presión energética se traslada a toda la cadena de hidrocarburos, incluidos los combustibles líquidos.
En este entorno, el diésel, clave para transporte y logística, ha sido uno de los más sensibles, lo que explica su rápida convergencia con la gasolina Premium en los niveles más altos del mercado.
El resultado es un mercado cada vez más tensionado, con precios que tienden al alza en segmentos específicos y una dispersión creciente entre regiones y estaciones.
La convergencia entre diésel y Premium en niveles superiores a 34 pesos por litro no solo refleja presiones externas, sino también las diferencias en logística, competencia local y costos operativos.
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