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Las falacias de Walter Julián

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Muchos expertos en energía levantaron las cejas y se extrañaron por los comentarios que el comisionado de la CRE, Walter Julián, lanzó en redes sociales justificando el uso de la leña en México, un combustible cuyos riesgos ambientales y de salud están ampliamente documentados.

 

Walter Julián afirma que el uso de la leña se debe a un tema cultural más que de pobreza, lo que dificulta su erradicación, por lo que propuso buscar “alternativas eficientes” para que se siga utilizando.

 

Esta opinión llama la atención viniendo de un funcionario cuya postura debería estar enfocada en empujar políticas públicas para cambiar esa realidad, en lugar de justificarla.

 

Las cifras aportadas por el propio comisionado son alarmantes: 27 millones de mexicanos usan la leña en sus hogares. 

 

Eso significa que 21 de cada 100 mexicanos, en promedio, emplean este combustible cuyo humo libera compuestos tóxicos como benceno, formaldehído, acroleína e hidrocarburos aromáticos policlínicos.

 

Para Walter Julián el uso de la leña está arraigado en la cultura de ciertas localidades y como este factor no se comprende bien, los programas de sustitución han sido un fracaso.

 

Bajo esa lógica, como no se entiende el asunto, dejemos las cosas como están porque de todos modos los patrones culturales no van a cambiar ¿Es en serio, comisionado?

 

Daños a la salud

 

Al quemar leña las personas también están expuestas a partículas finas llamadas PM2,5 que pueden entrar en los ojos o sistema respiratorio, y provocar ardor, goteo nasal, y enfermedades, como bronquitis.

 

Las partículas finas pueden empeorar los síntomas del asma, además de desencadenar infartos de miocardio, ritmo cardíaco irregular e insuficiencia cardíaca, en especial en personas que ya están en riesgo por estas enfermedades, advierte la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos.

 

Colombia regala estufas de gas a hogares pobres

 

Colombia tiene un ambicioso programa de largo plazo para sustituir la leña por otros combustibles como el gas LP, gas natural, biogás y electricidad, en donde el gobierno subsidia un kit para los hogares de escasos recursos que contempla la entrega de estufas de gas LP, de gas natural e incluso estufas eléctricas.

 

Para 2026 Colombia prevé entregar 159 mil kits y para el año 2050 habrá subsidiado un total de un millón 377 mil paquetes que representan un costo de 1 billón 191 mil millones de pesos colombianos, equivalentes a cerca de 5 mil millones de pesos mexicanos.

 

El subsidio contempla la entrega de una estufa de gas LP de hasta cuatro puestos, conector, regulador y carga inicial del cilindro de hasta 33 libras. En el caso de las estufas de gas natural se incluye el medidor de gas y la instalación interna.

 

Para los hogares que usarán biogás se contempla la entrega de una estufa de dos puestos con conector, compresor y costos de instalación, pero no se incluye el biodigestor.

 

Las estufas eléctricas que se entregarán serán convencionales y de dos puestos. El gobierno colombiano definirá a qué hogares se les entregará cada kit, dependiendo de sus necesidades y características.

 

El plan propone avanzar de manera progresiva en el proceso de sustitución llegando al 11.6 por ciento de los hogares mencionados al año 2026, al 39.3 por ciento en el año 2030 y al 100 por ciento en el año 2050.

 

Para el año 2026 se espera reducir el consumo nacional de leña usada en la cocción

 doméstica de alimentos hasta en un 10.1 por ciento; para el año 2030 en un 34.3 por ciento; y finalmente para el año 2050, se espera reducir hasta en un 87.3 por ciento.

 

Hacia el final del programa en 2050 se espera una reducción aproximada de 7.3 millones de toneladas de CO2 equivalentes, que se dejarán de emitir a la atmósfera por la menor quema de leña.

 

Los beneficios económicos potenciales son cercanos a los 198 mil 939 millones de pesos colombianos para el 2026, 673 mil 220 millones de pesos colombianos para el año 2030 y cerca de un billón 715 mil 366 millones de pesos colombianos para el año 2050, equivalentes a cerca de 7 mil millones de pesos mexicanos.

 

Estos beneficios estarían representados en aspectos asociados a la reducción de emisiones contaminantes, al ahorro en tiempos de recolección de leña y potenciales costos asociados a la morbilidad derivada del uso de leña.

 

El programa es bastante ambicioso y muy puntual, se puede consultar en https://www1.upme.gov.co/sipg/Paginas/Plan-nacional-sustitucion-leña.aspx

 

Es cierto que México no es Colombia y sus diferencias geográficas y poblacionales son amplias, pero al menos se podrían tomar como referencia las mejores prácticas de ese país y tropicalizarlas para armar un modelo propio de sustitución de leña.

 

Eso sería más productivo que pasar el tiempo en redes sociales generando polémica y justificando el uso de leña por razones “culturales”. Más acción comisionado Walter Julián y menos redes sociales, por favor.

 

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