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	<title>Karen Ileana Ortiz &#8211; Energy21</title>
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	<description>El referente informativo de la industria energética.</description>
	<lastBuildDate>Tue, 17 Feb 2026 01:19:35 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Karen Ileana Ortiz &#8211; Energy21</title>
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	<item>
		<title>Inversión mixta: la fórmula con la que CFE busca expandir capacidad</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Karen Ileana Ortiz]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 17 Feb 2026 15:12:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[CFE]]></category>
		<category><![CDATA[CONTRATOS MIXTOS]]></category>
		<category><![CDATA[Electricidad]]></category>
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					<description><![CDATA[El 28 de enero de 2026, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) publicó en el Diario Oficial de la Federación los Lineamientos de los Esquemas para el Desarrollo Mixto. A primera vista, se trata de una regulación procedimental para asociarse con privados. A segunda lectura —la que realmente importa— estamos ante algo más profundo: la [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="aligncenter wp-image-655805 size-full" src="https://energy21.com.mx/wp-content/uploads/2025/10/En-la-opinion-de-3.png" alt="" width="750" height="525" srcset="https://energy21.com.mx/wp-content/uploads/2025/10/En-la-opinion-de-3.png 750w, https://energy21.com.mx/wp-content/uploads/2025/10/En-la-opinion-de-3-300x210.png 300w, https://energy21.com.mx/wp-content/uploads/2025/10/En-la-opinion-de-3-150x105.png 150w" sizes="(max-width: 750px) 100vw, 750px" /></p>
<p>El 28 de enero de 2026, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) publicó en el Diario Oficial de la Federación los <em>Lineamientos de los Esquemas para el Desarrollo Mixto</em>. A primera vista, se trata de una regulación procedimental para asociarse con privados. A segunda lectura —la que realmente importa— estamos ante algo más profundo: <strong>la redefinición del rol del capital privado dentro del sistema eléctrico mexicano</strong>.</p>
<p>No es un regreso al modelo IPP. No es la lógica de subastas. Tampoco es el libre juego del Mercado Eléctrico Mayorista.</p>
<p>Los Lineamientos formalizan un <strong>nuevo contrato político–financiero</strong> donde el Estado invita al capital privado, pero bajo una premisa innegociable: <strong>la planeación, la gobernanza y el control permanecen en la CFE</strong>. Y ese matiz lo cambia todo.</p>
<p>En otras palabras. Antes, el mercado decidía dónde invertir. Ahora, la CFE decide dónde invertir… y luego invita a quien quiera acompañar. La diferencia no es semántica, es de poder.</p>
<p><strong>Dos modalidades, una misma lógica: asociar capital, preservar control</strong></p>
<p>Los Lineamientos no abren la puerta a cualquier forma de coinversión. El diseño institucional se estructura en <strong>dos modalidades complementarias</strong>, que responden a distintas necesidades financieras y operativas, pero que comparten una misma premisa: <strong>atraer recursos privados sin ceder soberanía operativa</strong>.</p>
<ol>
<li><strong>Inversión Mixta: capital compartido, decisiones concentradas</strong></li>
</ol>
<p>El primer esquema —Inversión Mixta— plantea una participación conjunta entre la CFE y particulares. Sobre el papel, podría leerse como una sociedad tradicional: ambas partes aportan capital, comparten riesgos y desarrollan el proyecto. Sin embargo, la arquitectura jurídica revela otra cosa.</p>
<p>La regla es clara: la CFE debe mantener <strong>al menos 54% del capital social</strong>, lo que le garantiza mayoría accionaria, control corporativo y la capacidad de definir las decisiones estratégicas del vehículo del proyecto. Además, puede realizar aportaciones no sólo en efectivo, sino también mediante <strong>activos estratégicos</strong>: terrenos, infraestructura existente, permisos, interconexiones o capacidades técnicas que, en la práctica, inclinan aún más la balanza de poder a su favor.</p>
<p>Esto se traduce en un <strong>gobierno corporativo dominado por la empresa pública</strong>: consejos de administración con peso decisorio estatal, derechos de veto, definición de políticas operativas y alineación obligatoria a la planeación energética de la Secretaría de Energía (SENER) y al Programa de Desarrollo de la CFE.</p>
<p>Aquí el mensaje institucional es inequívoco: sí hay coinversión, pero no cogobernanza. El privado participa, financia, ejecuta… pero no decide la ruta estratégica del activo.</p>
<p>Este modelo puede resultar atractivo para capital paciente e industrial, interesado en estabilidad de largo plazo, pero menos compatible con perfiles que buscan autonomía operativa o control financiero del proyecto.</p>
<ul>
<li><strong>Producción de Largo Plazo: eficiencia privada, compra pública</strong></li>
</ul>
<p>El segundo esquema —Producción de Largo Plazo— adopta una lógica distinta. Aquí la CFE no aporta capital. El privado asume el financiamiento, construye la central y la opera, mientras que la empresa pública se convierte en compradora de la energía generada.</p>
<p>En apariencia, recuerda a los antiguos esquemas de Productores Independientes de Energía (IPP). Sin embargo, las similitudes terminan ahí. A diferencia del pasado, el marco actual incorpora <strong>mayores controles contractuales, supervisión institucional y discrecionalidad en la selección de participantes</strong>, todo bajo la conducción del Grupo de Desarrollo Mixto y los procesos propios de la CFE.</p>
<p>No se trata sólo de firmar un contrato de compraventa de energía; se trata de integrarse a un ecosistema regulatorio donde:</p>
<ul>
<li>la planeación de capacidad la define el Estado,</li>
<li>la selección de proyectos responde a prioridades sistémicas,</li>
<li>y el seguimiento técnico y financiero es permanente.</li>
</ul>
<p>El privado asume el riesgo de construcción, desempeño y financiamiento; la CFE mantiene el control del sistema, el despacho y la confiabilidad de largo plazo.</p>
<p>Aunque los mecanismos son distintos —uno con capital conjunto, otro con capital totalmente privado—, ambos esquemas no buscan liberalizar el sector. Buscan <strong>ordenarlo bajo una lógica de planeación estatal con apoyo del capital privado</strong>.</p>
<p>Desde una perspectiva estratégica, la CFE no está renunciando al control para atraer recursos; está diseñando estructuras donde los recursos fluyen hacia proyectos previamente definidos por el Estado.</p>
<p>Otro cambio estructural es que los procesos <strong>no se rigen por la normativa tradicional de adquisiciones</strong>, sino por estos Lineamientos y por derecho privado. Esto habilita:</p>
<ul>
<li>Licitación pública (regla general)</li>
<li>Invitación restringida</li>
<li>Procesos competitivos abreviados</li>
<li>Adjudicación directa</li>
</ul>
<p>Desde la óptica institucional, esto da flexibilidad. Desde la óptica del inversionista, introduce discrecionalidad. Entonces, la certidumbre ya no proviene sólo del mercado, sino de la <strong>relación estratégica con la CFE</strong>.</p>
<p>En conclusión, estos Lineamientos no expulsan al capital privado. Lo que hacen es <strong>filtrarlo</strong>. El nuevo ecosistema favorece a:</p>
<ul>
<li>Desarrolladores con músculo financiero</li>
<li>Fondos con capital paciente</li>
<li>Operadores industriales</li>
<li>Empresas con cumplimiento regulatorio robusto</li>
<li>Socios capaces de integrarse a la lógica institucional de la CFE</li>
</ul>
<p>Y desplaza a:</p>
<ul>
<li>Esquemas puramente financieros</li>
<li>Modelos especulativos</li>
<li>Proyectos sin alineación a planeación pública</li>
</ul>
<p>El reto no es sólo jurídico. Es estratégico. Los Lineamientos no rediseñan únicamente contratos; <strong>rediseñan incentivos, poder y gobernanza del sector eléctrico</strong>.</p>
<p>Comprender esta arquitectura permitirá estructurar proyectos viables, financiables y alineados con la nueva realidad.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Más control, más técnica: el mensaje implícito de la CNE al iniciar 2026</title>
		<link>https://energy21.com.mx/mas-control-mas-tecnica-el-mensaje-implicito-de-la-cne-al-iniciar-2026/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Karen Ileana Ortiz]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 22 Jan 2026 17:32:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
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					<description><![CDATA[Enero de 2026 no es un mes más para el sector energético mexicano. Las primeras actuaciones del año del Comité Técnico de la Comisión Nacional de Energía (CNE) están marcando el tono de una etapa que apunta a mayor formalidad institucional, énfasis en la trazabilidad administrativa y una lectura más estricta del cumplimiento operativo. La Primera Sesión [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="aligncenter wp-image-655805 size-full" src="https://energy21.com.mx/wp-content/uploads/2025/10/En-la-opinion-de-3.png" alt="" width="750" height="525" srcset="https://energy21.com.mx/wp-content/uploads/2025/10/En-la-opinion-de-3.png 750w, https://energy21.com.mx/wp-content/uploads/2025/10/En-la-opinion-de-3-300x210.png 300w, https://energy21.com.mx/wp-content/uploads/2025/10/En-la-opinion-de-3-150x105.png 150w" sizes="(max-width: 750px) 100vw, 750px" /></p>
<p>Enero de 2026 no es un mes más para el sector energético mexicano. Las primeras actuaciones del año del Comité Técnico de la Comisión Nacional de Energía (CNE) están marcando el tono de una etapa que apunta a mayor formalidad institucional, énfasis en la trazabilidad administrativa y una lectura más estricta del cumplimiento operativo.</p>
<p>La Primera Sesión Ordinaria del Comité Técnico, celebrada el 14 de enero de 2026, aprobó un conjunto amplio de resoluciones en materia de electricidad, hidrocarburos y verificación administrativa, que incluyeron otorgamientos, modificaciones, revocaciones y terminaciones de permisos, así como metodologías y modelos contractuales. Leídas en conjunto, estas decisiones permiten identificar tres mensajes regulatorios clave.</p>
<ul>
<li><strong>Primero: el regulador está reordenando la casa.</strong></li>
</ul>
<p>La validación de actas, la sistematización de registros y el cierre de expedientes pendientes reflejan una prioridad institucional por reconstruir procesos internos y reforzar la solidez jurídica de las resoluciones. Para los regulados, el mensaje es claro: la forma vuelve a ser fondo y el cumplimiento documental deja de ser un tema accesorio.</p>
<ul>
<li><strong>Segundo: el permiso vuelve a ser un instrumento vivo, no un derecho inerte.</strong></li>
</ul>
<p>Las resoluciones adoptadas muestran que los títulos habilitantes ya no se entienden como autorizaciones estáticas, sino como instrumentos condicionados al cumplimiento continuo de hitos técnicos, plazos de entrada en operación y obligaciones regulatorias. Obtener un permiso es apenas el inicio; sostenerlo y mantenerlo en cumplimiento será el verdadero desafío para los participantes del sector.</p>
<ul>
<li><strong>Tercero: se perfila una regulación más técnica y menos política.</strong></li>
</ul>
<p>La aprobación de metodologías, criterios técnicos y modelos contractuales apunta a un regulador que busca recuperar autoridad técnica. Este giro es relevante porque desplaza el eje de la discusión: de la confrontación política hacia la calidad técnica de las decisiones regulatorias.</p>
<p>Cuando un regulador define metodologías claras —por ejemplo, para pérdidas operativas, contratos de último recurso o condiciones técnicas de los permisos— reduce el espacio de interpretación y eleva el estándar de cumplimiento. Esto implica mayores exigencias para los agentes, pero también introduce un beneficio estructural: reglas conocidas, medibles y defendibles. Bien ejecutado, este enfoque puede traducirse en mayor certidumbre para la planeación de inversiones, aún en un entorno regulatorio más estricto, porque permite anticipar riesgos, costos y tiempos con mayor precisión.</p>
<p>A este contexto se suma un elemento frecuentemente subestimado: la planeación regulatoria. La CNE aprobó formalmente, desde diciembre de 2025, su Calendario de Sesiones Ordinarias para 2026, que contempla 24 sesiones distribuidas de enero a diciembre. Este calendario no sólo ordena la agenda interna del regulador; establece un marco temporal explícito para la toma de decisiones que impactan directamente a los participantes del sector.</p>
<p>Para la industria, esto abre una oportunidad estratégica. Conocer de antemano cuándo se discutirán y resolverán asuntos clave permite migrar de una lógica reactiva —esperar la resolución— a una lógica preventiva: preparar expedientes, alinear proyectos, fortalecer cumplimiento y anticipar escenarios regulatorios. En un mercado donde el tiempo regulatorio es tan relevante como el financiero, el calendario se convierte en un insumo crítico e indispensable de gestión.</p>
<p>El riesgo, sin embargo, es evidente. Si esta nueva etapa se limita a un ejercicio de control y depuración sin reglas predecibles, el efecto puede ser contractivo. Pero si se acompaña de criterios claros, tiempos razonables y diálogo técnico y abierto con la industria, la CNE puede convertirse en un habilitador real de la transición energética mexicana.</p>
<p>Desde una perspectiva propositiva, el momento exige al menos tres acciones:</p>
<ol>
<li>Regulación con enfoque de riesgo, que distinga entre incumplimientos formales y fallas estructurales.</li>
<li>Uso estratégico del calendario regulatorio, como mecanismo de certidumbre y no sólo de agenda interna.</li>
<li>Profesionalización del cumplimiento, integrando la regulación como parte central de la estrategia empresarial y de inversión.</li>
</ol>
<p>Este inicio de 2026 no define todo el año, pero sí marca el rumbo. La señal es clara: el sector entra en una fase donde competir implica, ante todo, entender —y anticipar— el lenguaje del regulador.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>2025: el año que reescribió las reglas en el sector enérgetico mexicano</title>
		<link>https://energy21.com.mx/2025-el-ano-que-reescribio-las-reglas-en-el-sector-energetico-mexicano/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Karen Ileana Ortiz]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 15 Dec 2025 20:52:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Competencia]]></category>
		<category><![CDATA[Electricidad]]></category>
		<category><![CDATA[sector energético]]></category>
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					<description><![CDATA[Hay años que reforman leyes y hay años que redefinen sistemas completos. Este 2025 ha sido un año en que el sector eléctrico mexicano dejó de avanzar por inercias heredadas y entró de lleno a un nuevo paradigma: un modelo centralizado, planificado y profundamente regulado, donde cada actor, público o privado, deberá reescribir su papel [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="aligncenter wp-image-655805 size-full" src="https://energy21.com.mx/wp-content/uploads/2025/10/En-la-opinion-de-3.png" alt="" width="750" height="525" srcset="https://energy21.com.mx/wp-content/uploads/2025/10/En-la-opinion-de-3.png 750w, https://energy21.com.mx/wp-content/uploads/2025/10/En-la-opinion-de-3-300x210.png 300w, https://energy21.com.mx/wp-content/uploads/2025/10/En-la-opinion-de-3-150x105.png 150w" sizes="(max-width: 750px) 100vw, 750px" /></p>
<p>Hay años que reforman leyes y hay años que redefinen sistemas completos. Este 2025 ha sido un año en que el sector eléctrico mexicano dejó de avanzar por inercias heredadas y entró de lleno a un nuevo paradigma: <strong>un modelo centralizado, planificado y profundamente regulado</strong>, donde cada actor, público o privado, deberá reescribir su papel y forma de participar.</p>
<ol>
<li><strong>La CNE: un nuevo regulador para un nuevo orden</strong></li>
</ol>
<p>La creación de la Comisión Nacional de Energía (CNE) representa más que una reestructuración institucional; marca un ajuste significativo en la gobernanza del sector. Su diseño coloca al Estado nuevamente en una posición central de conducción estratégica, no sólo como autoridad reguladora, sino como instancia coordinadora del modelo energético nacional.</p>
<p>La extinción de la CRE cerró una etapa marcada por autonomía regulatoria. La CNE abre otra, marcada por <strong>alineación vertical y planeación obligatoria</strong>.</p>
<p>¿Es malo? ¿Es bueno? Es —simplemente— un cambio de reglas. Y como todo cambio abrupto, genera preguntas que aún no tienen respuesta: ¿la CNE podrá mantener criterios consistentes, sin discrecionalidad? ¿Logrará comunicarse eficazmente con los actores del mercado? Las respuestas llegarán en 2026, conforme cada participante vayamos interactuando.</p>
<ol start="2">
<li><strong>La planeación vinculante: el retorno del Estado planificador</strong></li>
</ol>
<p>Con el nuevo marco regulatorio, la planeación dejó de ser un marco orientador y pasó a ser un <strong>filtro obligatorio</strong>. En México, esto no había ocurrido desde los años previos a la apertura de los 90.</p>
<p>Hoy ningún proyecto puede existir fuera del mapa energético federal. No importa cuán innovador sea, ni cuán financiable, ni cuán sustentable: si no encaja en los criterios de prevalencia estatal, no tendrá posibilidades de concretarse.</p>
<p>Y aquí surge una crítica inevitable: <strong>la planeación vinculante puede dar orden, sí, pero también puede frenar innovación y competencia si no se aplica con criterio técnico y visión de largo plazo. </strong>El riesgo no es la planeación: es la planeación sin capacidad institucional.</p>
<ol start="3">
<li><strong>La implementación de la Convocatoria Prioritaria 2025</strong></li>
</ol>
<p>Ésta se convirtió rápidamente en el emblema del nuevo orden regulatorio. Publicada por la CNE el 17 de octubre, dejó de ser un trámite administrativo para transformarse en el <strong>primer ensayo práctico</strong> del modelo de <em>planeación vinculante</em> que ahora rige al sector eléctrico.</p>
<p>La Convocatoria abrió el acceso al nuevo sistema de permisos mediante una <strong>puerta estrecha</strong>, diseñada bajo criterios de interés público y alineada a la estrategia energética de la SENER. Desde el primer día quedó claro que la lógica había cambiado: <strong>todo sería digital, todos los plazos serían fatales y ningún error documental tendría margen de corrección.</strong></p>
<p>En los hechos, la Convocatoria funcionó como el <strong>primer gran filtro</strong> del nuevo modelo. Permitió depurar trámites heredados, ordenar proyectos bajo criterios de política pública y poner a prueba la capacidad operativa de la CNE.</p>
<p>Pero quizá su mayor lección fue estratégica: <strong>los permisos dejaron de ser un ejercicio técnico para convertirse en una evaluación de contribución sistémica. </strong>Ya no basta responder “¿puedo conectarme?”, sino demostrar “¿por qué mi proyecto es útil para el país?”.</p>
<p>Este nuevo estándar eleva la calidad de los proyectos, sí, pero también abre una pregunta inevitable:<br />
<strong>¿qué ocurre con aquellas iniciativas que, sin ser prioritarias para el Estado, aportan innovación, competencia o valor industrial?</strong> Ese será uno de los temas que más atención requerirá en 2026.</p>
<ol start="4">
<li><strong>Autoconsumo: el fin definitivo del autoabasto y el nacimiento de un régimen controlado</strong></li>
</ol>
<p>El nuevo marco de autoconsumo cerró la última sombra del autoabasto. Ya no habrá energéticos “privados” que operen al margen; toda transacción, excedente o faltante pasará por el MEM, con límites estrictos de inyección definidos por CENACE. La lección es clara: <strong>no habrá más islas energéticas con reglas propias</strong>.</p>
<p>Por lo que, paralelamente, la SENER liberó una ruta de migración temporal para permisos legados. Es una vía técnica, limitada y exigente, pero también la opción más segura para quienes necesitan regularizarse antes de enfrentar la planeación vinculante.</p>
<p>El mensaje entre líneas es contundente: <strong>quien no migre hoy podría enfrentar un panorama más incierto mañana.</strong></p>
<p><strong>¿Y qué nos espera en 2026?</strong></p>
<p>Lo vivido en 2025 fue sólo el preludio. En menos de 4 meses —de septiembre a diciembre— el sector eléctrico enfrentó una reconfiguración normativa que, en condiciones ordinarias, habría tomado al menos una década. <strong>Más de 12 anteproyectos</strong> fueron ingresados a CONAMER y <strong>al menos 7 instrumentos regulatorios mayores</strong> se publicaron en el Diario Oficial de la Federación. Es, literalmente, <strong>una década comprimida en un sólo año</strong>.</p>
<p>Si 2025 fue el año del <strong>rediseño institucional</strong>, 2026 será el año del <strong>stress test</strong>, donde veremos si el nuevo andamiaje regulatorio puede sostener el volumen de solicitudes, garantizar criterios consistentes y operar sin discrecionalidad. La verdadera prueba estará en la habilidad de la industria para adaptarse a estándares más altos de planeación, documentación y cumplimiento.</p>
<p>Paralelamente, el Presupuesto de la Secretaría de Energía para 2026, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 12 de diciembre de 2025, termina de confirmar el giro del modelo energético. El Ramo 18 Energía asciende a alrededor de <strong>$267 mil millones de pesos</strong>, de los cuales <strong>más del 99 % se concentra en el Sector Central</strong>, con una prioridad prácticamente absoluta en hidrocarburos y en funciones de planeación, evaluación, supervisión y control del sistema. La electricidad, por su parte, no recibe recursos para expansión directa de infraestructura, sino presupuestos acotados orientados al análisis del Mercado Eléctrico Mayorista, la confiabilidad del sistema y el fortalecimiento regulatorio (estas partidas representan <strong>menos del 1 % del presupuesto total del Ramo 18)</strong>.</p>
<p>En este contexto, el Estado deja de impulsar el desarrollo energético a través del gasto y opta por hacerlo mediante regulación y planeación vinculante, trasladando al sector privado el peso de la inversión, la ejecución y el cumplimiento bajo un marco cada vez más exigente</p>
<p>Lo que está en juego ya no es sólo energía: es la posibilidad de que México consolide un modelo que sea <strong>soberano en dirección, competitivo en costos y sostenible en objetivos climáticos</strong> y podamos avanzar hacia un sistema eléctrico a la altura nuestro potencial industrial, económico y energético.</p>
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]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>México ante la revisión del T-MEC: implicaciones para el sector energético y el reto de la credibilidad regulatoria</title>
		<link>https://energy21.com.mx/mexico-ante-la-revision-del-t-mec-implicaciones-para-el-sector-energetico-y-el-reto-de-la-credibilidad-regulatoria/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Karen Ileana Ortiz]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 26 Nov 2025 21:48:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Electricidad]]></category>
		<category><![CDATA[sector energético]]></category>
		<category><![CDATA[TMEC]]></category>
		<category><![CDATA[Transición Energética]]></category>
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					<description><![CDATA[La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) dejó de ser una referencia a futuro y comenzó a materializarse desde septiembre de 2025, cuando México abrió su proceso interno de preparación y lanzó una consulta pública el 17 de septiembre. La Secretaría de Economía señaló que las discusiones con los socios podrían [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="aligncenter wp-image-655805 size-full" src="https://energy21.com.mx/wp-content/uploads/2025/10/En-la-opinion-de-3.png" alt="" width="750" height="525" srcset="https://energy21.com.mx/wp-content/uploads/2025/10/En-la-opinion-de-3.png 750w, https://energy21.com.mx/wp-content/uploads/2025/10/En-la-opinion-de-3-300x210.png 300w, https://energy21.com.mx/wp-content/uploads/2025/10/En-la-opinion-de-3-150x105.png 150w" sizes="(max-width: 750px) 100vw, 750px" /></p>
<p>La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) dejó de ser una referencia a futuro y comenzó a materializarse desde septiembre de 2025, cuando México abrió su proceso interno de preparación y lanzó una consulta pública el 17 de septiembre. La Secretaría de Economía señaló que las discusiones con los socios podrían haber iniciado entre finales de septiembre y principios de octubre de 2025, mientras que el calendario oficial estadounidense marca el 1 de julio de 2026 como inicio formal de la revisión trilateral. En otras palabras, México entra a la mesa en el momento preciso en que redefine su modelo energético y regulatorio.</p>
<p>El sector energético será uno de los ejes más observados. El país avanzó este año hacia una recentralización regulatoria profunda: la constitución de la Comisión Nacional de Energía (CNE) como órgano regulador, la planeación vinculante dirigida por la Secretaria de Energía (SENER) y la sustitución total del régimen de permisos bajo criterios de soberanía, justicia enérgetica y prevalencia estatal. Este giro coincide con el arranque de la revisión del T-MEC y abre un conjunto inevitable de preguntas sobre trato a la inversión internacional, certidumbre jurídica y compatibilidad con las reglas comerciales de Norteamérica.</p>
<p>En este sentido, Estados Unidos y Canadá pondrán especial atención en tres dimensiones:</p>
<ol>
<li>El trato nacional, cualquier medida que limite la participación privada o privilegie en demasia a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) o Petróleos Méxicanos puede ser cuestionada bajo los capítulos de inversión y empresas del Estado.</li>
<li>La transición energética, un pilar de política industrial para ambas economías; para ellos, la expansión de renovables, redes modernas y almacenamiento es inseparable de la visión comercia.</li>
<li>La neutralidad regulatoria, dado que la desaparición de la CRE y el fortalecimiento de la CNE y de la SENER como centros de decisión podría interpretarse como una concentración que dificulta la competencia en igualdad de condiciones para otros participantes del mercado.</li>
</ol>
<p>Aun así, el contexto geopolítico abre oportunidades. La región atraviesa una carrera por las cadenas de suministro de tecnologías limpias, el nearshoring y la seguridad energética. México es un actor indispensable para la manufactura, la integración industrial y la resiliencia regional. Si logra enviar señales claras de estabilidad y previsibilidad, puede convertir esta revisión en una plataforma de crecimiento y consolidación de oportunidades estrategicas más que en un espacio de controversia.</p>
<p>Los desafíos internos, sin embargo, son significativos. México deberá evitar inconsistencias entre la planeación energética vinculante y los compromisos del T-MEC; garantizar procesos de permisos y trámites verdaderamente transparentes; y clarificar la jerarquía regulatoria entre SENER, CNE y CENACE, hoy con atribuciones que pueden superponerse. Asimismo, tendrá que equilibrar su visión de soberanía con mecanismos que aseguren trato equitativo, acceso no discriminatorio y seguridad jurídica para los proyectos con inversión extranjera, un punto especialmente sensible tras la reforma al Poder Judicial de 2024, que elevó la atención internacional sobre la certidumbre institucional del país.</p>
<p>La revisión también será un campo de pruebas para la narrativa mexicana sobre transición energética. El país sostiene que la soberanía y la transición pueden coexistir; sin embargo, deberá demostrar que la ruta elegida (centralizada y con fuerte rectoría estatal) puede cumplir con metas de descarbonización, electrificación y modernización que sus socios consideran estratégicas para la competitividad norteamericana.</p>
<p>En síntesis, la revisión del T-MEC será mucho más que un procedimiento jurídico: será un examen geopolítico sobre la coherencia de México entre su política energética, su transición industrial y sus compromisos comerciales. La magnitud del acuerdo lo exige. Sólo en 2024, el comercio de bienes y servicios entre México y Estados Unidos alcanzó US$935.1 mil millones, y el flujo total en Norteamérica se aproximó a US$1.5–1.6 billones. Estas cifras revelan que el T-MEC no es un simple marco comercial, sino la columna vertebral de la integración económica regional, donde energía, manufactura y cadenas de valor funcionan como un sistema interdependiente.</p>
<p>Frente a este escenario, México tiene una oportunidad estratégica: convertir su visión de soberanía energética en un mensaje de claridad regulatoria, transparencia institucional y colaboración regional de largo plazo. Si logra ese equilibrio, la recentralización no será un obstáculo, sino una plataforma para fortalecer su participación en la región.</p>
<p>El reto es grande, pero también la posibilidad: demostrar que la soberanía energética y la integración norteamericana no sólo pueden coexistir, sino convertirse en motores complementarios para posicionar al país en un mundo que demanda energía segura, limpia y competitiva.</p>
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		<title>La nueva arquitectura energética en México: tensiones jurídicas y oportunidades estratégicas</title>
		<link>https://energy21.com.mx/la-nueva-arquitectura-energetica-en-mexico-tensiones-juridicas-y-oportunidades-estrategicas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Karen Ileana Ortiz]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 14 Oct 2025 15:45:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Cenace]]></category>
		<category><![CDATA[CFE]]></category>
		<category><![CDATA[Sener]]></category>
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					<description><![CDATA[El 3 de octubre de 2025 se publicó en el Diario Oficial de la Federación un conjunto de reglamentos que redefine el marco normativo del sector energético en México. Entre ellos destacan dos piezas clave: el Reglamento de la Ley del Sector Eléctrico (RLSE) y el Reglamento de la Ley de Planeación y Transición Energética [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="aligncenter wp-image-655805 size-full" src="https://energy21.com.mx/wp-content/uploads/2025/10/En-la-opinion-de-3.png" alt="" width="750" height="525" srcset="https://energy21.com.mx/wp-content/uploads/2025/10/En-la-opinion-de-3.png 750w, https://energy21.com.mx/wp-content/uploads/2025/10/En-la-opinion-de-3-300x210.png 300w, https://energy21.com.mx/wp-content/uploads/2025/10/En-la-opinion-de-3-150x105.png 150w" sizes="(max-width: 750px) 100vw, 750px" /></p>
<p>El 3 de octubre de 2025 se publicó en el <em>Diario Oficial de la Federación</em> un conjunto de reglamentos que redefine el marco normativo del sector energético en México. Entre ellos destacan dos piezas clave: el <strong>Reglamento de la Ley del Sector Eléctrico (RLSE)</strong> y el <strong>Reglamento de la Ley de Planeación y Transición Energética (RLPTEn)</strong>. Ambos completan la reforma 2024-2025 y marcan una nueva etapa de planeación vinculante bajo conducción estatal; sin embargo, plantean retos de claridad regulatoria y equilibrio entre transición y soberanía.</p>
<p>El Reglamento de la Ley del Sector Eléctrico (RLSE) formaliza a la Comisión Nacional de Energía (CNE) como el nuevo órgano regulador en sustitución de la extinta CRE, con atribuciones para otorgar permisos, supervisar el mercado y establecer criterios técnicos, mientras el Centro Nacional de Control de Energía (CENACE) mantiene su función operativa, ahora bajo la supervisión de la CNE y la Secretaría de Energía (SENER), que conserva la conducción política y la planeación vinculante del sector.</p>
<p>Destaca el <strong>principio de prevalencia estatal</strong>, que exige a la <strong>SENER</strong> asegurar que <strong>CFE genere al menos 54%</strong> de la electricidad nacional, <strong>limitando la expansión privada</strong> en el mercado.</p>
<p>El reglamento también introduce las figuras de <strong>Grupo de Autoconsumo</strong> y <strong>Usuaria de Autoconsumo</strong>, que sustituyen al antiguo esquema de autoabasto y quedan sujetas a registro, permiso y supervisión de la CNE. Además, se regula el <strong>Sistema de Almacenamiento de Energía Eléctrica</strong> y se incorpora la <strong>Manifestación de Impacto Social</strong> como requisito previo al inicio de toda obra.</p>
<p>El RLSE hace anual y obligatorio el Plan de Desarrollo del Sector Eléctrico, con reportes trimestrales de CENACE y CFE, y faculta a la SENER para declarar Proyectos Estratégicos, reforzando la rectoría estatal y limitando la flexibilidad operativa del sector privado.</p>
<p>El Reglamento de la Ley de Planeación y Transición Energética (RLPTEn) consolida a la SENER como autoridad única de planeación energética, con apoyo del Consejo de Planeación Energética (CFE, PEMEX, CENACE, CENAGAS, CONUEE y CNE), y vuelve la planeación obligatoria y vinculante para todos los subsectores. Asimismo,  establece una arquitectura de planeación con cinco instrumentos alineados al Plan Nacional de Desarrollo y tres horizontes temporales —6, 15 y 30 años— orientados a garantizar la sostenibilidad y autosuficiencia energética del país.</p>
<p>El RLPTEn crea los <strong>Comités de Planeación e Información del Sector Energético</strong>, el <strong>Sistema Nacional de Información Energética</strong> y el <strong>Registro UPAC </strong>para usuarios de alto consumo.</p>
<p>Así ambos reglamentos fortalecen la rectoría estatal, pero podrían generar <strong>superposición institucional</strong>: el RLSE otorga a la CNE control operativo y permisos, mientras el RLPTEn la convierte en co-reguladora de planeación. Esta dualidad requerirá <strong>definir jerarquías y coordinación</strong> para evitar interpretaciones divergentes. Además, la <strong>duplicidad de instrumentos</strong> (PLADESE, PLATEASE y Estrategia Nacional de Transición) podría generar <strong>redundancia y menor certeza regulatoria</strong>.</p>
<p>En el fondo, se enfrenta una tensión conceptual entre una <strong>transición energética abierta, innovadora y climáticamente responsable</strong> y una <strong>soberanía energética centralizada</strong>, que prioriza el control estatal. Ambas visiones pueden coexistir, pero requieren <strong>reglas claras, coordinación interinstitucional y transparencia técnica</strong>.</p>
<p>En conjunto, estos reglamentos redefinen la relación público-privada: los proyectos que se alineen con la planeación nacional y generen impacto social y ambiental positivo serán los que prosperen. El reto para el sector privado será anticipar la planeación estatal y fortalecer su capacidad técnica y estratégica.</p>
<p>México vive un punto de inflexión: una transición energética con visión propia, donde la claridad jurídica y la planeación de largo plazo definirán si la recentralización se convierte en fortaleza institucional o rigidez operativa.</p>
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		<title>Presupuesto energético 2026: soberanía con visión de inversión compartida</title>
		<link>https://energy21.com.mx/presupuesto-energetico-2026-soberania-con-vision-de-inversion-compartida/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Karen Ileana Ortiz]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 15 Sep 2025 17:00:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[CFE]]></category>
		<category><![CDATA[Generación eléctrica]]></category>
		<category><![CDATA[ppef]]></category>
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					<description><![CDATA[El Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) 2026 refleja un momento decisivo para el sector eléctrico mexicano. La Comisión Federal de Electricidad (CFE) recibirá 642.5 mil millones de pesos de gasto programable, un incremento real de 9% respecto a 2025, aunque el gasto total cae 7.9% en términos reales debido a la [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="aligncenter wp-image-653282 size-full" src="https://energy21.com.mx/wp-content/uploads/2025/06/En-la-opinion-de-4.png" alt="" width="750" height="525" /></p>
<p>El Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF) 2026 refleja un momento decisivo para el sector eléctrico mexicano. La <strong><a href="https://www.cfe.gob.mx/Pages/default.aspx">Comisión Federal de Electricidad (CFE)</a> recibirá 642.5 mil millones de pesos de gasto programable</strong>, un incremento real de 9% respecto a 2025, aunque el gasto total cae 7.9% en términos reales debido a la reducción del gasto no programable.</p>
<p>En la dimensión política, la Secretaría de Energía (Sener) se consolida como la principal beneficiaria del paquete económico, al <strong>obtener 86.9% más recursos que el año anterior</strong>. El mensaje es claro: el Estado busca fortalecer la planeación centralizada y su rectoría en el sector energético, bajo la premisa de que la energía debe estar al servicio del pueblo y no del mercado.</p>
<p>Sin embargo, aunque la CFE contará con más presupuesto operativo, la inversión destinada a generación eléctrica se reducirá, lo que genera dudas sobre la capacidad de respuesta frente al crecimiento de la demanda.</p>
<p>En el caso de transmisión eléctrica, la asignación es de apenas 10.3 mil millones de pesos, lo que equivale a sólo 6.3% de lo previsto en el Plan de Fortalecimiento y Expansión de la Red Nacional de Transmisión 2025–2030, que contempla una inversión histórica de 163.5 mil millones de pesos para modernizar la red con 275 nuevas líneas y 524 subestaciones.</p>
<p>Esta diferencia revela una brecha crítica: los<strong> planes para construir una Red Eléctrica Inteligente, capaz de integrar energías limpias, resistir choques climáticos y atender a más de 50 millones de usuarios hacia 2030, difícilmente podrán cumplirse únicamente con recursos públicos</strong>. Por tanto, la brecha entre los objetivos del plan anunciado en 2025 y los recursos asignados en el PPEF 2026 abre interrogantes sobre la capacidad del Estado para cumplir en tiempo y forma con la construcción de una Red Eléctrica Inteligente.</p>
<p>El aumento presupuestario a Sener y la narrativa de soberanía energética marcan la ruta política del sector. Sin embargo, la experiencia internacional demuestra que la soberanía no se opone a la colaboración público–privada, sino que se fortalece cuando el Estado mantiene la conducción estratégica mientras aprovecha el capital, la innovación y la eficiencia de las empresas privadas.</p>
<p>Para que México logre una electrificación sustentable, tarifas justas y acceso universal, será indispensable abrir espacios de participación corresponsable donde la iniciativa privada complemente al Estado en tres frentes clave:</p>
<p>1.Inversión en transmisión y distribución, mediante esquemas de coinversión o asociaciones público-privadas que permitan acelerar la modernización de la red.</p>
<p>2.Integración de energías limpias con almacenamiento, con reglas claras y predecibles que fomenten la inversión privada en tecnologías de respaldo.</p>
<p>3.Digitalización del sistema eléctrico, aprovechando plataformas de analítica energética y gestión de la demanda que el sector privado ya implementa en industrias y corredores productivos.</p>
<p>El presupuesto 2026 confirma la voluntad de fortalecer a la CFE y a la Sener como pilares de la política energética nacional. Pero la verdadera medida del éxito no estará en los montos asignados, sino en la capacidad para transformar esos recursos en infraestructura tangible y resiliente.</p>
<p>La soberanía energética se construye con planeación, pero también con ejecución efectiva, inversión complementaria y visión compartida. México tiene frente a sí la oportunidad de convertir este presupuesto en el punto de partida de un nuevo pacto energético, donde lo público y lo privado trabajen juntos para lograr una transición con justicia social, competitividad y resiliencia.</p>
<p>El reto está planteado: no se trata sólo de cuánto se invierte, sino de cómo se invierte, con quién y con qué visión de país.</p>
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		<item>
		<title>Tecnificación energética: el nuevo estándar para la competitividad, del discurso a la acción estratégica</title>
		<link>https://energy21.com.mx/tecnificacion-energetica-el-nuevo-estandar-para-la-competitividad-del-discurso-a-la-accion-estrategica/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Karen Ileana Ortiz]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 25 Aug 2025 18:38:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
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					<description><![CDATA[La energía dejó de ser un insumo para convertirse en un factor estratégico de competitividad y sostenibilidad, independientemente del sector de las empresas. La tecnificación energética y la transición hacia un consumo más eficiente, limpio y digitalizado ya no son sólo una cuestión de reputación, es un imperativo para mantener la competitividad, optimizar operaciones, cumplir [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="aligncenter wp-image-653282 size-full" src="https://energy21.com.mx/wp-content/uploads/2025/06/En-la-opinion-de-4.png" alt="" width="750" height="525" /></p>
<p>La energía dejó de ser un insumo para convertirse en un factor estratégico de competitividad y sostenibilidad, independientemente del sector de las empresas. <strong>La tecnificación energética y la transición hacia un consumo más eficiente, limpio y digitalizado ya no son sólo una cuestión de reputación, es un imperativo para mantener la competitividad, optimizar operaciones, cumplir con los estándares Ambientales, Sociales y de Gobernanza (ASG)</strong> y alinearse con las políticas nacionales e internacionales de descarbonización.</p>
<p>En México aún enfrentamos retos estructurales: infraestructura de transmisión rezagada, procesos regulatorios poco ágiles y una coordinación público-privada que, si bien avanza, todavía no logra traducirse en una visión de largo plazo compartida. El sector privado ha entendido que modernizar sus procesos eléctricos no es opcional, sino una condición que les permitirá evolucionar para alcanzar sus objetivos y viabilidad de largo plazo.</p>
<p>La tecnificación energética se despliega en múltiples direcciones, todas estratégicas para el país. La primera es la integración de energías limpias con sistemas de almacenamiento en baterías, que permiten estabilizar la intermitencia de fuentes generadoras como la solar y la eólica y abre la puerta a la confiabilidad en un sistema más limpio. Otra tendencia es la adopción de micro-redes y plataformas digitales, capaces de equilibrar la oferta y la demanda de electricidad en segundos, especialmente en ciudades inteligentes y complejos industriales. Un tercer ejemplo es la cogeneración eficiente, un modelo que maximiza el uso de gas natural y calor residual para producir simultáneamente electricidad y vapor, garantizando energía continua, competitiva y certificada.</p>
<p>Estas tecnologías no sólo incrementan la resiliencia empresarial, sino que también son piezas críticas para la seguridad eléctrica nacional, al reducir la presión sobre una red que ya muestra signos de saturación en periodos de alta demanda. Igual de importante es que la tecnificación también responde a un factor de creciente peso: el cumplimiento de los objetivos ASG. Hoy, los inversionistas y clientes exigen evidencia clara de que las empresas avanzan en la reducción de emisiones y en el uso de energía limpia. En este sentido, la tecnificación energética permite a las empresas acceder a bonos verdes, certificados de energía limpia y financiamiento internacional, reforzando su reputación y atrayendo capital estratégico. En un México cada vez más integrado a cadenas de valor globales, no tecnificarse significa quedar fuera del mapa competitivo.</p>
<p>En este sentido, la energía dejó de ser un insumo más para convertirse en un indicador clave de desempeño empresarial. La transición energética, como señalan organismos internacionales, sólo será tan sólida como las acciones que adopte el sector privado para modernizarse.</p>
<p>En México, el nuevo marco regulatorio refuerza conceptos como soberanía energética, transición justa y justicia social. Sin embargo, para que estas aspiraciones se conviertan en realidades, es indispensable que la regulación también sea ágil, predecible y promotora de innovación. De lo contrario, la tecnificación corre el riesgo de convertirse en un discurso aspiracional más que en una práctica generalizada. La inversión en tecnologías limpias, confiables y eficientes se convierte, así, en una palanca de colaboración entre el sector público y privado.</p>
<p>En una primera conclusión, la tecnificación energética ya no es un lujo ni una tendencia pasajera: es la base sobre la cual se construye la competitividad empresarial del futuro. Quienes inviertan en ella estarán mejor posicionados para reducir costos, cumplir con los estándares ASG, atraer capital y consolidar su presencia en mercados cada vez más exigentes.</p>
<p>Como segunda conclusión tenemos que la tecnificación no es un destino opcional, es el camino inevitable y será una responsabilidad compartida. Sólo con visión estratégica, colaboración y sentido de urgencia podremos transformar la energía en un motor de resiliencia, competitividad y desarrollo sostenible para México.</p>
<p>La verdadera pregunta no es si tecnificarse, sino qué tan rápido lo haremos como país. El tiempo para dar el salto es ahora: para el sector privado, porque de ello depende su permanencia en cadenas de valor globales, y para el sector público, porque de ello depende la estabilidad y la confiabilidad del sistema eléctrico nacional.</p>
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		<item>
		<title>El Arte de Mover la Energía: Actores en Reconfiguración, Jugadas Clave y Oportunidades en el Sector Eléctrico Mexicano</title>
		<link>https://energy21.com.mx/el-arte-de-mover-la-energia-actores-en-reconfiguracion-jugadas-clave-y-oportunidades-en-el-sector-electrico-mexicano/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Karen Ileana Ortiz]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 01 Aug 2025 15:38:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[CFE]]></category>
		<category><![CDATA[Nearshoring]]></category>
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					<description><![CDATA[El sector de generación eléctrica en México se encuentra en una profunda reconfiguración, impulsada por factores regulatorios, tecnológicos y geopolíticos. El gobierno federal ha delineado una estrategia de fortalecimiento institucional, priorizando a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) para asegurar la soberanía energética. Lejos de interpretarse como una exclusión de la iniciativa privada, este proceso [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="aligncenter wp-image-653282 size-full" src="https://energy21.com.mx/wp-content/uploads/2025/06/En-la-opinion-de-4.png" alt="" width="750" height="525" /></p>
<p>El sector de generación eléctrica en México se encuentra en una profunda reconfiguración, impulsada por factores regulatorios, tecnológicos y geopolíticos. El gobierno federal ha delineado una <strong>estrategia de fortalecimiento institucional, priorizando a la <a href="https://www.cfe.gob.mx/Pages/default.aspx">Comisión Federal de Electricidad (CFE)</a> para asegurar la soberanía energética</strong>.</p>
<p>Lejos de interpretarse como una exclusión de la iniciativa privada, <strong>este proceso abre espacios complementarios donde el sector empresarial puede aportar experiencia, innovación y soluciones de alto valor</strong>, particularmente en áreas como autoconsumo, generación limpia, almacenamiento, eficiencia energética y digitalización de redes.</p>
<p>Empresas con trayectoria global están adaptando sus estrategias ante esta nueva realidad. Algunas han optado por la desinversión de activos y una salida casi definitiva del mercado centralizado, reorientando su estrategia hacia otros mercados internacionales con énfasis en redes inteligentes y renovables. No obstante, en varios casos esta salida no implica un retiro absoluto, sino una reconfiguración vía alianzas estratégicas o participación indirecta, manteniendo una visión de largo plazo sobre el potencial del país.</p>
<p>En contraste, otras compañías están optando por una expansión dinámica, enfocada en cerrar las brechas de infraestructura energética y atender la creciente demanda derivada del <em>nearshoring</em>, la electrificación industrial y la transición energética global. Apoyadas en financiamiento verde, estas empresas apuestan por contratos de compraventa de energía (PPA), tecnologías de almacenamiento y soluciones integradas, con una visión integral que combina eficiencia, sostenibilidad y competitividad.</p>
<p>Este nuevo entorno, representa también una oportunidad histórica para construir un modelo energético más resiliente, equilibrado y pragmático. Si bien el Estado refuerza su papel en la generación base y estratégica, emergen con claridad nichos de colaboración público-privada en la generación distribuida, la eficiencia energética y la gestión inteligente de la demanda, donde el sector privado puede contribuir decisivamente. <strong>Los PPA continúan siendo un mecanismo vital para la adquisición de energía renovable y limpia a largo plazo por parte de empresas privadas</strong>, especialmente ante la desaparición de subastas y donde la infraestructura pública no logra cubrir la demanda. El almacenamiento de energía, aunque con una regulación aún incipiente, se perfila como una disrupción clave para integrar renovables y mejorar la confiabilidad del sistema.</p>
<p><strong>El panorama energético mexicano exhibe una estrategia híbrida: el Estado fortalece su rol en la generación base, mientras se abren nichos de crecimiento para privados en la generación distribuida, el almacenamiento y la eficiencia energética</strong>. La demanda de energía limpia, impulsada por el <em>nearshoring</em> y las metas de descarbonización, incentivará al gobierno a buscar alianzas público-privadas más pragmáticas. La transición energética no puede ser concebida como una dicotomía entre lo público y lo privado, sino como una alianza inteligente que combine visión de Estado con innovación de mercado.</p>
<p>México tiene el talento, los recursos y el momento geopolítico para consolidarse como un referente energético competitivo, sostenible y seguro. Para lograrlo, será indispensable fortalecer la colaboración institucional, diversificar la matriz energética y modernizar la infraestructura con una visión de largo plazo.</p>
<p><strong>La participación ciudadana, empresarial y académica debe ser parte activa en este proceso, exigiendo transparencia, eficiencia e inclusión en las políticas públicas</strong>. Solo así podremos construir un sistema energético que no sólo asegure el suministro, sino que también potencie el desarrollo regional, la descarbonización de la industria y el bienestar social.</p>
<p>Hoy más que nunca, la energía debe ser un puente de colaboración y desarrollo, no una frontera de separación.</p>
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		<item>
		<title>Evitemos el Apagón: La Industria como aliado del Sistema Eléctrico</title>
		<link>https://energy21.com.mx/evitemos-el-apagon-la-industria-como-aliado-del-sistema-electrico/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Karen Ileana Ortiz]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 17 Jul 2025 16:25:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Cenace]]></category>
		<category><![CDATA[CFE]]></category>
		<category><![CDATA[sistema eléctrico]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://energy21.com.mx/?p=653971</guid>

					<description><![CDATA[El Sistema Interconectado Nacional de México enfrenta un desafío particularmente exigente: el crecimiento de la demanda eléctrica, impulsado por temperaturas extremas, pone a prueba la capacidad de nuestra infraestructura y eleva el riesgo de interrupciones en el suministro. Si bien la CFE ha asegurado el abasto general, las recientes notificaciones a la industria para reducir [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="aligncenter wp-image-653282 size-full" src="https://energy21.com.mx/wp-content/uploads/2025/06/En-la-opinion-de-4.png" alt="" width="750" height="525" /></p>
<p>El Sistema Interconectado Nacional de México enfrenta un desafío particularmente exigente: el <strong>crecimiento de la demanda eléctrica</strong>, impulsado por temperaturas extremas, pone a prueba la capacidad de nuestra infraestructura y eleva el riesgo de interrupciones en el suministro. Si bien la <a href="https://www.cfe.gob.mx/Pages/default.aspx">CFE</a> ha asegurado el abasto general, las <strong>recientes notificaciones a la industria para reducir su consumo y los apagones puntuales evidencian la tensión en el sistema</strong>.</p>
<p>Este escenario nos invita a reflexionar y actuar colectivamente para construir una arquitectura energética más resiliente, flexible y distribuida. En este reto, <strong>la iniciativa privada puede y debe consolidarse como un socio estratégico del gobierno</strong>, aportando innovación, inversión y soluciones tecnológicas que fortalezcan la confiabilidad del sistema.</p>
<p>Más allá de la capacidad de generación instalada, uno de los principales retos está en la infraestructura de transmisión y distribución, que requiere modernización para acompañar el crecimiento de la demanda y la incorporación de nuevas fuentes de generación. Aquí<strong> la participación activa del sector privado y productivo es clave: empresas que adoptan procesos más eficientes, generan su propia energía y gestionan inteligentemente su consumo contribuyen directamente a reducir la presión sobre la red nacional</strong>, especialmente en momentos críticos. Expertos en ingeniería de sistemas y eficiencia energética son fundamentales para implementar estas soluciones.</p>
<p>Por ello, la efectividad de esta implementación depende de un marco regulatorio ágil, predecible y orientado a la colaboración que incentive las soluciones y facilite la aprobación de proyectos de inversión energética privada. La clave está en establecer mecanismos de coordinación efectiva, donde el sector productivo pueda contribuir con su experiencia operativa y capacidad de innovación sin comprometer la seguridad y estabilidad del sistema.</p>
<p><strong>Si logramos fortalecer este vínculo público-privado, podremos transformar los desafíos coyunturales en una verdadera oportunidad de modernización estructural</strong>. Mientras el <a href="http://www.gob.mx/cenace">CENACE</a> se enfoca en la operación estratégica, las unidades técnicas deben promover activamente la generación distribuida y la eficiencia energética en el sector productivo.</p>
<p>La regulación debe ser vista como una señal de certidumbre. Transmitir un mensaje claro de soberanía energética basada en responsabilidad técnica, diversificación de fuentes y colaboración efectiva con la industria es el camino correcto. México tiene la oportunidad de construir un sistema regulatorio que reconozca el valor de soluciones que aporten confiabilidad y eleven la competitividad. La alianza estratégica con la industria debe ser un motor de transformación para la estabilidad del sector eléctrico, ayudando a evitar la saturación y los apagones. Estamos en un momento clave para consolidar esta alianza. No podemos darnos el lujo de dejarlo pasar. Sumemos esfuerzos para fortalecer nuestra seguridad energética y construir juntos un futuro más resiliente para México.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Reglas claras para una transición eficiente: el reto y la responsabilidad del nuevo Comité Técnico de la CNE</title>
		<link>https://energy21.com.mx/reglas-claras-para-una-transicion-eficiente-el-reto-y-la-responsabilidad-del-nuevo-comite-tecnico-de-la-cne/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Karen Ileana Ortiz]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 01 Jul 2025 21:11:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[CNE]]></category>
		<category><![CDATA[sector energético]]></category>
		<category><![CDATA[transición]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://energy21.com.mx/?p=653670</guid>

					<description><![CDATA[El 24 de junio de 2025 se publicó en el Diario Oficial de la Federación un instrumento que puede marcar un antes y un después en la regulación del sector energético: las Reglas de Operación del Comité Técnico de la Comisión Nacional de Energía (CNE). Aunque a simple vista parezca un ajuste administrativo, representa una [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="aligncenter wp-image-653282 size-full" src="https://energy21.com.mx/wp-content/uploads/2025/06/En-la-opinion-de-4.png" alt="" width="750" height="525" /></p>
<p class="p1">El 24 de junio de 2025 se publicó en el Diario Oficial de la Federación un instrumento que puede marcar un antes y un después en la regulación del sector energético: las Reglas de Operación del Comité Técnico de la <a href="https://www.gob.mx/cne">Comisión Nacional de Energía (CNE)</a>.</p>
<p class="p1">Aunque a simple vista parezca un ajuste administrativo, representa una transformación profunda del proceso de toma de decisiones técnicas, económicas y operativas en el sector energético. Para quienes impulsamos tecnologías dentro del sector, esta nueva arquitectura institucional no solo aporta orden: representa una llamada directa a involucrarnos, observar críticamente y contribuir activamente en la construcción de un nuevo modelo de gobernanza regulatoria.</p>
<p class="p1">La CNE, creada como órgano desconcentrado de la Secretaría de Energía por decreto presidencial el 18 de marzo de este año, tiene un mandato claro: fortalecer la institucionalidad regulatoria, aportar una visión técnica a los procesos de autorización y supervisión, y dotar al sector de reglas claras y procesos más transparentes. En ese marco, el Comité Técnico se convierte en el nuevo eje de las decisiones regulatorias.</p>
<p class="p1">Este órgano colegiado estará integrado por representantes de la Secretaría de Energía, de las unidades técnicas de la Comisión, y por tres personas expertas designadas por el Ejecutivo, con voz y voto, cuya presencia será obligatoria e indelegable. Sesionará cada mes, de forma presencial o virtual, con decisiones tomadas por mayoría sin posibilidad de abstención injustificada, bajo un marco de legalidad, transparencia y responsabilidad pública.</p>
<p class="p1">Pero ¿Qué significa esto para el sector energético en lo práctico?</p>
<p class="p1">Significa que entramos en una etapa donde los criterios regulatorios no deben depender de interpretaciones políticas o coyunturales. Especialmente para los proyectos de generación que ya han probado su viabilidad técnica y sostenibilidad ambiental, la existencia de reglas estables y órganos deliberativos con responsabilidad jurídica representa un avance.</p>
<p class="p1">Hoy, el Comité Técnico ofrece la posibilidad de revertir esa incertidumbre. La existencia de reglas claras y de un órgano deliberativo con responsabilidad jurídica puede traducirse en procesos de evaluación más rigurosos, pero también más estables y justos. Además, la participación de personas expertas crea una puerta abierta al análisis técnico con profundidad, permitiendo que tecnologías complejas sean comprendidas en su dimensión operativa, económica y ambiental.</p>
<p class="p1">Sin embargo, su efectividad dependerá de su implementación. Todo dependerá de a quién se escuche, y qué tan abierto sea el Comité a la pluralidad tecnológica y regional del país. También será necesario establecer mecanismos para que el sector productivo pueda contribuir técnicamente sin comprometer la autonomía del regulador.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p class="p1">Existe también el riesgo de que, si no se agilizan los procesos internos, este nuevo modelo se convierta en un cuello de botella. Por ello, se requiere una división clara de funciones: el Comité debe enfocarse en decisiones estratégicas, mientras las unidades técnicas mantengan procesos eficientes y resolutivos.</p>
<p class="p1">La regulación no debe ser vista como una carga, sino como una señal de certidumbre, institucionalidad y visión de largo plazo. Si el mensaje es soberanía energética con responsabilidad técnica, entonces vamos en la dirección correcta.</p>
<p class="p1">México tiene hoy la oportunidad de construir un sistema regulatorio de Estado que reconozca el valor de soluciones que aporten confiabilidad, reduzcan emisiones y eleven la competitividad industrial. El nuevo Comité Técnico puede ser más que un espacio de deliberación: debe convertirse en un motor de transformación para el sector energético.</p>
<p class="p1">El momento es ahora. ¿Estamos listos para asumir el reto?</p>
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