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	<title>Guillermo Gómez &#8211; Energy21</title>
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	<description>El referente informativo de la industria energética.</description>
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	<title>Guillermo Gómez &#8211; Energy21</title>
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		<title>Reconfiguración geopolítica del petróleo y gas: retos y oportunidades para México</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Guillermo Gómez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 Jan 2026 20:54:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[EUA]]></category>
		<category><![CDATA[gas natural]]></category>
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<p>Los recientes movimientos en Venezuela y sus implicaciones energéticas han colocado nuevamente a la energía en el foco de la geopolítica mundial. El anuncio de que Estados Unidos tendría acceso a parte de la producción petrolera y beneficios económicos derivados de la misma en Venezuela confirma que los recursos energéticos continúan siendo piezas centrales de poder e influencia internacional. Esta dinámica, lejos de ser un evento aislado, <strong>integra un proceso global de reordenamiento de mercados que exige una lectura estratégica por parte de México y otros países consumidores y productores.</strong></p>
<p>Venezuela, a pesar de contar con unas de las reservas petroleras más importantes del mundo, enfrenta realidades estructurales que limitan su impacto inmediato en los mercados. Años de desinversión, sanciones, falta de mantenimiento de infraestructura y desafíos institucionales han reducido su producción muy por debajo de su potencial teórico. Por ello, si bien los acuerdos y cambios políticos tienen un valor simbólico y geopolítico, la traducción de reservas en flujo energético real no es automática ni inmediata.</p>
<p>Este fenómeno se ubica en un momento en que los mercados energéticos globales atraviesan múltiples tensiones: las decisiones de la OPEP+ sobre oferta, la búsqueda de seguridad energética tras la pandemia y la reconfiguración de cadenas de suministro. A diferencia de épocas pasadas, la energía ya no se mueve únicamente por criterios económicos de corto plazo; se incorporan decisiones geopolíticas, riesgos soberanos y la reconfiguración de alianzas estratégicas. Para México, entender este contexto es fundamental para delinear su política energética y su lugar dentro del mercado regional.</p>
<p>En paralelo al petróleo, el gas natural ha emergido como un componente estructural del sistema energético contemporáneo. Es el principal combustible para generación eléctrica en numerosos países, incluida nuestra nación, y se ha consolidado como un puente hacia un futuro más diversificado. Sin embargo, esta centralidad del gas también expone vulnerabilidades profundas. <strong>México importa más del 70% del gas natural que consume, principalmente desde Estados Unidos, y cerca de dos terceras partes de su generación eléctrica dependen de este insumo.</strong> Esta dependencia hace que decisiones externas —climáticas, comerciales o geopolíticas— puedan transmitirse directamente al costo y disponibilidad del servicio eléctrico, afectando competitividad industrial y estabilidad macroeconómica.</p>
<p>Este escenario debe leerse también a la luz de procesos internos que ya están en marcha. El Programa Sectorial de Energía 2025–2030 (PROSENER), recientemente publicado, reconoce la fragilidad que representa la dependencia del gas natural, y plantea la necesidad de una planeación energética vinculante para enfrentar desafíos estructurales. Sin embargo, el diagnóstico aún necesita traducirse en políticas activas que reduzcan vulnerabilidades, impulsen diversificación y fortalezcan la resiliencia del sistema energético mexicano.</p>
<p>La coyuntura venezolana y la reconfiguración del acceso a hidrocarburos también están ocurriendo mientras México renegocia sus acuerdos comerciales con Estados Unidos. <strong>Aunque la energía no siempre aparece de forma explícita en esos debates, es uno de los elementos más sensibles en la relación bilateral.</strong> La estabilidad de los flujos energéticos, la homologación de estándares y la articulación de cadenas de suministro son temas que, tarde o temprano, formarán parte de cualquier negociación profunda que involucre competitividad y seguridad nacional.</p>
<p>Desde la perspectiva del sector energético mexicano, es crucial que estas discusiones sean acompañadas por una mirada estratégica de largo plazo. En columnas y análisis en medios especializados, he sostenido que la transición energética debe concebirse no solo como un ejercicio de incorporación de renovables, sino como un ajuste de toda la matriz energética nacional hacia mayor resiliencia, eficiencia y diversificación.</p>
<p>Esto implica repensar la relación con combustibles fósiles, con mercados internacionales y con tecnologías emergentes que puedan aportar elementos de autonomía y mitigación de riesgos.</p>
<p><strong>Este enfoque transciende la visión tradicional de “producir más o producir menos petróleo”. Se trata de entender que la energía es un vector multifacético que impacta la estabilidad económica, la mitigación climática, la soberanía y la competitividad.</strong> En este sentido, México enfrenta una encrucijada: seguir dependiendo de importaciones de gas natural bajo criterios de corto plazo, o desarrollar capacidades internas que reduzcan esa exposición sin dejar de participar en un mercado global interconectado.</p>
<p>Finalmente, es importante subrayar que, en un mundo de tensiones crecientes, la energía deja de ser un simple insumo para convertirse en una cartografía de poder y riesgo. Para México, esto representa <strong>un llamado a fortalecer sus instrumentos de planeación, diversificar su matriz, y promover un diálogo nacional informado sobre el papel que desea jugar en la transición energética global.</strong> Ese diálogo debe ser técnico, informado, pragmático y con una visión clara de la posición geopolítica del país, tanto en petróleo como en gas natural, ahora y hacia el futuro.</p>
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<p>&nbsp;</p>
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		<title>Bioetanol desafía al cambio climático: ¿Estamos listos para adoptarlo en México?</title>
		<link>https://energy21.com.mx/bioetanol-desafia-al-cambio-climatico-estamos-listos-para-adoptarlo-en-mexico/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Guillermo Gómez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 18 Mar 2025 18:58:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[BIOETANOL]]></category>
		<category><![CDATA[Consejo Nacional de Biogás]]></category>
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					<description><![CDATA[La energía producida a partir de residuos orgánicos y materiales renovables está ganando terreno a nivel mundial. En 2020, el mercado global de bioenergía fue valuado en 102.5 mil millones de dólares y se espera que para el 2030 casi se duplique, llegando a 217.8 mil millones de dólares. Este crecimiento se debe a la [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-651463" src="https://energy21.com.mx/wp-content/uploads/2025/03/en-la-opinion-de-guillermo-gomez.jpg" alt="" width="1027" height="680" srcset="https://energy21.com.mx/wp-content/uploads/2025/03/en-la-opinion-de-guillermo-gomez.jpg 1027w, https://energy21.com.mx/wp-content/uploads/2025/03/en-la-opinion-de-guillermo-gomez-300x199.jpg 300w, https://energy21.com.mx/wp-content/uploads/2025/03/en-la-opinion-de-guillermo-gomez-1024x678.jpg 1024w, https://energy21.com.mx/wp-content/uploads/2025/03/en-la-opinion-de-guillermo-gomez-768x509.jpg 768w, https://energy21.com.mx/wp-content/uploads/2025/03/en-la-opinion-de-guillermo-gomez-150x99.jpg 150w, https://energy21.com.mx/wp-content/uploads/2025/03/en-la-opinion-de-guillermo-gomez-750x497.jpg 750w" sizes="(max-width: 1027px) 100vw, 1027px" /></p>
<p>La energía producida a partir de residuos orgánicos y materiales renovables está ganando terreno a nivel mundial. En 2020, el mercado global de bioenergía fue valuado en 102.5 mil millones de dólares y se espera que para el 2030 casi se duplique, llegando a 217.8 mil millones de dólares. Este crecimiento se debe a la necesidad de encontrar fuentes de energía más limpias y eficientes, especialmente en sectores como el transporte, la electricidad y la calefacción. Además, cada vez más países están adoptando regulaciones para reducir la contaminación causada por los combustibles fósiles, lo que ha impulsado aún más el desarrollo de la bioenergía.</p>
<p>La búsqueda de energías limpias es cada vez más urgente. Entre las alternativas renovables, el bioetanol se ha posicionado como una opción viable para reducir la dependencia de los combustibles fósiles y disminuir el impacto del cambio climático.</p>
<p>Como Vicepresidente del <a href="http://Consejo Nacional de Biogás"><strong>Consejo Nacional de Biogás</strong> (CNBiogás),</a> he sido testigo de la creciente importancia del bioetanol en la transición energética global. Países líderes como Brasil, Estados Unidos y Canadá han apostado por este biocombustible, logrando diversificar su matriz energética y reducir emisiones contaminantes. De hecho, su producción ha evolucionado significativamente, convirtiéndose en un recurso clave en la transición energética.</p>
<p>Gracias a su versatilidad, el bioetanol, obtenido a partir de biomasa diversa, como caña de azúcar, maíz y residuos vegetales, puede adaptarse a las condiciones de cada región, aprovechando los recursos disponibles de manera eficiente.</p>
<p>Los beneficios del bioetanol son amplios y profundos:</p>
<ul>
<li><strong>Reducción de emisiones contaminantes:</strong> Al sustituir parcial o totalmente los combustibles fósiles, el bioetanol contribuye a disminuir la emisión de gases de efecto invernadero, lo que mejora la calidad del aire y ayuda a mitigar el cambio climático ya que además de reducir las emisiones, el bioetanol mejora la eficiencia de los combustibles convencionales al actuar como aditivo en la combustión.</li>
<li><strong>Complemento para la transición energética:</strong> El bioetanol no busca reemplazar completamente a los combustibles convencionales de manera inmediata, sino funcionar como un complemento en la transición hacia un modelo energético más limpio y sustentable.</li>
<li><strong>Aprovechamiento de residuos:</strong> Las tecnologías de producción de bioetanol han evolucionado para utilizar residuos agrícolas e industriales, lo que permite una producción más eficiente sin afectar la disponibilidad de alimentos.</li>
<li><strong>Desarrollo económico y generación de empleo:</strong> La producción de bioetanol podría impulsar la economía rural y crear empleos en comunidades agrícolas, promoviendo el desarrollo sustentable.</li>
</ul>
<p><img decoding="async" class="alignnone size-full wp-image-651461" src="https://energy21.com.mx/wp-content/uploads/2025/03/biogas.jpg" alt="" width="1171" height="700" srcset="https://energy21.com.mx/wp-content/uploads/2025/03/biogas.jpg 1171w, https://energy21.com.mx/wp-content/uploads/2025/03/biogas-300x179.jpg 300w, https://energy21.com.mx/wp-content/uploads/2025/03/biogas-1024x612.jpg 1024w, https://energy21.com.mx/wp-content/uploads/2025/03/biogas-768x459.jpg 768w, https://energy21.com.mx/wp-content/uploads/2025/03/biogas-150x90.jpg 150w, https://energy21.com.mx/wp-content/uploads/2025/03/biogas-750x448.jpg 750w, https://energy21.com.mx/wp-content/uploads/2025/03/biogas-1140x681.jpg 1140w" sizes="(max-width: 1171px) 100vw, 1171px" /></p>
<p><strong>Desafíos y mitos en torno al bioetanol</strong></p>
<p>Tras revisar los beneficios del bioetanol, es importante señalar que enfrenta obstáculos para su implementación a gran escala en México. Uno de los principales retos radica en la regulación, ya que la normativa vigente limita la cantidad de bioetanol que puede mezclarse con combustibles fósiles, lo que impide su adopción masiva. Además, la infraestructura para su almacenamiento y distribución aún es insuficiente en comparación con la de países como Brasil, donde este biocombustible se comercializa ampliamente.</p>
<p>Otro obstáculo importante es la percepción de que el bioetanol compite con la producción de alimentos y pone en riesgo la seguridad alimentaria. Sin embargo, el vicepresidente del CNBiogás sostiene que varios estudios han demostrado que, si se gestiona adecuadamente, su producción puede realizarse sin afectar el suministro de alimentos, especialmente mediante el uso de cultivos energéticos en tierras marginales y el aprovechamiento de residuos agrícolas. La falta de inversión en tecnología también representa un reto significativo. Aunque México cuenta con instituciones académicas capaces de desarrollar tecnologías innovadoras (Centro Mexicano de Innovación en Bioenergía, IBTech México, Centro ITAM Energía y Recursos Naturales, Red Mexicana de Bioenergía, entre otros), la escasez de financiamiento ha impedido que estos esfuerzos escalen a niveles industriales.</p>
<p><strong>El futuro del bioetanol en México</strong></p>
<p>El panorama de esta fuente de energía limpia podría cambiar si se implementan políticas adecuadas que fomenten su desarrollo. La adopción de una transición energética justa permitiría evaluar con mayor objetividad el impacto y viabilidad del bioetanol, equilibrando sus beneficios ambientales y económicos con los posibles desafíos sociales.</p>
<p>México tiene la capacidad para desarrollar biocombustibles, pero es necesaria una estrategia clara que fomente la inversión en tecnologías limpias. El mercado global está evolucionando rápidamente y México no puede quedarse atrás en la incorporación de soluciones energéticas renovables.</p>
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