En 2025, el número de interrupciones eléctricas por usuario se disparó a 9.26, el nivel más alto de los últimos cinco años y un salto abrupto frente al rango observado entre 2020 y 2024, cuando los registros oscilaron apenas entre 0.03 y 0.08, respectivamente, señalan datos de la firma Energía Real.
Al mismo tiempo, la duración promedio de los cortes alcanzó 10.77 minutos, también el mayor registro del periodo.
“Los datos evidencian un deterioro significativo en la calidad del suministro eléctrico para el usuario final”, dijo Santiago Villagómez, CEO de Energía Real, durante un webinar.
La tendencia en la duración de los cortes ya mostraba presión creciente, pues de 1.46 minutos en 2020 pasó a 3.03 en 2021 y 4.29 en 2022.
En 2023 casi se duplicó a 9.19 minutos, bajó marginalmente a 8.41 en 2024 y volvió a repuntar en 2025 hasta su máximo de 10.77 minutos.
Sin embargo, el quiebre más pronunciado se dio en el número de eventos por usuario, que pasó de 0.08 en 2024 a 9.26 en 2025.
Villagómez atribuyó este comportamiento a la presión estructural que enfrenta la red eléctrica, en un contexto donde la infraestructura de transmisión ha crecido de forma limitada frente al aumento de la demanda.
Entre 2020 y 2025, la longitud acumulada de líneas de transmisión pasó de 110 mil 294 kilómetros a 111 mil 196 kilómetros, un incremento marginal en cinco años.
En paralelo, la energía no suministrada escaló de 3 mil 837 MWh en 2020 a 36 mil 470 MWh en 2025, lo que confirma el deterioro en la confiabilidad del sistema.
Para los usuarios, especialmente industriales y comerciales, este entorno implica más paros no programados, mayores costos operativos y riesgos en procesos sensibles.
“Si no se acelera la inversión en transmisión y fortalecimiento de la red, las interrupciones podrían mantenerse en niveles elevados, comprometiendo la continuidad y competitividad de quienes dependen del suministro eléctrico”, añadió el directivo.
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