
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) anunció la liberación de 400 millones de barriles de petróleo de las reservas estratégicas de sus países miembros, la mayor intervención de este tipo en su historia, con el objetivo de amortiguar la volatilidad en los mercados energéticos provocada por la escalada del conflicto en Medio Oriente.
El organismo con sede en París explicó que la decisión responde a las crecientes interrupciones en el suministro global de crudo derivadas de la confrontación regional, particularmente tras los ataques y tensiones entre Irán, Estados Unidos e Israel.
La magnitud del volumen liberado supera incluso el utilizado en 2022, cuando los 32 países integrantes de la AIE pusieron en el mercado 182.7 millones de barriles en respuesta a la invasión rusa de Ucrania.
El director ejecutivo de la agencia, Fatih Birol, señaló que la escalada bélica ha afectado directamente la infraestructura energética y las rutas de transporte del petróleo en la región.
“Sin rutas suficientes hacia el mercado y sin capacidad adicional de almacenamiento, los productores de Medio Oriente han comenzado a reducir su producción”, explicó.
Agregó que también se han registrado ataques contra instalaciones energéticas y refinerías, lo que ha provocado interrupciones en el procesamiento de combustibles, particularmente diésel y turbosina.
Actualmente los países miembros de la AIE cuentan con más de mil 200 millones de barriles en reservas públicas de emergencia, además de cerca de 600 millones almacenados por compañías bajo obligaciones gubernamentales.
La medida se produce en medio de la creciente tensión en el Golfo Pérsico, donde Irán ha intensificado ataques contra embarcaciones comerciales y contra infraestructura petrolera en países árabes de la región, en respuesta a las operaciones militares de Estados Unidos e Israel.
Uno de los principales focos de preocupación es el Estrecho de Ormuz, paso estratégico por el que normalmente circulan cerca de 15 millones de barriles diarios de crudo y unos cinco millones adicionales de productos refinados. Este flujo representa alrededor de una cuarta parte del comercio marítimo mundial de petróleo.
Según la AIE, los envíos energéticos que atraviesan el estrecho se han reducido a menos del 10% de los niveles previos al conflicto, lo que ha elevado los riesgos de desabasto y ha presionado al alza los precios internacionales del crudo.
La decisión fue discutida esta semana durante una reunión de ministros de Energía del G7 en la sede de la AIE en París. Posteriormente, varios países anunciaron medidas concretas para contribuir a la liberación de reservas.
Alemania informó que liberará 2.64 millones de toneladas de petróleo de sus inventarios estratégicos, mientras que Austria y Japón también confirmaron que pondrán parte de sus reservas a disposición del mercado.
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, respaldó la medida y destacó que el volumen liberado equivale aproximadamente a 20 días del petróleo que normalmente se exporta a través del estrecho de Ormuz.
Además, gobiernos europeos anunciaron medidas adicionales para contener el impacto en los consumidores. En Alemania se prepara una regulación para limitar a una vez al día los incrementos en los precios de combustibles en estaciones de servicio, mientras que Austria permitirá ajustes únicamente tres veces por semana.
La AIE fue creada en 1974 tras el embargo petrolero árabe con el objetivo de coordinar respuestas colectivas ante crisis de suministro energético. Desde entonces, sus reservas estratégicas se han utilizado en contadas ocasiones, incluyendo la Guerra del Golfo de 1990-1991, el huracán Katrina en 2005 y la guerra civil en Libia en 2011.
Birol advirtió que la liberación de reservas es una medida temporal para estabilizar el mercado. A largo plazo, subrayó, la normalización del suministro dependerá de que se restablezca el tránsito energético por el estrecho de Ormuz.





