
La implementación de un sistema de gestión energética se ha convertido en una prioridad estratégica para las empresas que buscan reducir costos operativos, mejorar su eficiencia y fortalecer su competitividad. Bajo el estándar internacional ISO 50001, las organizaciones pueden establecer un modelo estructurado para optimizar el consumo energético mediante medición, control y mejora continua.
Un sistema de gestión energética permite identificar dónde, cómo y por qué se consume la energía, facilitando la toma de decisiones basadas en datos. Como explica Karen Coronado, especialista en gestión energética de NRGY Solutions, “la gestión de energía va desde el planear, dirigir, controlar todo lo que tiene que ver con el uso, consumo de energía”.
Este enfoque transforma la energía de un gasto operativo inevitable en una variable estratégica que puede gestionarse, optimizarse y convertirse en una ventaja competitiva.
Qué es un sistema de gestión energética
Un sistema de gestión energética es una metodología sistemática que permite mejorar el desempeño energético mediante el control, medición y optimización del consumo. Su principal marco de referencia es la norma ISO 50001, cuyo objetivo es impulsar la mejora continua.
Durante un webinar sobre Sistemas de Gestión de Energía en la Industria, organizado por el Clúster Energético de Nuevo León, se explicó que en esencia, el sistema se basa en un principio fundamental: producir lo mismo o más, utilizando menos energía.
Coronado lo resume como, “una metodología sistemática cuyo propósito es lograr la mejora continua del desempeño energético”.
Este estándar puede aplicarse en cualquier tipo de organización, desde plantas industriales hasta edificios comerciales o instituciones públicas.
Cómo implementar ISO 50001 paso a paso
La implementación de ISO 50001 sigue una secuencia estructurada basada en el ciclo de mejora continua.
- Planear: entender cómo se consume la energía
El primer paso consiste en diagnosticar el comportamiento energético de la organización:
- Identificar fuentes de consumo
- Detectar usos significativos de energía
- Establecer líneas base
- Identificar oportunidades de mejora
“Primero tienes que validar desde la implementación ese potencial de energía que tú tienes disponible para demostrar que vas a tener una mejora”, dice Coronado. Esta fase es esencial porque define dónde se obtendrán los mayores beneficios.
- Hacer: ejecutar proyectos y controles operacionales
Una vez identificadas las oportunidades, se implementan medidas concretas:
- Optimización de equipos
- Mejora en mantenimiento
- Automatización de procesos
- Cambios tecnológicos
En esta etapa se establecen controles operativos que permitan asegurar el cumplimiento de los objetivos energéticos.
- Verificar: medir resultados y validar mejoras
La medición es el corazón del sistema. Sin datos, no es posible demostrar avances ni tomar decisiones, dice la especialista de NRGY Solutions. Esto implica desarrollar infraestructura de monitoreo, que puede incluir desde medidores básicos hasta sistemas avanzados de submedición.
- Actuar: mejorar continuamente
La gestión energética es un proceso cíclico. Cada mejora genera nuevos aprendizajes que permiten optimizar el sistema.
Este enfoque permite:
- Ajustar estrategias
- Corregir desviaciones
- Replicar buenas prácticas
El objetivo es alcanzar niveles crecientes de eficiencia energética.

Pilares estratégicos del éxito en la gestión energética
La experiencia demuestra que el éxito de un sistema de gestión energética depende de cuatro factores clave.
- Liderazgo de la alta dirección. Sin compromiso directivo, el sistema pierde viabilidad. Se trata de un pilar advierte Coronado. “De ellos va a venir si se autoriza o no cierto tipo de proyecto”, insiste. Este liderazgo asegura recursos, alineación organizacional y continuidad.
- La figura del energy manager. Este rol es responsable de coordinar el sistema y traducir los datos en decisiones. Este perfil combina conocimientos técnicos, estratégicos y de gestión.
- Plan estratégico energético. Incluye: a) Definición del alcance, b) Identificación de oportunidades, c) Establecimiento de objetivos, d) Planeación de proyectos, e) Este plan orienta toda la implementación.
- Infraestructura de medición. El monitoreo es indispensable para evaluar el desempeño. “Si no podemos medirlo, al menos podemos estimarlo… todo se vale siempre que quede claro el cómo lo hacen”, explica Coronado. La infraestructura puede escalar gradualmente según las capacidades de la organización.
Retos en la implementación
A pesar de sus beneficios, implementar ISO 50001 implica desafíos importantes:
- Cambio cultural. La gestión energética requiere transformar la cultura organizacional. No se trata solo de tecnología, sino de hábitos y procesos.
- Inversión inicial. La implementación demanda recursos financieros, técnicos y humanos. Como señala la especialista, no es un proyecto barato en todos los sentidos de los recursos que se requieren”.
- Falta de medición. Muchas organizaciones carecen de sistemas adecuados para medir su consumo energético. Esto limita su capacidad de mejorar.
Beneficios estratégicos de implementar ISO 50001
Más allá del ahorro energético, el sistema genera ventajas competitivas como:
Beneficios operativos
- Reducción de costos energéticos
- Mayor eficiencia operativa
- Mejor confiabilidad de equipos
Beneficios estratégicos
- Mejores decisiones basadas en datos
- Mayor competitividad
- Acceso a nuevos mercados
- Fortalecimiento de la sostenibilidad
Beneficios organizacionales
- Cultura de eficiencia
- Mayor control operativo
- Mejor gestión de recursos
En suma, implementar un sistema de gestión energética no es solo una certificación, es una transformación organizacional. Si deseas profundizar en el temas, puedes consultar las Guías de Eficiencia Energética para la Industria de Nuevo León, disponibles en el portal del Colegio de Ingenieros en Energía de Méxco (CIEM).
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