
En un sector históricamente dominado por hombres y marcado por su complejidad técnica, la conversación sobre el papel de las mujeres en la industria energética comienza a desplazarse del terreno de la equidad hacia el del valor estratégico.
Durante el panel +50 mujeres que inspiran valor, realizado en el marco de la Expo MEiH 2026, líderes del sector coincidieron en que la diversidad de perfiles, la colaboración interdisciplinaria y la capacidad de adaptación no solo son necesarias, sino determinantes para enfrentar los retos estructurales de la energía y construir soluciones viables en un entorno en constante transformación.
Desafíos estructurales y oportunidades con propósito
Desde sus trayectorias, las panelistas coincidieron en que el sector energético impone retos inherentes a su complejidad técnica, regulatoria y operativa, a los que se suman barreras estructurales para las mujeres.
Catalina Delgado, directora de Asuntos Públicos de Invenergy, señaló que su experiencia en hidrocarburos, uno de los segmentos más masculinizados, le permitió entender que “los avances y los logros en energía se logran con la colaboración, con la integración de distintos puntos de vista”.
En esa línea, Érika Santiago, Head of Corporation Affairs de AES México, subrayó la naturaleza técnica del sector: “es un sector muy complejo, técnicamente hablando… eso hace que haya un gran trabajo en equipo”.
La directiva destacó que los desafíos son constantes y no siempre tienen respuestas inmediatas: “no siempre vas a tener las respuestas. Lo que te va a ayudar muchísimo es tener expertos tanto hombres como mujeres para encontrar un cómo sí a ese reto y volverlo una oportunidad ejecutable”.
Desde una perspectiva organizacional, Maribel Colín, directora Acción Social de Women’s Energy Network, advirtió que las condiciones de equidad aún son limitadas: “estas oportunidades al día de hoy no son justas ni para hombres ni para mujeres, pero más para mujeres en sentido de equidad”.
Por su parte, Victoria Contreras, CEO de Conecta Cultura, introdujo un elemento clave en la discusión: el impacto social. “Muchas veces se pierde el aspecto social y es ahí donde suceden la mayoría de los desafíos”, explicó al referirse a proyectos energéticos en comunidades.
A pesar de estos retos, las panelistas coincidieron en que el sector ofrece oportunidades relevantes. Delgado lo sintetizó: “trabajar en energía tiene impacto puede cambiar vidas”, al tiempo que destacó su papel en el crecimiento económico y la transición energética.
Trayectorias no lineales y visión integral del sector
Otro de los puntos de convergencia fue la diversidad de trayectorias profesionales, que rompe con la idea de que el sector energético es exclusivo de perfiles técnicos tradicionales.
Maribel Colín lo planteó de forma directa: “las carreras profesionales no son lineales ni profesionalmente, pero ni emocionalmente”. Su formación en turismo no fue un obstáculo, sino una ventaja para entender dimensiones como la negociación, la empatía y la gestión.
“En este sector no nada más se requieren ingenieros, se necesita negociar, se necesita empatizar”, afirmó.
En paralelo, Érika Santiago resaltó la importancia de construir una visión integral: “cuando tú estás en una mesa de toma de decisiones, tienes que tener una visión 360 del negocio”.
Este enfoque también fue respaldado por Catalina Delgado, cuya trayectoria abarca sector público, regulatorio y privado, permitiéndole comprender la industria desde múltiples ángulos.
Victoria Contreras aportó una dimensión adicional al integrar cultura e impacto social en proyectos energéticos: “la misión es justamente crear puentes entre gobierno, empresas y comunidades indígenas para que exista un diálogo”.
Las experiencias coinciden en que la adaptabilidad y la multidisciplinariedad no son complementos, sino condiciones necesarias para operar en un sector en transformación.
Más allá de las cuotas: hacia una inclusión efectiva
En materia de equidad, las panelistas coincidieron en que el enfoque debe evolucionar más allá de las cuotas de género.
Maribel Colín fue clara: “eso solamente visiblemente va a cubrir una cuota”. En su opinión, el cambio debe centrarse en decisiones basadas en capacidades y en la transformación de estructuras culturales desde el origen.
También evidenció cómo factores estructurales influyen en la toma de decisiones laborales: “no estamos eligiendo a la persona en base a su competencia, sino en base a lo que es visible”.
Por su parte, Érika Santiago destacó la mentoría como una herramienta clave: “sería muy valioso que creemos esos puntos de mentoría”, especialmente para fortalecer habilidades como negociación y posicionamiento profesional.
Victoria Contreras apuntó a la sostenibilidad como un eje estratégico: “el desarrollo energético será sostenible o no va a ser”, destacando la oportunidad de integrar impacto social y regulación en los proyectos.
Catalina Delgado sintetizó el cambio de paradigma: “más allá del tema de equidad es un tema de el valor de la diversidad… hay valor en la diversidad”, apunto.
A lo largo del panel, se reiteró que los desafíos del sector energético –desde la transición energética hasta la digitalización– requieren soluciones colaborativas. Por eso, el trabajo en equipo y la flexibilidad emergieron como constantes: desde la construcción conjunta de soluciones técnicas hasta la integración de múltiples visiones en la toma de decisiones.
Es claro: integrar distintas perspectivas no es opcional, sino una condición para avanzar hacia un sistema energético más eficiente, sostenible y resiliente.
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