
El derrame de hidrocarburos en el Golfo de México habría comenzado desde inicios de febrero de este año, y no en marzo como sostuvo el Gobierno federal, de acuerdo con evidencia satelital y una investigación de organizaciones especializadas que documenta operaciones en torno a infraestructura de Pemex semanas antes de que el crudo llegara a costas, señala un análisis del Centro Mexicano del Derecho Ambiental (CEMDA).
Entre el 7 y el 14 de febrero, el buque Árbol Grande, especializado en reparación de ductos, permaneció sobre el ducto “OLD AK C”, una línea activa de 36 pulgadas que transporta crudo entre la plataforma Akal-C y la Terminal Marítima Dos Bocas. En ese mismo periodo, imágenes satelitales registraron una mancha de hidrocarburos en la zona marina frente a Campeche, indica el organismo
Desde el 6 de febrero ya se observaban indicios de contaminación en el área, mientras que para el 19 de ese mes la mancha alcanzaba una extensión cercana a los 300 kilómetros cuadrados. El 13 de febrero también se identificaron embarcaciones de apoyo realizando maniobras de dispersión del hidrocarburo mediante cañones de agua.
Pese a estas señales, no hubo una alerta pública inmediata. Fue hasta inicios de marzo cuando el hidrocarburo comenzó a arribar de forma sostenida a las costas de Tabasco y Veracruz, extendiéndose posteriormente hacia Tamaulipas.
Para el 21 de marzo, se documentaban al menos 630 kilómetros de litoral afectados, incluyendo zonas del Corredor Arrecifal del Suroeste del Golfo de México, con presencia de chapopote en 51 puntos, así como impactos en playas, manglares, fauna y actividades pesqueras.
El 26 de marzo, autoridades federales ubicaron el inicio de la contingencia en los reportes costeros del 2 de marzo y atribuyeron el origen del contaminante a un buque no identificado frente a Coatzacoalcos y a chapopoteras naturales, incluida una en la zona de Cantarell.
Sin embargo, la evidencia recabada apunta a que el vertido se originó semanas antes en torno a infraestructura petrolera. La presencia de un buque especializado operando durante varios días sobre el ducto, en una zona restringida, junto con la extensión de la mancha detectada, cuestiona la hipótesis de un origen incierto o natural.
De acuerdo con el Plan Nacional de Contingencia para Derrames de Hidrocarburos en zonas marinas, las autoridades están obligadas a emitir avisos inmediatos, identificar la fuente del derrame y coordinar acciones de respuesta. La información disponible sugiere que estas medidas no se habrían comunicado oportunamente a las comunidades costeras.
El retraso en la difusión de la contingencia habría impedido la preparación anticipada de poblaciones pesqueras y costeras, que enfrentaron la llegada del hidrocarburo sin información suficiente sobre riesgos ambientales y a la salud, ni sobre posibles medidas de protección.
La organización solicitó a autoridades como la Secretaría de Marina, PEMEX, la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) y la Secretaría de Medio Ambiente detallar desde cuándo tenían conocimiento del derrame, las acciones implementadas desde febrero, la identificación del responsable y las medidas de remediación e indemnización para las zonas afectadas.
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