
La petrolera británica BP puso en marcha un proceso para vender participaciones en dos de sus proyectos más relevantes en el Golfo de México, una operación que podría alcanzar varios miles de millones de dólares y que se perfila como una de las primeras decisiones estratégicas bajo su nueva dirección.
La compañía busca incorporar socios o desprenderse de una parte de sus intereses en los desarrollos Kaskida y Tiber, ambos ubicados en aguas profundas y considerados activos clave dentro de su portafolio. Aunque no se ha precisado el porcentaje que estaría en venta, fuentes cercanas señalan que el proceso ya está en curso, según informes de agencias internacionales.
Estos proyectos forman parte de la apuesta de BP en una de las regiones más relevantes para la producción de hidrocarburos a nivel global.
Las operaciones en aguas profundas implican inversiones de gran escala, por lo que la incorporación de socios es una práctica común entre las grandes petroleras para repartir riesgos y optimizar el uso de capital.
La decisión coincide con el arranque de una nueva etapa en la compañía, encabezada por su directora ejecutiva, Meg O’Neill. Analistas del sector consideran que este movimiento podría responder a una estrategia para reforzar la generación de flujo de efectivo, mejorar la rentabilidad y ajustar el portafolio ante un entorno energético volátil.
Aunque BP no ha emitido una postura oficial, la posible venta ha captado la atención del mercado debido al peso estratégico de Kaskida y Tiber dentro de sus operaciones en América del Norte.
Pese a los cambios que atraviesa la industria energética, el Golfo de México continúa siendo un polo fundamental para la exploración y producción de petróleo, gracias a sus reservas y a la infraestructura existente. En este contexto, la entrada de nuevos socios permitiría a BP avanzar en el desarrollo de estos activos sin comprometer mayores recursos propios.
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