
El encarecimiento del combustible de aviación y la lentitud burocrática para obtener permisos de operación están impactando el negocio de la aviación ejecutiva en México, un mercado que mueve alrededor de 25 mil millones de pesos al año, dijo Guillermo Morales Montesinos, director y fundador de Patriot Aviation.
En entrevista con Energy21, el directivo explicó que el precio de la turbosina llegó a duplicarse desde el inicio de la guerra en Ucrania, pues el litro pasó de 15 pesos a un máximo de 30 pesos, y actualmente se mantiene en 20 pesos, un nivel 30% a 35% superior al que prevalecía antes del conflicto.
El combustible representa entre 60% y 70% del costo de operación de una aeronave, por lo que su alza ha impactado directamente los márgenes del sector.
Aunque la empresa ha trasladado parte del incremento al cliente, con un alza promedio de 25% a 30% en el ticket de operaciones, no ha sido posible reflejar el costo completo, lo que ha erosionado la utilidad pese al crecimiento sostenido en ventas y horas voladas.
Pide tope de precio en turbosina
A diferencia de la gasolina y el diésel, que cuentan con mecanismos de tope de precio y subsidio, la turbosina se rige exclusivamente por el precio internacional del barril de petróleo, sin impuestos especiales como el IEPS pero también sin ningún esquema de contención.
El precio se revisa y publica cada martes. Para Morales Montesinos, aplicar un tope similar al de los combustibles terrestres “sería lo ideal”, aunque reconoce que el sector nunca lo ha planteado formalmente ante las autoridades y no prevé que ocurra, en parte porque la aviación ejecutiva representa una fracción mínima del consumo total de combustible frente a la aviación comercial.
El segundo obstáculo señalado es la tramitología. Mientras que en Estados Unidos un permiso de taxi aéreo se obtiene en aproximadamente un mes, en México el mismo trámite puede tardar hasta dos años, de acuerdo con el directivo.
Como ejemplo del rezago administrativo, Morales Montesinos citó que en México se dejaron de expedir licencias de pilotos durante seis meses por falta de plástico para imprimirlas.
Pese a estas presiones, el mercado mexicano de aviación ejecutiva mantiene un crecimiento sostenido desde la pandemia, impulsado por la adopción del avión privado como herramienta de trabajo más que como medio de transporte de lujo.
Patriot Aviation opera actualmente una flota de 18 aeronaves, con planes de incorporar entre cuatro y diez unidades adicionales en los próximos tres años, y reporta un crecimiento anual superior al 35% en ventas y operaciones, aunque no en utilidades, resultado directo de la presión que ejerce el costo del combustible sobre el margen del negocio, añadió.
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