
En entrevista con Energy21, el CEO de la compañía, Frederic Bathy, señaló que el diferencial de precios entre ambos combustibles ha comenzado a fortalecer el atractivo económico del gas natural para transportistas.
“Hoy un tractocamión a gas natural puede pagar entre 10 y 12 pesos equivalentes por litro, mientras el diésel está cercano a los 30 pesos”, afirmó.
El directivo indicó que el entorno geopolítico derivado de la guerra en Medio Oriente ha impactado principalmente al petróleo y a las gasolinas, mientras que el mercado del gas natural en Estados Unidos se ha mantenido relativamente estable.
“Vemos una oportunidad muy grande de poder ofrecer a los transportistas que se cambien a gas natural”, sostuvo.
Dependencia de EU
Por otro lado, Bathy explicó que actualmente México importa entre 65% y 70% del gas natural que consume desde Estados Unidos, aunque aseguró que, hasta ahora, el conflicto internacional no ha generado un impacto severo sobre el precio de la molécula.
Detalló que el gas natural en Estados Unidos se mantiene por debajo de los 3 dólares, aunque advirtió que un incremento en la demanda de gas natural licuado (LNG) por parte de Europa y Asia podría eventualmente presionar la oferta y demanda estadounidense.
“Europa va a empezar a solicitar mucho más gas licuado desde Estados Unidos y eso podría impactar eventualmente los precios”, señaló.
El directivo consideró que uno de los principales obstáculos para el crecimiento del gas natural vehicular (GNV) en México sigue siendo la falta de infraestructura de carga.
“No hay suficientes estaciones porque no hay demanda y no hay demanda porque no hay estaciones”, afirmó.
Ante ello, Indugas planea impulsar corredores de abastecimiento para transporte pesado mediante lo que denomina “ruta de gas”, con estaciones de carga destinadas a tractocamiones que recorrerán rutas desde el centro del país hacia la frontera norte.
Retrasos regulatorios
Bathy añadió que el desarrollo de infraestructura de gas natural todavía enfrenta retrasos regulatorios importantes.
Indicó que los permisos para ductos de última milla pueden tardar entre uno y dos años, aunque reconoció que algunos trámites ambientales ante la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) han mostrado recientemente tiempos más ágiles.
“Hemos visto proyectos que tardaban casi un año en permisos ambientales y ahora salen en tres o cuatro meses”, comentó.
La compañía, respaldada por un fondo de inversión mexicano, tiene operaciones principalmente en la región del Bajío y en Baja California, con presencia en segmentos de ductos de última milla, gas natural comprimido y gas natural vehicular.





