La refinería de Dos Bocas fue diseñada para procesar 100% crudo Maya, un tipo de petróleo que actualmente ya no forma parte de la producción de Pemex, lo que genera un desajuste entre la configuración original de la infraestructura y el perfil actual de crudos disponibles en el sistema, de acuerdo con Julio César Rentería, director general de CATEC.
En entrevista, Rentería explicó que el sistema de refinación en México fue concebido originalmente para crudo ligero y posteriormente reconfigurado para procesar una mezcla promedio de 70% ligero y 30% crudo Maya, proveniente de campos que hoy se encuentran en declive o abandono.
“Dos Bocas es la única refinería que está programada para procesar 100% de Maya o pesado, pero ¿Qué crudo pesado?”, cuestionó.
Sin embargo, actualmente la producción nacional se compone en gran parte de crudos súper pesados de yacimientos como Maloob y Ayatsil, con mayor contenido de azufre y fracciones residuales.
Rentería señaló que este cambio implica que las refinerías procesan corrientes con características distintas a las consideradas en su diseño, lo que puede generar inestabilidad en la mezcla de crudos cuando se combinan pesados con ligeros.
Taponamientos
Esta condición, dijo, puede favorecer la presencia de asfaltenos, que tienden a precipitar y provocar taponamientos en equipos de proceso.
El especialista añadió que este fenómeno puede afectar la confiabilidad operativa del sistema, al incrementar la probabilidad de paros no programados en distintas etapas del proceso, incluidas unidades previas a la coquizadora, como plantas atmosféricas y de vacío, incluso en refinerías que cuentan con sistemas de conversión como Dos Bocas.
Indicó que, aunque Dos Bocas cuenta con una coquizadora de gran capacidad diseñada para procesar crudo pesado, su capacidad sigue estando condicionada por la relación entre el tamaño de la unidad de conversión y la capacidad total de refinación, por lo que no necesariamente puede absorber de forma ilimitada crudos de alta carga residual.
Rentería también planteó que el cambio en el perfil del crudo podría estar asociado a variaciones en el rendimiento de productos, con una mayor proporción de combustibles pesados y una menor producción de destilados como diésel, lo que impacta los márgenes de refinación.
En el caso de la refinería de Salamanca, mencionó que se ha observado un incremento en el rendimiento de combustibles y una disminución en diésel, aun bajo mezclas similares de crudo reportadas por Pemex.
Agregó que, si bien no existe evidencia confirmada de que Pemex esté realizando mezclas específicas de crudos ligeros y súper pesados, los datos de producción indican que una parte significativa del crudo pesado proviene de campos como Maloob y Ayatsil, lo que hace prácticamente inevitable su incorporación al sistema de refinación. Señaló que el Instituto Mexicano del Petróleo debería verificar la estabilidad de estas mezclas.
Finalmente, advirtió que el efecto del cambio en la calidad del crudo no sería aislado por refinería, sino potencialmente generalizado en todo el sistema, al impactar tanto la confiabilidad operativa como el perfil de rendimiento de productos y la eficiencia global de refinación.
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