
Aunque México ya es el segundo mercado de centros de datos más grande de América Latina, con 27% de la capacidad instalada en la región, su red eléctrica podría convertirse en el principal freno para el despegue de la inteligencia artificial (IA) en el país, según un reporte de Moody’s Ratings.
En su análisis sectorial, titulado “La IA pone de manifiesto brechas estructurales en América Latina que limitan la adopción y competitividad”, la calificadora concluyó que México arrastra una “insuficiencia estructural” en su oferta de electricidad, producto de años de baja inversión y de decisiones políticas que han limitado la expansión del sistema eléctrico.
Esa debilidad, señaló, reduce la capacidad del país para responder al aumento en la demanda energética que trae consigo la IA.
El sistema eléctrico que no crece al mismo ritmo que la demanda digital
Moody’s explicó que los centros de datos de nueva generación requieren volúmenes de electricidad mucho mayores que las instalaciones tradicionales, además de redes de transmisión robustas que garanticen suministro constante.
El problema, apuntó la calificadora, es que en México esa demanda sigue en expansión, impulsada por la migración corporativa a la nube y por las inversiones de las grandes firmas tecnológicas, mientras la infraestructura eléctrica no crece al mismo paso.
La agencia reconoció que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) tiene en marcha un plan de inversión por cerca de 28 mil 200 millones de dólares con horizonte a 2030, orientado a ampliar la generación y dar mayor estabilidad a la red nacional. Sin embargo, no hay claridad sobre si ese monto alcanzará para cubrir, al mismo tiempo, la demanda industrial existente y el nuevo apetito energético que traerán los centros de datos dedicados a IA.
El agua presiona
Moody’s advirtió que los centros de datos también dependen de sistemas de enfriamiento que consumen grandes cantidades de agua, un recurso cada vez más escaso en distintas zonas del centro del país. Esa combinación, estrés hídrico más exigencias ambientales y sociales crecientes, podría complicar la autorización de nuevos proyectos en el futuro cercano.
En términos regionales, Moody’s calculó que América Latina arrancó 2026 con alrededor de 2 mil 340 megavatios de capacidad instalada en centros de datos, con un ritmo de crecimiento anual de entre 15% y 20%.
De ese total, Brasil concentra 49%, México 27% y Chile 9%. Pese a que México figura como el segundo mercado más relevante, la calificadora ubicó a Brasil y Chile a la cabeza en adopción efectiva de inteligencia artificial, mientras que la ventaja mexicana se sostiene sobre todo en su capacidad instalada.
Moody’s añadió que, más allá de la infraestructura, el país también muestra rezagos frente a otras regiones del mundo en innovación tecnológica, disponibilidad de talento con habilidades digitales, claridad en la regulación y fortaleza institucional. La combinación de estos factores, dijo, hará que la incorporación de la IA avance de forma más lenta y desigual que en economías más desarrolladas.
A pesar de las limitaciones, la calificadora identificó a varias compañías con condiciones para capitalizar el avance de la inteligencia artificial en México.
En el sector de consumo, mencionó a Arca Continental, Coca-Cola FEMSA y Grupo Bimbo, que ya emplean herramientas digitales para optimizar sus cadenas de suministro, analizar el comportamiento de clientes y automatizar procesos comerciales. En telecomunicaciones, destacó a América Móvil y Grupo Televisa, con oportunidades para mejorar la gestión de sus redes, la atención a usuarios y la asignación de capital.
En el sector financiero, Moody’s anticipó que la IA fortalecerá a las instituciones de mayor tamaño, que cuentan con más datos propios y capacidad de inversión, aunque también abrirá espacio para que competidores más pequeños, en particular fintechs, aprovechen fuentes de información alternativas en un mercado con altos niveles de informalidad.
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